Lana Del Rey y el tema más sombrío del año

Nicolás Artusi
Nicolás Artusi PARA LA NACION
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8 de septiembre de 2019  

Todavía estoy buscando mi propia versión de América, una sin el arma donde la bandera pueda libremente volar, sin bombas en el cielo, solo fuegos artificiales cuando vos y yo vamos a chocar. Éste es el estribillo de la canción más sombría de la temporada. La escribió y la grabó la popstar Lana Del Rey en una mañana, la del día después de las masacres de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, y habla sobre un horror made in USA: las matanzas colectivas (créase o no: casi 250 este año). La canción se llama Looking for America y en esa letra descarnada y esa melodía agridulce que hace llorar, como solo puede hacer llorar una canción pop, Lana compone el himno definitivo para un fenómeno de esta época: la fascinación por las armas y la enajenación de aquellos que disparan a mansalva contra otros.

El 1º de octubre de 2017, un hombre abrió fuego contra una multitud desde el piso 32 de un hotel de Las Vegas, mató a 58 personas, hirió a más de 700 y se suicidó. Aunque hubo otras masacres en colegios, universidades, cines, shoppings o discotecas, ésta fue la mayor matanza colectiva desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 y el presidente Donald Trump minimizó el hecho: patrocinado por la Asociación Nacional del Rifle, dijo que no hay que responsabilizar a las armas. Pero las estadísticas demuestran lo contrario: en Estados Unidos hay 120 armas de fuego cada 100 personas; en Japón, 0,3; en Estados Unidos hay más de 40.000 muertos por año a causa de las armas de fuego; en Japón, menos de 10. La culpa no es del Fortnite, el videojuego que anima a disparar con la pericia de Rambo. "Son las armas", concluyó la organización no gubernamental Public Citizen, que busca motivos que expliquen la locura. Las masacres estadounidenses, un clásico como las películas de cowboys del país donde cualquiera puede comprar un rifle en un supermercado, son síntomas de la alienación deshumanizada actual. Cuando la empatía y la compasión desaparecen, y el otro se percibe como un enemigo sin que importen su dolor o su placer, se anula la solidaridad de especie. El otro ya no es una persona, apenas: un blanco móvil.

En la canción Looking for America, Lana Del Rey añora con melancolía el estado de despreocupación en que alguna vez vivió, con autocines y parques donde se podía retozar al aire libre sin temor a la lluvia (de balas). Y mientras sigue buscando su propia versión del país más violento del mundo, reinterpreta las palabras de Martin Luther King como parábola de una pesadilla bajo fuego: vivir sin bombas ni chispazos, "es solo un sueño que tenía en mente".

LISTAMANÍA

Las cinco peores matanzas colectivas de Estados Unidos

  • Las Vegas, Nevada. Desde el hotel Mandalay Bay, un hombre llamado Stephen Paddock disparó sobre 22 mil personas que escuchaban música, mató a 58 e hirió a más de 700.
  • Orlando, Florida. En una noche calurosa, Omar Saddiqui Mateen provocó una masacre en el boliche gay Pulse: hubo 49 muertos y más de 50 heridos.
  • Blacksburg, Virginia. Se conoció como la masacre de Virginia Tech: en un campus universitario, el estudiante Seung-Hui Cho mató a 32 de sus compañeros.
  • Newtown, Connecticut. Adam Lanza, de 20 años, mató a 20 chicos de 6 y 7 años y a 6 adultos en una escuela primaria y después se pegó un tiro.
  • Sutherland Springs, Texas. En una iglesia, Devin Patrick Kelley acribilló a 25 personas (entre ellas, una embarazada) y luego fue encontrado muerto cerca del lugar.

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