
La música de Eduardo Mateo cruza el charco
En el ciclo charrúa, hoy debuta el seleccionado Mateo X 6
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Mateo X 6 es un seleccionado de músicos uruguayos, un dream team de amigos que coinciden periódicamente sobre un escenario para dejar los proyectos propios y los egos de lado, y concentrarse en el amor que los une: difundir la obra de Eduardo Mateo, ese Tartamudo oriental que tiene una obra colosal, por encima del mito creado a su alrededor.
"Unos años después del fallecimiento de Mateo, que murió el 16 de mayo del 90, Ney Perazza hizo un laburo muy lindo de recopilación y transcripción para guitarra de canciones de Eduardo. A él le surgió la idea de hacer un espectáculo, pero más que con la pretensión de encarar un homenaje, lo hizo con la idea de tocar esas canciones que a todos nosotros nos gustaban y nos gustan mucho. Nos daba pena que, ya sin Mateo, nunca más fueran tocadas", señala Jorge Schellemberg, cantante, guitarrista y coordinador de la Fundación Eduardo Mateo.
Perazza, guitarrista que suele formar parte de la banda de Jaime Roos, encontró en Alberto Mandrake Wolf (Los Terapeutas), Pitufo Lombardo (hombre de carnaval, solista y ex Falta y Resto, Asaltantes con Patente y Contrafarsa), Schellemberg y Popo Romano (bajista histórico que acompañó a todos en su país y que desarrolla una trayectoria solista) a los cómplices ideales para su empresa. Con el tiempo, se sucederían algunos cambios y reemplazos, como el de la batería, hoy a cargo de Nicolás Ibarburu. Pero el espíritu siempre sería el mismo: celebrar a Mateo. Alberto Mandrake Wolf lo resume mejor que nadie: "Esto es lo máximo para nosotros, es la música de nuestro héroe".
Tras la muerte de Eduardo Mateo, el trabajo de investigación y el aporte de particulares permitieron que aparecieran 77 canciones desconocidas del "Tartamudo". Un aporte fundamental fue el de su biógrafo, el brasileño Guilherme de Alencar Pinto (autor de Razones locas, la biografía más completa de Mateo). También acercaron canciones y grabaciones ex parejas del cancionista uruguayo. "Como Nancy, la novia para quien él componía. Ella tiene grabado en casete «Kin Tin Tan». Fue la única vez que Eduardo la cantó. Nancy vive acá y nos dijo que iba a venir al concierto con esa grabación", cuenta Schellemberg.
Tanto Romano como Wolf tocaron con Mateo en sus últimos años. "Yo no, yo tomaba grapa con él -reconoce Schellemberg-. Pero todos lo queríamos muchos y somos fanáticos de su música. El repertorio que utilizamos no incluye sus temas más populares. Si bien en vida él no fue muy popular, sino un músico para los músicos, sí dejó piezas clásicas como «Príncipe azul». Nosotros optamos por investigar, por buscar casetes en las casas de las que fueron sus compañeras y por dar con el material inédito. La prioridad siempre fue el amor y el fanatismo por la obra y la propuesta que Mateo llevó adelante."
Romano, Schellemberg y Wolf coinciden a la hora de reconocer la influencia que Mateo dejó en la música popular charrúa. "Él fue un referente para Fernando Cabrera, para Rubén Rada [compartieron el mítico grupo montevideano El Kinto], para Jaime Roos, para todos -sostiene Schellemberg-. Hoy la música uruguaya es lo que es gracias a la influencia de Eduardo."
Llevar al directo una obra tan genial como desordenada no es tarea fácil, más cuando el que la compuso fue un músico tan virtuoso como alejado de las convenciones. "Trabajamos con mucho cuidado en lo arreglístico, para respetar esas características tan personales en Mateo como sus inversiones de acordes y sus afinaciones; incluso respetamos sus desafinaciones -cuenta Romano-. Él no se caracterizaba por tocar la guitarra o armonizar como se lo hace habitualmente, sino que tenía una forma y un estilo propios."
Muchas veces comparado con nuestro Tanguito por su espíritu indomable y sus anécdotas callejeras, Mateo vivió 50 años, dejó unos pocos discos grabados, como los solistas Mateo solo bien se lame, de comienzos de los 70, y Cuerpo y alma, del 84, pero una gran cantidad de material recopilado tras su muerte: la serie de discos La máquina del tiempo y El tartamudo. "En febrero, tocamos en la sala Adela Reta, del Sodre, la más grande que tiene hoy Montevideo -comenta Romano-. Estaba repleta de gente y no lo podíamos creer. Yo tuve la oportunidad de acompañar a Mateo y recuerdo que en varias oportunidades teníamos que suspender porque no se había vendido ni una entrada. Hoy estamos disfrutando de esto, somos fans de Mateo y si además hay un público que disfruta de esta música, bienvenido sea."
Para Wolf, las canciones de Mateo son "himnos del corazón, como decía Abuelo. Y estamos muy ansiosos, queremos ver cómo reacciona el público argentino".
Ciclo Agadu 2014
Presentación de Mateo X 6
Sala Siranush, Armenia 1353.
Hoy, a las 21.
Entradas, desde 120 pesos.
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