
La pantalla grande se pone amarilla
Desembarco: actores de Hong Kong, China y Japón llegan a Hollywood tras los pasos de directores como John Woo y Ringo Lam.
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Primero, los directores de Hong-Kong, encabezados por John Woo, llegaron a Estados Unidos para renovar el cine de acción. Ahora son los actores asiáticos los que se le animan al cine norteamericano, con papeles estelares en películas como "Justicia roja", "Asesinos sustitutos" (nombre con el que conoceremos en mayo a "The replacement killers" y "El mañana nunca muere". Tener ojos rasgados, piensan, no es un impedimento a la hora de entrar en Hollywood.
Era lógico que el actor favorito de Woo, Chow Yun-Fat, fuera tentado a cruzar el charco: Terence Chang, socio del realizador, fue el primero en sugerirle la idea a partir del culto despertado en EE. UU. por títulos como "Amenaza final" ("A better tomorrow") o "El killer", donde había sido dirigido por Woo. Pero Chow estaba ligado a una productora cantonesa por un contrato de nueve años, que terminó sólo en 1995. Después, se tomó su tiempo para elegir una producción acorde con su carrera, ya que en Hong-Kong es la gran estrella del género de acción, con más de 60 títulos. Chow fue el primer actor que disparó dos pistolas a la vez, en "Amenaza final".
La Columbia pagó a Chow dos millones y medio de dólares por su trabajo en el policial "Asesinos sustitutos", donde comparte cartel con Mira Sorvino. Un debut auspicioso, tratándose de un actor cantonés que no sabía el idioma. Chow se beneficia de la peculiar situación en que se encuentra el cine de acción en Hollywood: las estrellas más conocidas (Arnold, Bruce, Sly) han dejado atrás su cenit, y la generación más joven (Brad, Keanu, Leonardo) no muestra mucho interés en reemplazarlas. Al lado de "Contracara", de Woo, buena parte de la producción luce fría y acartonada. El cine asiático refresca las fórmulas de Hollywood por la vía del absurdo: tanto Woo como Ringo Lam estilizaron el género partiendo del policial francés.
Pateando cabezas
A partir de la experiencia de Woo, otros directores se fueron mudando al menos temporalmente a Hollywood: Stanley Tong, Ringo Lam, Tsui Hark. La carta de presentación de Tong fue "Supercop", continuación de una saga cantonesa con el indestructible Jackie Chan, quien no ha filmado en Hollywood, pero hizo base allí mediante la distribución de sus películas cantonesas en Estados Unidos. "Rumble in the Bronx", adquirida por la compañía New Line en 1996, fue allí el título más redituable del año: costó un millón y medio de dólares, recaudando 32,5 millones.
En "Supercop" descubrieron a Michelle Yeoh, pateando cabezas y descargando revólveres al lado de Chan. Yeoh -también conocida como Michelle Khan- estudió danza y fue elegida Miss Malasia antes de coronarse reina del cine de acción de Hong Kong. En Hollywood se convirtió en la chica Bond más peligrosa de la saga por "El mañana nunca muere". Yeoh, Tong y Chow Yun Fat suelen reunirse a comer en la casa que Woo tiene en Los Angeles. Allí los recién llegados comentan su suerte en las famosas "reuniones" de los estudios. "La gente me dice muy despacio: "¿Y vos... hiciste... alguna...película?", como si yo no supiera inglés", cuenta la graciosa Yeoh. Chow sorprendió en el rodaje de "Asesinos sustitutos" al recordar el nombre de cada miembro del equipo y organizar fiestas de cumpleaños para cada uno, en vez de encerrarse en su trailer como haría cualquier estrella occidental.
Otra característica de los cantoneses es la naturalidad con que realizan sus escenas de riesgo, sin usar dobles. Conocen las artes marciales a la perfección, y sus cuerpos están cubiertos de cicatrices que se renuevan tras cada rodaje.
Viajando por Oriente
Wang también es cantonés, pero lleva casi dos décadas viviendo en Estados Unidos. "Chinese box" fue improvisada al estilo de su anterior "Blue in the face" y transcurre en Hong Kong en el momento de su devolución a China. Gong Li y Jeremy Irons son la pareja principal de esta historia romántica; es lo más parecido a una película norteamericana que haya hecho la actriz china, conocida por sus trabajos con Zhang Yimou. La más joven Bai Ling, después de algunos papeles secundarios en "El cuervo" y "Nixon", protagoniza el thriller "Justicia roja", que cuestiona el sistema legal chino, y junto a Richard Gere. Ling, que asegura haber presenciado la rebelión de la plaza Tiananmen, pidió asilo en los Estados Unidos junto a otros estudiantes, en 1991.
Otro nombre que llama la atención en Hollywood es el del japonés Takeshi Kitano, protagonista y director de "Fireworks", ganadora del León de Oro en el último Festival de Venecia. Kitano ha dirigido siete films y tiene más de cincuenta libros publicados, pero en Japón es especialmente adorado por su trabajo en TV, donde conduce seis programas semanales en tres cadenas diferentes. Todo esto fue muy tenido en cuenta por los productores de "Fuera de control", un thriller con Keanu Reeves que en Japón se estrenó con quince minutos adicionales de escenas para el lucimiento de Kitano, que tenía un rol secundario. La película fue un fracaso, pero no por su culpa. "Fue como ir a Disneylandia y volver sin haber subido a ninguno de los juegos", dice de su breve experiencia en Hollywood. Pero en los estudios se asegura que volverán a llamarlo; Kitano suele interpretar a policías y mafiosos en sus películas, y sus lacónicos personajes se parecen un poco a los de Clint Eastwood. Una razón más para que en Malibú los ejecutivos consuman sushi, ginseng y mapas del Lejano Oriente.
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