
La máscara perfecta para el villano de turno
Tenía 91 años y trabajó en cine y teatro
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Con Mario Lozano, que falleció a los 91 años a causa de un problema respiratorio, desaparece uno de los más recios actores del cine, del teatro y de la televisión de nuestro medio artístico. Había nacido en Buenos aires el 13 de diciembre de 1913 y, aún adolescente, trabajó en una fábrica de zapatos que pertenecía a su padre. Paralelamente se inició en el teatro, integrando diversos cuadros filodramáticos, y su debut profesional en la escena tuvo lugar en la compañía española de Juan Bonafé, que en 1935 se presentó en el Avenida.
Posteriormente formó parte de importantes elencos. Junto a Elina Colomer protagonizó "Mi señorita esposa", de Abel Santa Cruz, y "La tercera palabra", de Alejandro Casona. Intervino, además, en las piezas "Horas desesperadas", de Joseph Hayes, al lado de Eva Franco y de Carlos Cores; "La casa de los siete balcones", de Casona, con Luisa Vehil, y "Amorina", junto a Tita Merello, obra que le valió el reconocimiento popular. En 1961 Mario Lozano formó compañía con Malisa Zini para representar "María Antonieta", de Joaquín Calvo Sotelo, y "La insatisfecha", de Joracy Camargo.
Hizo su debut cinematográfico como extra en 1938 en el film "Una prueba de cariño", de Ernesto Arancibia, y posteriormente se perfiló como un villano de exacta composición en los repartos de varias producciones. En calidad de protagonista se lució en 1956 en "Horizontes de piedra", de Román Viñoly Barreto, que le valió el premio de la Secretaría de Cultura de la Nación al mejor actor del año.
El mismo realizador lo volvió a conducir en "La potranca" (1960), por cuya actuación fue galardonado con el Premio de Honor de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Checoslovaquia, otorgado en el Festival de Karlovy Vary. Dentro de una amplia filmografía, Mario Lozano intervino además, entre otras películas, en "María de los Angeles", "Su mejor alumno", "Mercado negro", "El grito sagrado", "Caídos en el infierno" y "El barro humano", "Primero yo" y "Los evadidos".
En 1997 fue uno de los protagonistas de "O Toque do Oboé", coproducción brasileño-paraguaya realizada con el patrocinio del Mercosur, trabajo que le valió el Premio Kikito al mejor actor de reparto en el XXVI Festival de Cine de Gramado (Brasil). Los restos de Mario Lozano recibieron sepultura ayer en el panteón de la Asociación Argentina de Actores, en la Chacarita.

