
La vuelta del bailarín
Sin su compañera, Milena Plebs, Zotto volvió para reestrenar clásicos de su compañía, Tango x 2
1 minuto de lectura'
Miguel Zotto regresó para actuar, en el Teatro Presidente Alvear, con su célebre compañía, Tango x 2. En realidad, nunca se fue. Sólo hizo una impasse de dos años de ausencia de su país, al que está atado por profundas raíces. Nada menos que por el baile y la música porteños. En esto, se entrega de cuerpo y alma. Es lo suyo, y durante el tiempo que no se lo vio aquí estuvo paseando esa pasión por el mundo.
Quizá sea una coincidencia que el elenco realice representaciones en Buenos Aires cuando cumple diez años, desde que lo formaron Zotto y la que fue su partenaire y mujer, la excepcional Milena Plebs. Ambos formaron parte del memorable "Tango argentino", que puso al tango nuevamente en el mapa universal.
Después de esa formidable experiencia, Zotto decidió fundar su grupo. Y sucedió un fenómeno que no esperaba, aunque lo anhelaba con todas sus fuerzas. Se cumplió con creces. Así como el espectáculo de Claudio Segovia yHéctor Orezzoli mostró internacionalmente lo que era fidedigno y obtuvo la gloria de este modo, Tango x 2 lo logró aquí, en momentos en los que este baile era catalogado de anticuado y era seguido nostálgicamente sólo por los veteranos. Con Miguel y Milena, los jóvenes se deslumbraron y entendieron por qué el tango es lo que más nos identifica.
Zotto mostrará dos programas que obtuvieron reconocimiento y éxito fulminantes, "Perfumes de tango" y, más adelante, "Una noche de tango", ambos creados junto con Plebs. Cada obra, con vestuario de Renata Schussheim, estará en cartel durante seis semanas, de miércoles a sábados, a las 21, y los domingos, a las 20.
Hay 22 personas en escena, entre bailarines, músicos y cantantes. La orquesta está integrada por Jorge Rutman (piano), Oscar González (primer bandoneón), Mauricio Svidovsky (violín solista), Walter Castro (segundo bandoneón), Oscar Caffieri (segundo violín), Marcelo Chiodi (saxo y flauta) y Claudio Scheinkman (contrabajo).
Cosas de la vida
Hay sustanciales cambios: la pareja ya no es la misma. Por cosas de la vida, en 1998, Miguel y Milena se separaron artísticamente y en lo privado. Así, Zotto baila actualmente con otras intérpretes.
-¿Hay algo de renovación?
-Son coreografías que hace años que no representamos, así que renové algunas cosas. Pero no perdieron la esencia. Otra de las causas por las cuales las repuse es para que la camada nueva que está bailando tango y no las vio tengan ahora la oportunidad de hacerlo.
-¿Cómo sigue tu relación con Milena, que fue tu gran compañera?
-Es buena, no hay problemas y seguimos siendo amigos. Pero ella decidió no seguir bailando conmigo; lo conversamos y quedó de esta manera.
-¿No es difícil reemplazar a una figura tan fuerte, tan aliada a vos y a lo que hicieron juntos en Tango x 2?
-Sí, por supuesto. Milena es irreemplazable. Por eso estoy bailando con tres chicas -Mora, Erika y Soledad- con las que hago diferentes cosas, según sus temperamentos. Tienen buena formación clásica, contemporánea y de tango, lo que requiero para cualquiera que desee integrar la compañía. También yo tuve que adaptar mi personalidad y estilo al de estas nuevas compañeras. Y lo logramos.
-"Perfumes de tango" son números hilvanados, en tanto, que la otra obra tiene un argumento en el que la acción transcurre en un salón de milonga. ¿En qué hacés hincapié cuando creás una obra?
-Aunque sean cuadros separados, siempre hay un guión que lleva de una escena a la otra. Permanentemente estoy imaginado cosas nuevas, como lo que pienso hacer el año próximo, una obra bailada que contará mi vida.
-La lucha, como dice el tango, ¿te resultó cruel y mucha?
