
La música sacra vuelve a su origen
Ciclo: mañana y el martes próximo se podrán escuchar obras de compositores clásicos durante la celebración de la liturgia.
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El Réquiem de Mozart y el de Berlioz, las Misas de Beethoven y de Arvo Pärt, los Oratorios de Navidad de Bach y Saint-Sa‘ns.
Los aficionados a la música clásica conocieron estas obras a través de los discos compactos, por haberlas escuchado en algún concierto o por transmisiones radiales.
Lo que pocos pudieron hacer es escuchar algunas de las muchísimas obras compuestas a lo largo de mil años en el contexto para el cual fueron creados originalmente: la liturgia católica.
Fue con la premisa de "devolver al templo" las grandes obras de la música clásica sacra que nació, hace cinco años, el ciclo "Música y oración".
Gracias a este ciclo, los fieles que asisten a las diferentes parroquias e iglesias de Belgrano, Palermo, Barrio Norte y Recoleta pueden asistir, por ejemplo, a la celebración de la misa y escuchar durante ella las obras que escribieron para esa ocasión compositores de todas las épocas, desde Machaut y Des Pres, pasando por Vivaldi, Haydn, Beethoven, Schubert y Liszt, hasta llegar a los contemporáneos Messiaen y Gorecki.
Con este inmenso campo de posibilidades nació "Música y oración", que está organizado por el área Doctrina, Liturgia y Espiritualidad del Arzobispado de Buenos Aires, que preside monseñor Aguer.
Según recuerda este "melómano confeso", la primera experiencia se llevó a cabo el 8 de diciembre de 1993, "cuando el profesor Juan Manuel Menazzi, un gran amigo que trabaja conmigo, me sugirió que hiciéramos la misa "Waisenhaus", de Mozart. Se tocó la obra durante la celebración de la misa y fue una sensación".
Comprender la música
Desde hace dos años el ciclo tiene carácter anual y una estructura básica en la que, según comenta Aguer, tratan de subrayar "la importancia de la Cuaresma, del tiempo de la Pasión en los días previos a Semana Santa y, en el otro extremo del año litúrgico, la Navidad. Luego tomamos alguna fiesta importante de la Virgen María, el 2 de noviembre, que es la conmemoración de los difuntos, y durante el año, Pentecostés o Corpus Christi". Cuando no se trata de una Misa, Aguer busca recuperar la tradición de los conciertos sacros, realizando -por ejemplo- una meditación previa "para situar la obra en un clima de oración; algo que da resultado, porque incluso ayuda a una más profunda comprensión de la misma obra musical".
Este será el caso de mañana y el martes próximo, a las 20.30.
En la basílica del Espíritu Santo (ubicada en Mansilla y Medrano) se presentará el Estudio Coral de Buenos Aires (ECBA) que dirige Carlos López Puccio. Interpretarán, luego de la plática que realizará el propio monseñor, música religiosa del siglo XX. Se trata de compositores como Arvo Pärt, Gorecki. Ligeti y Penderecki.
Fieles y melómanos
El reencuentro de la música clásica con la liturgia "atrae a los fieles de nuestras parroquias que asisten a misa -comenta Aguer-, pero también a los que se acercan por el interés primordialmente musical. Lo cual lleva a un diálogo interesante y un acercamiento a la vida de la Iglesia de muchas personas que podrían mirarla desde lejos. Y más importante todavía, el diálogo con los músicos".
Monseñor Aguer entró en contacto con el director y compositor Antonio Russo, a quién le encomendó la creación de una Misa para Corpus Christi, que se estrenó hace un mes.
Es que el ciclo tiene para monseñor Aguer un interés doble: "Musical, porque tanto Menazzi como yo somos melómanos confesos y ciertamente litúrgicos. En los últimos años muchas personas cultas consideran que la belleza no encuentra más sitios en las celebraciones de la Iglesia".
Para Aguer, fue en la realización concreta de la reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II donde surgieron los problemas. "Muchas veces -opina- ha jugado allí una concepción errónea de la participación activa de los fieles que el Concilio proponía. Como si esta participación consistiera exclusivamente en cantar, en decir, hablar expresarse y no también en escuchar. Diría primordialmente en escuchar, porque en la liturgia la palabra del pueblo que reza y que canta es una respuesta siempre a la palabra primera de Dios que se escucha y se acoge en la fe. Ocurrió también -agrega- que en la aplicación de la reforma litúrgica muchas veces aquellos encargados de realizarla no tenían la competente preparación ni en la materia propiamente litúrgica y mucho menos en cuanto a la cultura musical".
-¿Cómo se sintió cuando oficiaba misa teniendo como música este repertorio, y qué pasó con la gente?
-Para mí fue una experiencia extraordinaria, sobre todo porque en el ejercicio de mi función litúrgica podía advertir cuál había sido la intención del compositor y que esa música sólo pudo haber sido inspirada por la fe. Por otra parte, se crea un clima muy especial de profunda religiosidad. Contrariamente a lo que cualquiera pueda pensar con respecto a que el concierto prevalece sobre la función litúrgica, esto no ocurre de ninguna manera.
Obras e intérpretes
El ciclo Música y oración 1998 comenzó en abril último con una Meditación y concierto de Pasión, en el que la agrupación Selva Vocal Instrumental interpretó obras de Charpentier y de Couperin. El resto del año incluirá:
- Mañana y el martes próximo: música religiosa del siglo XX, a cargo del Estudio Coral de Buenos Aires, dirigido por Carlos López Puccio (en la basílica del Espíritu Santo, Mansilla y Medrano).
- 7 de agosto: Misa "Mariazeller" H. XXIII 8 de Haydn, con el Coro Nacional de Jóvenes, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) y la dirección del suizo Karl Martin. (Parr. de San Benito).
- 16 de agosto. Misa en Do menor de Mozart, con el Coro Polifónico Nacional , la OSN y la dirección de Andrés Spiller. (Parr. San Benito).
- 21 de agosto: música religiosa húngara, por el Coral Hungaria, dirigido por Silvia Leydeman .
- 2 de noviembre: Réquiem de Tomás Luis de Victoria, por el grupo vocal Coneius (Basílica Ntra Sra del Pilar, Junín 1904).
- 11 de diciembre: meditación y concierto de navidad. por la Camerata Domina Rerum (parroquia de Santa Elena (Seguí 3815).






