
La música según Keith Jarrett
A pocos días de su llegada al país, contó cómo el piano lo ayudó a superar una enfermedad que lo tuvo inactivo tres años
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-¿Conserva algún recuerdo de su última visita a Buenos Aires?
-No, no de modo particular. Sólo recuerdo que la ciudad estaba un poco sucia... (ríe). Toco en tantos distintos lugares que casi nunca me acuerdo especialmente del lugar. No recuerdo cómo era la sala; tampoco tenía tiempo para ver la ciudad. Pero, si todavía no recuerdo cosas en detalle, es un buen signo ¿no? (Se ríe.)
-¿Escuchó algo de la música argentina, tango o folklore? ¿Le interesó alguna obra de Piazzolla o alguna de sus intervenciones con otros músicos del jazz?
-No de verdad... No escucho una música en particular. No es porque sea argentina. Es que a veces escucho temas y si me gustan digo: ¡oh, qué buenos que son! Pero ahora no escucho mucha música. El tiempo en silencio es muy precioso para mí. Para una persona que escucha simplemente, está bien, pero para un músico, a veces escuchar puede ser algo pesado. En los últimos tres años, cuando estuve enfermo, no escuché más música . No es mi hobby todavía. Creo que estoy siguiendo algo así como un círculo...
-¿El programa que desarrollará en Buenos Aires incluye otros standards del jazz o repasará los ya grabados en varios de sus discos?
-Honestamente, ¡no tengo la más mínima idea! Tampoco voy a tener una idea concreta cuando esté en el escenario. Muchas veces antes de empezar a tocar nos miramos, y empezamos. Esto es el proceso normal para nosotros. A veces no toco ningún tema en particular, ¿sabes? En otras palabras, nunca percibimos cuándo esto va a suceder. Depende de muchas cosas, como por ejemplo del sonido de la sala, para comprender qué es lo que vamos a hacer. Podemos elegir un tema en particular, o ninguno... (Vuelve a reírse.)
-¿Entonces emprenden todos una improvisación?
-Sí, pero repito: todavía no sé exactamente si esto será así o no. Es imposible para mí decirlo ahora. Depende de muchas cosas, también del humor que tendremos. No tocaremos muchísimas cosas del nuevo disco, pero tampoco las cosas viejas. Es muy difícil anticiparlo...
-¿La formación de trío le parece la más jazzística, en la que usted encuentra mejores posibilidades expresivas?
-Podría hablar de eso durante mucho tiempo. Pero creo que tres es el mejor número. Porque así podemos tocar de la mejor manera. Porque simplemente hacemos música. Una persona sería un solo y dos un dúo, por cierto, pero tres ya podrían ser un orquesta. Para mí, el trío es la mejor formación para tocar.
-¿Pensó alguna vez en tocar con un quinteto o con una formación mayor?
-No, no de modo concreto. Porque no pienso mucho en el futuro. Pero si se va a añadir otra persona, entonces una de ellas tiene siempre que parar. Por ejemplo, si tienes un saxofón más u otra trompeta, alguno de ellos tiene que detenerse para obtener un sonido distinto. En un trío esto no es necesariamente así. Podemos continuar si lo queremos. Nadie tiene que dejar de tocar y esperar un poco, o hacerlo en el próximo tema. Es todo una continuación. Como una conversación entre nosotros.
-¿No volverá a tocar solo con su piano, como en las largas improvisaciones que contienen algunos de sus discos?
-Oh, no lo sé. La respuesta es que todavía no puedo decirlo. Esta música es tan buena solamente porque nosotros no sabemos casi nada de cómo se va a desarrollar. Si empezamos a planificar, entonces la música verdadera va a morir. A veces toco solo por algunos minutos, y a veces no. Es difícil preverlo. Depende mucho de cómo es la sala, del piano, de si hay silencio en el público, de la cena que comimos antes del concierto, de la condición de los otros músicos, y depende también de las palpitaciones del corazón. Sobre todo, esto.
-En este momento aparecen más que nunca en las disquerías grabaciones suyas con música clásica, sobre todo Bach y Haendel. ¿En qué año empezó a registrar música clásica en discos?
