
La paciencia China ahora tiene premio
En 50 años de carrera nunca fue galardonada en teatro: por eso no oculta los nervios por el homenaje que esta tarde le hará De la Rúa
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Ayer por la mañana. Casa de China Zorrilla, ubicada en la calle (no podía ser de otra forma) Uruguay. Son las once y acaba de despertarse. El teléfono suena constantemente. Tres personas dan vueltas tratando de poner orden a un caos con sabor a preparativo de fiesta."Desde que comenzó la bola del premio, el teléfono no para", se queja, gustosa, la actriz.
El disparador de semejante revuelo es el homenaje que hoy, a las 18.30, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires realizará a la actriz.
El encargado de entregar la medalla en el Teatro Alvear será Fernando de la Rúa. Pero, según se pudo saber, no todo se limitará a la medalla y los besos de rigor. Con entrada libre y gratuita, cualquier ciudadano podrá compartir una jornada que guarda sorpresas en la manga.
"Siempre hago el chiste de que soy la actriz menos premiada del mundo. Tengo muchas estatuillas por trayectoria, pero la trayectoria no remite a algo cualitativo, es cuantitativo", apunta divertida.
China tiene 76 años, siempre se enorgullece de decirlo. Debutó en el desaparecido Teatro Odeón, en 1942, con una compañía uruguaya. "Cuando empecé a hablar de mis 50 años en el teatro nadie me daba bolilla . Entonces festejé mis bodas de oro en la basílica de la Merced. En el escenario (en realidad, habría que decir altar) estaban Luisina Brando y Delia Garcés. La iglesia estaba llena, hicimos un bordereaux de locura. Luego de ese festejo, me llamaron del Club Independiente para hacerme otro homenaje".
Así festejó los 50 años con el teatro en una basílica y en un estadio de fútbol. "¡Mirá vos!", acota riéndose mientras toma un cortadito en un bar cercano, "porque en casa no se puede estar..."
Cuando le avisaron que el gobierno porteño quería homenajearla, no lo pudo creer. "Como me llamaron varias veces terminé comunicándome con Fernando (de la Rúa)y le dije:"Me lo tienes que decir tú porque me cuesta imaginarlo". Y era verdad..."
A pocas horas del homenaje, China dice estar muy emocionada. "Algo voy a tener que decir, pero escribirme un discurso no. Yo no hago eso. Como decía un amigo uruguayo "estoy ensayando la improvisación"".
Al homenaje de hoy, tiene que sumarle otros tres premios recientes: el Cóndor de Oro, que le dieron en La Plata; el Lola Mora, en Tucumán, y uno más que ganó en pleno corazón de Manhattan, por su labor en la película "Besos en la frente". "Yo ni estaba enterada. Me llamaron de un diario de Córdoba para felicitarme y creí que era una broma. Casi le digo cosas espantosas al pobre señor. Pero era cierto... Fue un premio que entregaron en Lincoln Center, y yo no estaba allí. ¡Qué lástima...!", cuenta China, y en sus ojos se dibujan imágenes de una gran fiesta.
En medio del trajeteo por el nuevo galardón, se suma el trajín propio de la gira que está haciendo con la obra "Eva y Victoria". El fin de semana último le tocaron las ciudades de Goya, Concordia y Chajarí. Un micro grande, 10 personas en total, interminables juegos de chin-chón, un televisor, frazadas, un licorcito y salir a andar. Algo que la pone de muy buen humor.
En Corrientes se encontró con la hermana Marta Pelloni. "Es una divina, nos juntamos para chusmear un poco.Se vino con otras dos monjitas y me tiró tanta alegría, tanta buena onda...", se entusiasma.
"Eva y Victoria" se estrenó, en 1992, con Zorrilla y Luisina Brando. Ahora comparte cartel junto a Soledad Silveyra. "Las dos son divinas, pero Solita es como mi hija. Yo me hice popular trabajando con ella en una novela de (Alberto)Migré, "Pobre diabla". Hacía de la mamá de la Quelita. Para ese entonces estaba haciendo una obra con Villanueva Cosse con mucho éxito, pero cuando salimos de gira no vino nadie. Eramos desconocidos y tuvimos que suspender. En el ínterin me llamó Migré para hacer "Pobre diabla". Al cuarto o quinto capítulo comenzaron a llamar los teatros del interior para que fuéramos a montar la obra. De la mano de la mamá de la Quelita, llené los teatros del interior con una obra de Bernard Shaw", recuerda mientras firma un autógrafo.
