
La obra de Spinetta volvió a emocionar
Músicos y familiares lo recordaron en un emotivo concierto
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"Y deberás plantar y ver así a la flor nacer. Y deberás crear si quieres ver a tu tierra en paz. El sol empuja con su luz, el cielo brilla renovando la vida y deberás amar, amar, amar hasta morir". No hay un solo legado de Luis Alberto Spinetta, sino muchos, demasiados. Pero estas primeras frases de "Quedándote o yéndote", el tema con el que se cerró oficialmente el concierto homenaje Spinetta: Tu vuelo al fin, sintetizaron la esencia de un artista de mil caras y sonidos, pero de un solo corazón, tan grande como esta Ballena Azul del Centro Cultural Kirchner donde, anteanoche, músicos y público volvieron a aunarse en un abrazo para recordarlo.
"Y deberás crecer sabiendo reír y llorar. La lluvia borra la maldad y lava todas las heridas de tu alma. De ti saldrá la luz, tan sólo así serás feliz", cantaron juntos todos los que subieron al escenario a lo largo de este encuentro irrepetible, ya en el final de una noche repleta de emoción, y ninguno de los presentes pudo evitar eso que algunos llaman "piel de pollo". Los músicos se abrazan, hay cientos de ojos vidriosos en el público, gente que le toma la mano a quien está a su lado y otros que se besan. Amar, amar, amar hasta morir. Probablemente, Spinetta no hubiera estado de acuerdo con todo esto del "homenaje" a su obra y en el caso de aceptar seguramente hubiera obligado a todos a un estricto y severo régimen de ensayos previos para no dejar absolutamente nada librado al azar..., pero sin dudas se alegraría de comprobar lo que su música continúa produciendo en las personas.
Organizado por quien fuera el baterista de Almendra, hoy Director Nacional de Artes, Rodolfo García, el concierto contó con una treintena de músicos vinculados a la obra y a la vida de Spinetta y el acompañamiento de una orquesta sinfónica de 40 integrantes, dirigida por el maestro Patricio Villarejo. Así, durante aproximadamente dos horas y media, las canciones de la inmensa obra de Spinetta volvieron a iluminar la noche porteña.
Ni el repertorio ni la formación de las distintas bandas que subieron al escenario fueron las obvias. Hubo "algún que otro bombazo" en la lista de temas, como adelantó Javier Malosetti durante la semana, pero las canciones elegidas no fueron las más populares de Spinetta y los músicos no se reagruparon por grupos como en aquel maratónico y monumental concierto de las Bandas Eternas de 2009 (donde volvieron Almendra, Pescado Rabioso, Invisible, Jade y Los Socios del Desierto), sino que se cruzaron y alternaron integrantes de las distintas formaciones que lideró "el Flaco" para darle al espectáculo el sentido de comunión que atraviesa su historia musical.
Primero subieron dos históricos rabiosos como Bocón Frascino y Black Amaya, con Marcelo Torres y Juan del Barrio para interpretar "El monstruo de la laguna"; luego Torres le dedicó al Tuerto Wirtz (el otro socio del desierto) el tema "Para ir" y enseguida se sumó Daniel Ferrón (que en el programa de mano figura como parte del álbum Los Amigos, el disco póstumo de Spinetta que se editará el jueves) para cantar "Post-crucifixión".
Con este sistema continuó la primera parte, que ofreció reuniones como las de Leo Sujatovich, Lito Epumer, César Franov, Del Barrio, Ferrón y Jota Morelli (en una terrible versión de "Influjo estelar"); o la de Malosetti también con Del Barrio, Matías Méndez y Gustavo Spinetta ("Cementerio club"). También subieron Machi Rufino, Epumer, Cardone (encargado además de los arreglos de cuerda de la segunda parte) y Cristian Judurucha ("Durazno sangrando"), y luego una formación con el 50 % de Almendra: García, Emilio del Guercio, Cardone, Malosetti, el "Mono" Fontana, Guillermo Arrom y Sergio Verdinelli ("Hoy todo el hielo en la ciudad" y "Fermín"). Antes de que ingresara la orquesta Kashmir, Vera Spinetta cantó "Cisne" y "Ella también".
Hubo un intermedio con Cardone y Fontana en teclados y la voz de Spinetta (primero en off y luego desde el videoclip de "Hiedra al sol") y enseguida el tramo final con la sinfónica, que convocó a las voces de Lebón ("Laura va"), Del Guercio ("Cristálida", interpretada en vivo por primera vez con sus arreglos de orquesta a cargo de Carlos Cutaia) y Mollo ("Figuración"). Entonces sí, el final con todos, músicos y público cantando: "Este agua lleva en sí la fuerza del fuego, la voz que responde por ti, por mí... Y esto será siempre así, quedándote o yéndote".
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