La otra escena: relatos diversos sobre la diversidad
De amores ocultos, de tipos (todos) piolas, de mariquitas diversas en postales escritas por Martín Slipak, Gustavo Tarrío/Mariano Blatt y Guillermo Hermida que –en todo y en nada– se corresponden.
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Escribe el actor Martín Slipak: "Aquí, en Mar del Plata, las niñas gordas compran remeras de Lali expósito [SIC]. La hinchada de San Lorenzo ha copado Bahía Varese. Pero también hay tiempo para el amor oculto. Un barra brava cruza mirada lasciva con un neonazi capanga de Aldosivi y una lesbiana de Melincué elige Playa Grande para mostrar el azul de su pelo. Porque azul es el color más lindo. Hay mozas de doble turno. Prostitutas que toman speed. Y hasta los veleritos que marcan el clima están desorbitados. Yo me refugio en la Boston con gente como uno, mientras sueño y sueño con volar en el avioncito de Hepatalgina. De noche tengo función. La obra habla del abuso sexual. Preparé la reposición en cuatro días y, encima, muestro el pito. Todo se corresponde y nada a la vez. La gente está inflada y vencida. Skaiters y camarones. Tucumanos. Brisas variadas. Pero como Febo siempre asoma algún Maral". Es cierto, en el horizonte marplantese siempre asoman los edificios esos que, alguien, meticulosamente, se encarga de enumerar como si fueran grandes carpas o mojones de cierto dudoso progreso. Martin está haciendo El principio de Arquimedes en Mar del Plata, la que acaba de sumar un Estrella de Mar para su vitrina y que, tal vez, vuelva a Buenos Aires.
El actor tiene la costumbre de escribir minirelatos diversos y subirlos a FB. El reproducido en el párrafo anterior, escrito hace pocos días, lo acompañó con una foto de la Bahía Verese que parece estar custodiada por una familia de inmigrantes de cuando nadie sabía nada de una tal Lali Espósito. Algo de ese amor oculto y de miradas lascivas tiene la obra Todo piola, ese hermoso poema escrito por Mariano Blatt que llevó a escena Gustavo Tarrío. Los dos personajes centrales de este montaje que se repondrá en abril están a cargo de Eddy García y Carla Di Grazia. A ella la masculinidad le sienta perfecto. A él, la feminidad lo hace más masculino. O, muy por fuera de la lógica de lo binario, la ambigüedad en ellos expande sentidos. Hacen de dos turritos de barrio, de chongos que saben disfrutar del pop, de amores que no ocultan, de fieritas andróginos en cortos, remera baqueteada de Tevez y gorrita de Fuerte Apache o de hinchas de Aldosivi. Y son tan sensuales y queribles que dan ganas de partirles la boca. En un momento de ese encuentro, uno pregunta qué sería del otro si hubiera nacido en otro barrio. En verdad, se lo pregunta de esta forma que es la suya: "¿vos que hacías si no nacíamos en el mismo barrio?". Respuesta inmediata: "qué se yo, no nacía". Mariano Blatt leyó su poema hace unos años en Casa Brandon, date 8 minutos porque son 8 minutos piolas, muy piolas.

Tarrío, el que dirigió esa versión escénica del poema, estrena en pocas semanas Esplendor, un texto de Santiago Loza. Allí también actúa Eddy, uno de los dos pibes piola. Mientras Carla, la otra piba piola, está ensayando una performance que estrenará en mayo con otra gente grossa de la escena. Todos se desdoblan: son esto y aquello, hacen esto y aquello. Las Mariquitas, de Guillermo Hermida, también. A juzgar por ciertos hechos, al director, guionista y director de teatro también le va el juego de dobles, de alter egos en disputas y complementos. De vez en cuando, a su cuenta de FB, el creador de Como si afuera hubiese nada que está por estrenar una serie en la televisión sube unos micros relatos que bien podría llamarse "Las mariquitas". El último, dice: "La Mariquita Entusiasta promete no dejarse abatir, ver lo positivo, rodearse de personas optimistas, no prestar oído a los comentarios negativos, abrazarse fuertemente a sus ilusiones y esperanzas. La Mariquita Escéptica la mira de soslayo, teme que su amiga –la Entusiasta– se transforme en La Mariquita Estúpida. La Mariquita Indiferente no las registra, toma su paraguas y sale a sacar provecho de las liquidaciones. Mientras tanto La Mariquita Compasiva, las mira, apenada".
Todo se corresponde y nada a la vez, decía Martín Slipak. La gente está inflada y vencida, pero, siempre, Febo asoma. Y eso está piola. Todo eso.
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