-Creo que fue al comienzo de los años 80. Pero no recuerdo bien los datos. No soy mi propia biografía. No recuerdo exactamente el año.
-De la música erudita parecen interesarle especialmente los períodos clásicos. ¿Cuál sería la razón artística o estética por la que dejó de lado la música del período romántico?
-Estoy seguro de que no hay una razón. Como no hago solamente música clásica, tengo que buscar obras para un repertorio. Yo, en realidad, me dedico más a la improvisación. Empiezo a trabajar sobre un tema que me da un mensaje particular y entonces decido que voy a concentrarme en esto. No me gustaba mucho el período romántico porqueÉ era demasiado romántico (ríe). En este período fue muy importante el ego. Y yo prefiero los otros períodos. En realidad no es fácil para mí explicarlo en pocas palabras.
-Sin embargo, algunos creen que sus improvisaciones traen ligeros recuerdos de románticos, como Brahms o Schumann. ¿Considera que esto es así?
-Creo que, en realidad, no tendría que tocar esta música. Si yo pudiera expresar todo solamente con mi música, no tendría por qué explorar la música que escribió Chopin, por ejemplo. Es así como quiero contestar su pregunta.
-¿Grabará en algún momento algo de ellos?
-Todavía no estoy interesado en ese repertorio. Puede ser que esto cambie en el futuro. Pero en este momento no me siento un músico clásico. No sé cómo explicarlo. Cuando trabajo como intérprete clásico, detengo cualquier otra cosa. Y cuando toco jazz paro el lado clásico. Así aprendí en los últimos tres años, cuando empezó mi enfermedad, cuáles eran mis verdaderas prioridades. En primer lugar, no pensar en términos emotivos sino en términos musicales. Es muy difícil explicar por teléfono lo que quiero decir. Aprendí muchísimo cuando estuve enfermo. Y entendí una cosa muy importante para mí: que sólo disponemos de un tiempo limitado.
-Entonces, a pesar de lo negativo, ¿le queda un recuerdo positivo de su enfermedad?
-Sí, de algún modo es así. En este momento el mundo clásico para mí está muy lejos. O yo no estoy muy cerca de él. A veces practico cosas del mundo clásico en mi casa. Pero las uso como instrumento y no pienso en si las voy a grabar después o no.
-¿Cómo considera el actual estado del jazz? ¿No cree usted que en este género ya se han hecho todos los experimentos posibles?
-Me gustaría contestar a esta pregunta del mismo modo que respondo a todas las preguntas sobre la música y cómo yo siento la música. Mi respuesta a todo esto es que en Occidente se piensa demasiado en qué es la música, se mantienen demasiadas discusiones, demasiados grupos artísticos, demasiados críticos, demasiadas conversaciones presuntuosas "de sobremesa". Pero, cuando caes enfermo, en una enfermedad muy fuerte, entonces puedes ver que todas estas cosas son una pérdida de tiempo. Voy a contestar de manera honesta: No pienso más sobre estas cosas. (ríe) ¿Tiene sentido esto? Es difícil explicarlo.
-La música a veces puedes ser tonal a veces no, es sólo palabras. Entiendes? Pero si la música te inspira y te entusiasma, no te preocupes de las palabras. Ahora, más que nunca, me doy cuenta de esto. No estoy más interesado en discurrir sobre el futuro de la música si no participar con la música. Tampoco sé cómo se va a desarrollar el futuro del jazz. Es una cosa intelectual que tenemos que manejar. Pero yo no estoy más participando de este juego.
-¿Ahora se siente, entonces, más liberado?
-Sí- A propósito de libertad, si pensamos en las personas que escuchan música y que siguen comprando discos compactos y hablan de la música cuando se encuentran con sus amigos parece una cosa buena. Pero ellos no son libres. Quedan dependiendo de sus pensamientos sobre la música, de sus colecciones de discos compactos. Pienso que el trío consigue mucho más en los conciertos porque nosotros tres estamos liberados de esta presión. Tocamos simplemente (ríe). Es una cosa distinta.
-¿Intuye usted un decidido regreso a las fuentes de la música afro o sucede de todo un poco en el mundo del jazz?
