
La TV globalizada
Ya suman cinco los programas que son directamente importados de diversas partes del mundo, a un precio caro y con serias exigencias de producción, mientras que también aumentaron los ciclos locales que se emiten en el exterior.
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Pero a esa premisa habría que agregarle una clave más: "Hoy también es mejor pagar que robar". O copiar, como se suele llamar a esa práctica bastante habitual de la pantalla chica.
Más allá de las frases, lo cierto es que en plan de importar fórmulas ya probadas, la TV trajo directamente desde Francia "Fort Boyard", el nuevo ciclo que compró Promofilm y que conducen Araceli González y Julián Weich, los lunes a las 23, por Canal 13. De Japón llegó "Waku-Waku", otro programa de juegos que conduce Héctor Larrea, los sábados a las 22, por Azul TV.
Desde los Estados Unidos aterrizaron aquí "El precio justo", que conduce Fernando Bravo diariamente para Azul TV y, convenio mediante con Sony, también "Tal para cual", que se ve los domingos por Telefé. Finalmente, desde Italia viajó "Trip", el nuevo programa de Cuatro Cabezas para la noche de los domingos de Telefé.
Fidelidad ante todo
Comprar o vender formatos (algo así como la cáscara del programa, según el especializado léxico televisivo) implica muchos requisitos. Entre otros -un sustancioso pago, por ejemplo-, figura el de repetir casi como un calco la fórmula del éxito.
Y no es exageración. Quizá los casos más típicos de esta clonación exacta sean los de "Fort Boyard" y "El precio justo", que copian con precisión a sus originales del exterior. Sobre todo el segundo, que carga con una larga historia en su haber. Una historia que comenzó en 1956 cuando Mark Goodson transformó la base de la sociedad de consumo en un programa televisivo. Traducido: al hombre se le ocurrió premiar ante cámaras al participante que adivinara el precio del objeto que se exhibía.
Pese a la simpleza, la fórmula resultó un éxito en los Estados Unidos. Tanto que hoy se emite en 22 países y aparece en el libro Guinness de los récords como el ciclo de mayor facturación de la TV.
Lo cierto es que esa gallina de oro se paga cara:tres mil dólares por emisión. O sea, 60 mil al mes. Y eso sólo por la idea. Aunque aquí todavía no alcanzó la gran ventaja del rating, desde que comenzó hasta hoy, sus puntos han ido subiendo moderadamente. En efecto: de los 3 que marcó en sus inicios, hoy ya tiene 5,7 puntos, según Ibope.
Los norteamericanos, reyes en el mundo de las estadísticas, tienen absolutamente todo medido y estudiado. Por eso no permiten que las distintas versiones de "El precio justo" (que llega a Turquía incluso) se diferencien mucho entre sí. Entonces, además del pago y de una gigantesca pila de papeles a cambio, que explican en detalle cada uno de los secretos del programa, hay que seguir una línea prefijada.
Raúl Becerra, el productor local de este ciclo que adquirieron Torneos y Competencias y Azul TV, cuenta que los dueños de la idea marcaron incluso el lugar en que deben estar las cámaras para seguir los movimientos del conductor, Fernando Bravo.
"Te apabullan -ejemplifica Becerra-. Te dan los 26 juegos con su descripción en castellano, la estadística que dice cada cuánto salen los premios, la puesta de luces, las planillas en que hay que anotar los nombres de los participantes, la técnica de almacenamiento de datos y de muebles... Todo. Absolutamente todo."
Todo legal
Becerra es de los que opinan que esta nueva forma de pagar el éxito es más redituable que la de robar ideas. Algo que en las pantallas argentinas fue práctica habitual durante las décadas del 60 y 70, con "Dígalo con mímica" y "Dar en el blanco", dos copias desvergonzadas de los programas diseñados por Goodson. Más cerca , también habría que incluir al "Hola Susana" inspirado en el italiano "Pronto Raffaella" "Desde la privatización de los canales la televisión argentina se ha emprolijado mucho y se maneja de manera más legal. Entonces, comprar el formato es mejor que robarlo", concluye Becerra. Pero antes cita el ejemplo que todos los consultados repitieron a La Nación : "El empresario televisivo brasileño Silvio Santos intentó robarlo tres veces y fracasó".
Santos debe cargar con un estigma por tanta copia. Es que el hombre llegó a clonar incluso el original "Nuevediario", del ex Zar Alejandro Romay. Debe de ser por eso que también Ricardo Warnes citó al empresario como ejemplo de lo que ya no se puede hacer en la Argentina. Warnes es el responsable, junto con Víctor Tobi, de Raza Producciones, la empresa que acaba de adquirir el ciclo japonés "Waku-Waku" (antes fue el creador de "Seis para triunfar" y el productor de "Telenoche" y "Forum", entre otras cosas). Y no sólo lograron introducirlo en la grilla de Azul TV, sino que también lo ubicaron en el Canal 10 de Montevideo.
"Fue Silvio Santos el que me mostró por primera vez "Waku-Waku" -cuenta Warnes-. Después de ver el éxito de "Seis para triunfar" me invitó a Brasil para conocerme, me mostró las películas originales del ciclo japonés y me propuso comprar el programa entre los dos. Pero claro, él era un multimillonario y yo no, así que todo quedó en la nada. Después me enteré de que Silvio había hecho el ciclo sin comprar las películas.El programa no anduvo porque estas películas japonesas son únicas", dice el empresario, sumando antecedentes al legajo del brasileño.
Las películas a las que se refiere Warnes son, en definitiva, el alma del programa que aquí conduce Héctor Larrea.Es que sobre la base de ellas avanza este ciclo, que consiste en adivinar cómo se comportan los animales.
Lejos de los juegos, Diego Guebel, socio de Mario Pergolini en Cuatro Cabezas, no usa a Santos de ejemplo. Pero él también es de los que se declaran en favor del pago de ideas. "Nosotros no creemos en el robo de ideas porque vendemos formatos", sostiene Guebel para que no queden dudas.
Quizá sea cierto. Quizá la TV argentina esté cambiando el rumbo hacia la compra legal de ideas y formatos.Y aunque todavía convivan con algunas viejas copias no declaradas, quizá la pantalla ordene su grilla hacia una programación que se muestre honesta con quien ocupó sus ratos libres para inventar una fórmula que valga la pena. Y el precio de importación.
Productos de exportación
Algunas ideas made in Argentina también cruzaron la frontera. Es el caso de "Caiga quien caiga", el ciclo que aquí conducen Mario Pergolini, Juan Di Natale y Eduardo de la Puente, por América; "Chiquititas", que emite Telefé, diariamente, a las 18, y "Sorpresa y media", el ciclo producido por Promofilm para Canal 13.
"Caiga quien caiga", concebido en la productora Cuatro Cabezas, se emite en España y en Italia, con conductores de aquellos países. Y lo cierto es que ya hay negociaciones para que la fórmula tenga sus clones en Inglaterra, Estados Unidos, Alemania y Escandinavia.
"Chiquititas" llevó la idea original de Cris Morena a México, Brasil y España. Para hacerla, la productora general viajó a esos países y se ocupó de seleccionar al grupo de huerfanitas.
Algo similar ocurre con "Sorpresa y media", el ciclo que creó Promofilm. La productora que conduce Horacio Levin ya vendió su formato original a Venezuela. Y está en tratativas para venderlo a Colombia ya México.




