La materia de los sueños

Santiago Loza
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23 de septiembre de 2016  

Crédito: Julia Montesoro

Tenía el recuerdo de haber visto esta película tiempo atrás en el Sanfic, en Chile. Un recuerdo intenso. Me quedó en la memoria un tono cercano al sepia. Como si la película de Luciana Piantanida perteneciera a otra época. Como si no se ajustara a ninguna moda y se alejara de todo modelo, se debiera sólo a sí misma. Vuelvo a reencontrarme con el mismo asombro. Los ausentes parece arrancada de los sueños. Inclasificable, incómoda y tal vez por eso no tenga la exposición que se merece. La pienso junto a Camino de campaña, de Nicolás Grosso, como las dos películas más extrañas y arriesgadas e invisibles que tuvo el cine argentino en estos años. Donde aparecen mundos propios, con temas y estéticas particulares, que asumen riesgos actorales y narrativos. No hay un impacto inmediato en Los ausentes, se puede ingresar a su misterio entregándose al poder sutil de sus imágenes. Hay un pueblo casi desierto, una mujer, un puñado de hombres y el calor como protagonista permanente. Con esos pocos elementos, Piantanida nos cautiva con este relato con resonancias arcaicas y contemporáneas. Una película hecha con la materia densa de los sueños. Con los bordes del horror y del deseo. Quien se acerque podrá sentirse tocado por su extraña incandescencia. Pertenece a ese tipo de películas raras que aparecen cada tanto, que no se adaptan a los gustos dominantes, pero que de manera secreta y lenta van abriendo camino para nuevas u olvidadas formas.

Los ausentes

Espacio Incaa Gaumont (Rivadavia 1635), a las 23.20.

Santiago Loza es autor y director

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