
La tumultuosa vida de Oscar Wilde
Damián Iglesias y Diego Rodríguez encabezan una obra sobre el escritor irlandés
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Casi once años atrás Pepe Cibrián Campoy subía al escenario junto a su madre, Ana María Campoy, para protagonizar una obra de su autoría llamada La importancia de llamarse Wilde, lo que -según él- fue su mayor fracaso comercial, pero también su mayor éxito personal. Haciendo un juego de palabras con la obra de Oscar Wilde La importancia de llamarse Ernesto, nació este musical que en aquel momento no superó las expectativas del público, pero que ahora -con una puesta en escena totalmente renovada- apuesta a superar aquella primera versión.
Damián Iglesias es uno de los discípulos de Cibrián. Trabaja con él desde hace 15 años y en 2014 tuvo la posibilidad de dirigir -además de protagonizar- Mireya, una de las obras de su maestro. Luego de ver lo que había logrado con ese trabajo, fue el mismo Cibrián quien lo alentó para que tomara la posta de esta obra para abrirse camino. "Pepe me dijo que tenía que hacer resurgir La importancia... En 2005 la hice con él, pero en el personaje que ahora hace Diego [Rodríguez]. Es una obra muy conmovedora y, en mi opinión, es el texto más lindo que haya escrito Pepe", confiesa Iglesias, que además de encarnar el papel que hacía Cibrián en la anterior puesta, es el director general de la nueva versión. Mientras ensaya su propias líneas, le da directivas a sus compañeros en pleno ensayo, a lo que se excusa de ser muy detallista y perfeccionista: "soy insoportable", dice entre risas. Cuenta también que es una obra muy particular porque fue la última vez que Ana María trabajó con su hijo, por lo que decidió convertirlo en un gran homenaje tanto a él como a ella. "Yo decidí que fuera de esa manera, porque fue muy generoso de su parte entregarnos la pieza así; por eso estamos muy ansiosos de saber qué va a opinar esta noche porque no vio nada, ni siquiera un ensayo", dice.
La historia gira en torno del juicio que se le practica a Wilde declarándolo culpable de indecencia grave y encarcelándolo por dos años, obligado a realizar trabajos forzados. Los fantasmas de Oscar deambulan en medio del juicio y le hacen revivir cada instante de su vertiginosa relación con Alfred Douglas (Bosie); con su mujer, Constance, y su madre, Speranza. Lo que tiene de llamativo esta puesta es que no es musical como la anterior, sino que es un drama en un acto. "La anterior era mucho más lúdica. Lo que hice, porque además Ángel Mahler fue muy generoso entregándome sus partituras, fue convertirla en lo que era originalmente, que es una obra de texto donde no hay canciones", explica Iglesias, a lo que su compañero Diego Rodríguez (Dorian Gray, el retrato, Calígula), agrega: "Lo original de esta puesta de Damián es que todos los textos están a tiempo musical, entonces todo lo que decimos juega con la melodía que los músicos -Santiago Rosso (director musical junto a Damián Mahler), Nicolás Tabbush y Paula Pomereniac- van tocando en vivo".
El papel de La Campoy era Speranza, que ahora encarnará Tiki Lovera. "Ana María era única, por eso ni siquiera podemos decir que repetimos el personaje. No había otra persona en mi mente más que Tiki para hacer este personaje tan intenso, que tiene tantas facetas", explica Iglesias luego de ensayar el final de la obra junto a su madre de ficción, que no dudó en entregarse por completo a la escena que terminó en un abrazo porque no pudo contener las lágrimas. El elenco de esta nueva apuesta se completa con Karina Sáez, Diego Basile, Verónica Pacenza, Juan Pablo Guazzardi, Manuel Señorans y Alejandro Gallo Gosende.
La importancia de llamarse Wilde
De Pepe Cibrián Campoy
Miércoles, a las 21
Chacarerean Teatre, Nicaragua 5565




