
Truenotierra
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Si, son los Mismos de Siempre, pero eso no significa "iguales". Si bien el corte de difusión, "Oscuro diamante", guarda un parecido con los temas más clásicos del grupo, Truenotierra, primer álbum de La Renga en tres años, contiene varias novedades. En primer lugar, es doble. Uno de los discos –que equivaldría al "trueno" del título–, el más volado, está íntegramente dedicado a las zapadas instrumentales, como aquel track oculto en Detonador de sueños. El otro disco, con doce nuevas canciones –la "tierra" en cuestión–, incluye un tema acústico con la guitarra de Chizzo y el ronroco de Manu como únicoacompañamiento, "Llenado de llorar". El propio Manuel Varela asume la primeravoz en una canción de su autoría, "Entre la niebla". Además, hay arreglos de vientos que eluden lo convencional en "La boca del lobo" y "Cuadrado obviado", dos rocanroles frenéticos a toda marcha que recuerdan a La Pesada y los Redondos (el último, con una melodía similar a "Nene, nena"). El sonido es in your face, directo, con una presencia inédita hasta ahora. Es como si haber salido de la ciudad para grabar en su propio estudio de Ezeiza les hubiera abierto los horizontes. El grupo dispara en una dirección más cercana alstoner rock, especialmente en el disco de zapadas. Los temas instrumentales,con un ensamble cercano a lo telepático entre los miembros del trío, no son unasimple acumulación de yeites sino historias sin palabras; cambiantes paisajes que atraviesan llanuras, picos y quebradas, y alcanzan su clímax en los quince minutos de "Anaximandro". Pero esta apertura experimental está presente también en "Palabras estorbantes", con un solo monumental de Chizzo, que en este álbum realiza probablemente el mejor trabajo guitarrístico de su carrera. En la composición, Truenotierra contiene una cantidad de hits potenciales sólo comparable a la del clásico Despedazado por mil partes. Los dos primeros temas, "El monstruo que crece" y "Almohada de piedra", soncandidatos, así como "Ruta 40", que seguramente se convertirá en un nuevohimno motoquero. La búsqueda de la libertad, la posibilidad de trascender el entorno cotidiano con la fuerza del espíritu, el riesgo como forma de escapar a las trampas del sistema –temas caros a la imaginería renga– están presentes con frases de gran potencia poética: "Como una fiera sangrando estoy/ en una selva de mentes viejas/ habrá también que saber soñar/ sobre una almohada depiedra". Todo el disco se convierte en una suerte de metáfora de viaje, tanto externo como interior: "Tal vez el oscuro diamante está en mí/ tal vez seamos fugitivos/ de donde nadie escapa". La idea continúa en el cuidado arte de tapa, con una cruz como fondo de un águila con las alas desplegadas, que esconde el nombre del grupo y del álbum. ¿Lo habían notado? Descubrirlo forma parte del viaje.