-Mucha... Bueno, yo sigo yendo a las milongas. Soy un bailarín de expresión popular que puedo manifestar mi locura sobre un escenario. Si no, estaría encerrado en un manicomio. Lo duro es la parte afectiva, las pérdidas. Soy un adicto al trabajo y a mi profesión. Lo más importante de mi vida es esto. Entonces, es difícil que me sigan el tren. Por esa causa no tengo pareja, mujer ni hijos.
-¿Cuántos años llevás como profesional?
-Diecisiete. Debuté en "Jazmines", donde fui pareja de Ana María Stekelman. Practico desde chico, porque toda mi familia, mi padre, mi abuelo y mis siete hermanos varones, son milongueros. Era una casa, en Villa Ballester, en la que se adoraba el tango. Pero también escuchábamos rock, folklore y lo que fuese. Un hogar popular: hinchas de Boca, fotos de Gardel y de Evita y la estatua de la Virgencita de Luján.
-¿Quiénes eran tus bailarines preferidos?
-Sólo conocía a los de Ballester, como Ricardito o El Alemán. Luego, cuando tuve edad como para venir al centro, me deslumbraron los de la "liga mayor", como Carlos "Petróleo" Estévez, Finito y otros. Los grandes de la historia.
-¿Por qué a Estévez le decían Petróleo?
-Todos ellos paraban en un bar. Carlitos era banquero, un cajetilla loco por el tango. Por su trabajo, no quedaba bien que tomara alcohol. Le gustaba el vino tinto y, para disimular, le decía al mozo: "¿Me traés un petróleo?" De ahí le quedó el sobrenombre.
-¿Qué te sirvió de tu experiencia en "Tango argentino"?
-Ese fue mi gran fogueo. Hablamos de palabras mayores. Ahí conocí a muchos de estos enormes artistas, pero también fue la naturalidad, mostrarle al mundo la verdad. Es lo que quiero y he hecho en mis espectáculos. Nada que tenga que ver con el for export , sino con lo que proviene realmente de nuestro baile y sentir. "Auténticos, con mayúsculas." Así nos catalogó The New York Times. En esa ciudad somos los nenes mimados: Dance Magazine, la revista más prestigiosa de ballet, nos premió como mejor espectáculo coreográfico. Cuando se presentan otros, los comparan con Tango x 2.
-En los últimos años, ¿creció el gusto por el tango?
-"Tango argentino" fue punta de lanza. La impresionante atracción que provocó afuera tardó algunos años en llegar acá. Cuando nosotros empezamos, creo que también pusimos nuestro granito de arena para que sucediera. Desde que formamos la compañía, hace diez años, nos han visto tanto aquí como en el exterior 650.000 personas. Además, los directores de cine nacionales y extranjeros pusieron el tango en sus películas. Esto habla de un resurgimiento y de que pudimos atraer a la juventud. En todas partes del planeta hay una escuela de tango. Increíble...
-¿Dónde se interesan más por el tango?
-En Berlín, Amsterdam, Nueva York, Roma, Londres, Madrid, y, seguramente, en París. Pero en Buenos Aires, quizá la gente no lo sabe, hay lugares para ir a milonguear todas las tardes y noches, de lunes a lunes, como la confitería Ideal, La Viruta, La Pavadita, Almagro, el Club Armenia, Grisel, Canning, La Estrella, Niño Bien, Italia Unita y el Club Belgrano, entre otros. Hay cientos. Y van todas las clases sociales: los de siempre y abogados, intelectuales y, no sé por qué, mucho, mucho psicoanalista.
-¿Vos también vas a bailar?
-Por supuesto. Voy con amigos. Formamos un club, sólo de hombres, que se llama Solfe, Asociación de Solteros Felices. Hasta hicimos un escudo. Admitimos a solteros, viudos, separados o divorciados. Vamos juntos, pero después, cada cual baila con alguna chica. Siempre hubo un poquito de "levante", pero, en general, se va exclusivamente a milonguear, como en Sunderland, un club de Villa Urquiza. Los bailes empiezan a las 11.30, y terminan a las 4 de la mañana.