-En general no es bueno pensar demasiado sobre esto. Porque la situación actual esta controlada, hasta ahora, por una sola visión. Y en esta visión faltan muchos costados de la historia del jazz. Los músicos jóvenes tienen que pensar más en cómo descubrir nuevas dimensiones y no en cómo imitar lo que ya se escuchó. Creo que mi respuesta a su pregunta es sí. Parece que ahora todavía se observa un decidido regreso a las fuentes entre los jóvenes músicos de jazz. Pero eso no es bueno hacerlo como joven. Cuando eres joven tienes que buscar tu propia melodía, tu propio sonido. Creo que nunca sería posible devenir un importante músico, con toda la interioridad espiritual, copiando. Es posible que una generación entera de músicos fue engañads. Por ejemplo, por personas como Wynton Marsalis. Su visión del jazz es muy restringida. El dice que su período fue el mejor. Y cuenta cosas sobre esto. Y como él es una figura muy importante del jazz, todos piensan que él sabe lo que está diciendo. Pero no es así.
¿No es culpa de la gente, entonces, si no del edad?
-Creo que no existan suficientes voces que vean el jazz de manera distinta . Tampoco en los medios las tienes. Todos siguen a una estrella. También los jóvenes que no encuentran lugares para tocar. Si eres joven no puedes tocar con personas más grandes y aprender de verdad de ellos. Y si después te vas a grabar en Sony eres de golpe muy famoso sin tener experiencia. Eso no es bueno.
Ud. también es uno de los más importantes. No quiere que los jóvenes lo vean también a Ud. como un ejemplo a seguir?
Lo que yo quiero decir es que yo no estoy educando las personas. No estoy haciendo videos sobre el jazz. Y no digo qué es buen jazz y qué no. Creo que las personas que son músicos tienen que ser simplemente músicos. Es más fácil tocar un instrumento e imitar a las grandes estrellas que tocar tu propia música y desarrollar tu propia odea. Tocar lo que quieres y ver cómo te sale. Cuando yo hablé de Wynton es porque no creo que él aprendió cómo ser un buen músico. Porque si lo hubiera aprendido entonces no hablaría más. Esa sería el peor camino para los músicos jóvenes.
-¿A qué pianista admira más dentro y fuera del jazz?
Bueno, eso es también difícil de contestar. No voy a confrontar a mí mismo con Beethoven. Pero imagínese preguntarle a Beethoven a quien admiraba más mientras estaba componiendo una sinfonía. No hubiera obtenido ninguna respuesta. Si tengo que pensar en otros pianistas podría hacer una larga lista que me gustan mucho o no mencionar a ninguno. No me gustan mucho los pianistas, en general. Me gustan los músicos de caño, y se tengo que elegir uno en particular, ese sería Charlie Parker.
Para Ud. Cual es el compositor mas inspirado del jazz?
No lo puedo decir.
Cuáles son sus próximos conciertos y grabaciones?
-Lo puedo contestar sólo con una respuesta simple. Todavía no lo sé
Sus mejores discos
The Sourvivor´s Suite (ECM): Jarrett definió este disco como el de cuatro individuos bastante radicales que tenían ganas de tocar juntos. Lo hizo con Charlie Haden, Paul Motian y Dewey Redman.
Köln Concert: su obra cumbre como solista de piano. En esta placa alcanza momentos de increíble belleza improvisativa.
Standards 1 : junto con Peacock y DeJohnette logran reflejar nuevas atmósferas para recrear standards.
The Cure: con el mismo trío logra uno de sus grandes trabajos, registrado en vivo.
Whisper Not : flamante álbum doble en vivo, que aparece como una continuación de The Cure.
De entrevistas y charlas entre amigos
"En verdad, una entrevista es muy difícil. No por las preguntas. El formato es difícil. En una entrevista telefónica no se puede llegar a mucho más que esto. Es complicado decir cosas que de verdad piensas. Cuando no es una entrevista y estás con los amigos, entonces es posible profundizar. Como en la vida, los momentos mejores no están planificados. Así, cada vez que hago una entrevista tengo que planificarla y tengo que pensar muchísimo sobre las cosas. Tenemos poco tiempo en una entrevista y no podemos hablar de las cosas que me tocan profundamente. Y además tendría que pensar, como mínimo, quince minutos", dice Keith Jarrett





