
Las 15 mil cartas de Beckett
Se calcula que Samuel Beckett debe de haber escrito unas 15.000 cartas en los seis decenios que van de 1929, cuando tenía veintitrés años, hasta su muerte, en 1989. Acaba de aparecer en Gran Bretaña el primer volumen de su correspondencia, abarcando de 1929 a 1940 (Cambridge University Press, 782 páginas, 30 libras), y los responsables prometen publicar completas unas 2.500, y extraer notas de otras 5.000. Hay una reserva: Beckett accedió a la publicación de tan sólo aquellas cartas que estuvieran directamente relacionadas con su obra.
En 1929, Beckett ya había pasado un tiempo en Alemania e Italia y obtuvo un contrato en París como lecteur de literatura inglesa en la ...cole Normale Supérieure. Pero poco después renunció y volvió a la casa paterna en Dublín, empezó a enseñar en el Trinity College, dejó también este trabajo, escribió en 1930 un pequeño libro sobre Proust, muchos poemas, un cuento famoso ( Dante and the Lobster , que terminó titulándose More Pricks tan Kicks ) y una novela, Murphy , publicada a fines de la década. También en los 30 se psicoanalizó en Londres, vio morir a su padre y a su perro favorito, estuvo seis meses en Alemania estudiando las obras maestras en los museos (aspiraba a convertirse en marchand ) y por fin se instaló en París, donde inició la relación con la única mujer de su vida, Suzanne Descheveaux-Dumesnil. En junio de 1940, cuando la invasión nazi, la pareja se refugió en el sur de Francia, donde actuó en la Resistencia y protegió a los judíos.
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En el lapso cubierto por este primer volumen Beckett no había abordado aún el teatro, pero hay reflexiones y opiniones que conviene conocer. A su amigo Morris Sinclair, en una carta escrita en francés, le dice: "Jamás he podido reconciliarme con la Sinfonía Pastoral, donde tengo la impresión de que Beethoven volcó todo lo que había de vulgar, fácil e infantil (y había mucho), para terminar de una vez con todo eso". A renglón seguido, le recomienda escuchar el Cuarteto opus 130, "en especial la cavatina". A un amigo alemán, Axel Kaun, le escribe: "Leo La prima Bette, de Balzac. El paso de lo sublime a lo ridículo, en estilo y pensamiento, es tan enorme que me pregunto si escribe en serio o es una parodia". En cuanto a Los endemoniados , de Dostoievsky, "lo leo en una traducción espantosa, pero aún así debe de estar muy mal escrito en ruso, lleno de lugares comunes y jerga periodística. ¡Pero el movimiento, las transiciones! Nadie se mueve como Dostoievsky. Nadie captó jamás, como él, la insania del diálogo".