Esta mujer incansable, narradora de cuentos como ninguna, observadora aguda de la realidad, lúcida como pocas, podría optar por un merecido descanso. Pero no. China es una trabajadora. Ahora tiene en manos tres proyectos en danza, pero, conocedora del paño teatral, prefiere no adelantar nada hasta no tener todo definido. "Estoy en un momento donde prefiero un espectáculo tipo miriñaque: con un principio, un desarrollo y un final. No te digo de incluir un intervalo para que la gente tome algo o vaya al baño porque ya sería una antigüedad. Ahora, en la escena actual, todos son puchitos de teatro. Lo primero que te pregunta la gente es cuánto dura la obra. El zapping maldito de la televisión acortó el período de atención del público".
Entre Alfonsín y De la Rúa
Pero si bien su pasión es el teatro, actualmente también está trabajando en "Ricos y famosos" (Canal 9) y tiene un programa propio, que se emite por El Canal de la Mujer, llamado "Noches Chinas". En ese ciclo grabó ayer una entrevista con Raúl Alfonsín, "un personaje que respeto muchísimo", define.
-Cuando asumió Alfonsín usted declaró que "los argentinos se habían sacado un Prode con bigotes". Pero, ¿quién se quedó con el pozo mayor? (China se ríe) -Mirá, yo siempre compadecí a los presidentes constitucionales que le siguen a un gobierno de facto. Compadecí a José María Sanguinetti (ex primer mandatario uruguayo) y compadecí a Alfonsín. Es tanto lo que uno espera de ellos que se los imagina como un hada madrina con una varita. Ambos debieron lidiar con países con parámetros rotos, con la gente asustada y demasiado esperanzada. Alfonsín fue un presidente odiado por los semidueños de este país: las Fuerzas Armadas, el clero, la oligarquía, los sindicatos... A lo mejor no aprovechó la inmensa popularidad que tuvo, pero cuando renunció me la pasé llorando...
-Hoy, el mismo gobierno radical, le entrega un premio por su trayectoria. ¿Qué opinión tiene de De la Rúa?
-Ese refrán de que el hábito no hace al monje habría que cambiarlo. Me acuerdo del desconcierto que generaban los discursos de Carlos Menen en tiempos de la campaña y, cuando asumió como presidente, cambió su manera de comunicarse. Fernando tiene una cosa serena que me gusta mucho, no depende del carisma. Eso es bueno, ya la gente sospecha del carisma.
-¿Y Fernández Meijide?
-Soy muy machista en materia de política. Creo que las mujeres deben hacerse cargo de las cuestiones sociales, de la niñez, de la educación, de la salud... Pero me gusta Graciela, me gusta su conducta, la forma en que elude el problema de su hijo sin entrar en sentimentalismos ni especular con ello. Ella es todo un personaje, la respeto mucho.
Cuento chino
Cuando llegó la hora de las fotos China se dio ánimo. "Vamos a ponernos la cara", se dijo, mientras reparaba en todos los detalles domésticos. "La cocina es un desastre. Desde que me gané un horno a microondas en el programa de Susana (Giménez) no hay lugar para nada", dice por lo bajo.
Pero, en realidad, la idea de contar un chiste "blanco" fue de la mismísima China. "¿Te lo cuento? Dos chiquitos están muy curiosos por ver un campamento nudista que está al lado de sus casas. Un día deciden subirse a un muro para ver de qué se trata. Pero la niña no puede llegar al borde y sube el chico solo. "¡Ohhh!", exclama él. "¡¿Qué vesÉ?!", pregunta ella. "Está lleno de gente, todos completamente desnudos", contesta. "¿Hombres o mujeres?", arremete. Y el chico, en puntas de pie, dice: "No sé, están todos desnudos"."
El asombro y la política
China recuerda una frase que leyó cuando era chiquita y que logró impresionarla:"Cuando alcanzás la madurez, uno debe hacer lo mejor que hace y nada más". "En mi caso, lo mejor es el teatro.Actualmente hay un gran parentesco entre el actor y el político. A veces veo un discurso y juego con ponerle una coma allí, una pausa aquí y cambiar el final. Nosotros, los actores, sabemos cómo manejar al público. Necesitamos que los que están en la platea nos entiendan. Yo me metería en ese mundo de la política, pero no más que eso. Otra cosa no, porque cuando veo a un chico en la calle pidiendo limosna me queda claro el fracaso de las mujeres en este mundo. Y no digo de los hombres, porque los niños son hijos de todas las mujeres. Fijate:hay madres de Plaza de Mayo, no padres. Eso es innegable. La política me interesa y logra asombrarme. Y el asombro es lo único que me queda de mi juventud. El resto son recuerdos".




