
Las brujas copan el verano
El regreso a Mar del Plata del exitoso elenco apuntala el predominio femenino en los escenarios.
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MAR DEL PLATA.- El, objetivo (target, como se le dice ahora) era realizar una nota con las integrantes del espectáculo "Brujas", con motivo de inaugurar la séptima temporada ininterrumpida de representanciones y por los cambios, tanto de actriz como de personajes.
Al retirarse Thelma Biral del elenco, Susana Campos (la escritora) pasó a interpretar a la dueña de casa; Graciela Dufau (la jueza) es ahora la escritora, Nora Cárpena y Moria Casán mantienen sus personajes y Fernanda Mistral, la que se incorporó al elenco, en el papel de la jueza.
La empresa no era fácil. Reunir a las cinco brujas para una nota periodística significaba tener que superar ciertos escollos geográficos y temporales: el espectáculo se ofrece viernes, sábados y domingos en Carlos Paz; lunes y martes, en Mar del Plata y miércoles y jueves las actrices descansan en Buenos Aires.
La hora propicia fue dos horas antes del comienzo de la función del martes; el lugar, los camarines de las actrices.
Llegó la hora señalada, y en el lugar se encontraba, haciendo gala de extrema puntualidad, Graciela Dufau. Posteriormente y con cierto retraso llegó Nora Cárpena, cuya disculpa fue aceptaba cuando argumentó que quedó atrapada por el asombro con las imágenes televisivas que mostraban a Samantha Farjat bailando "Samantha", el tema de Machito Ponce.
El retraso de Moria Casán fue notificado vía telefónica: se había quemado el motor del agua de su casa y se demoró tratando de solucionar el problema.
Nora sugirió que, mientras llegaban Fernanda y Susana, Graciela abriera la entrevista mientras ella se dedicaba al maquillaje."Un éxito como éste es inusual -comenzó diciendo Graciela-. Es un privilegio dada la situación por la que atraviesa el país en todos estos años."
Más allá de la convivencia grupal, también se puede hablar de una convivencia con el personaje (hasta la temporada anterior Graciela era la jueza, ahora es la escritora, papel que interpretaba Susana Campos). "Todo personaje modifica un aspecto mío. Lo pone bajo una lupa. Haciendo de jueza tenía una mirada un poco más severa, rígida sobre los demás. Lo que más me costó fue la convivencia con el éxito. Por mi trayectoria, se puede decir que estaba más acostumbrada al fracaso que al éxito o a temporadas de tres o cuatro meses. Tengo que leer bastante ese artículo de Freud que habla sobre los que fracasan ante el éxito.
Cambio de papeles
La rotación de papeles fue solicitada por Susana Campos, porque su personaje le deparaba mucho sufrimiento y quería cambiar, lo que se pudo concretar con el alejamiento de Thelma. A este rotación también se sumó Graciela con el afán de buscar una renovación.
A esta altura de la conversación se suma Nora Cárpena, ya maquillada, y Fernanda Mistral, recién llegada, e inmediatamene Moria, que llega con la pequeña Sofía: "Para mí, este cambio, al comienzo, fue muy traumático y muy incómodo -señala Moria-. Lo que menos me traumatizó fue la incorporación de Fernanda. Me sentí medio desacomodada, pero a partir de una función en San Luis empecé a sentirme relajadita. Pero, no bajo la guardia hasta que pongamos piloto automático".
"También influye el tiempo de ensayo que tuvimos en la primera época -señala Nora-, que ahora no lo tuvimos."
Ahora me gusta volver a explorar a mis compañeras desde otro lugar -continúa Moria-. Estoy descubriendo cosas nuevas y le estoy tomando el gusto. Al principio, como no tuvimos prácticamente ensayos, y debutamos en una sala de Lomas de Zamora con mil personas, esta pobre mujer (señalando a Fernanda) se llenó de adrenalina y se tuvo que cambiar porque terminó empapada. Parecía que salía de un ring. Y nosotras dos (refiriéndose a ella y a Nora) contracturadas, no lo puedo explicar.
"Lo terrible fue luchar contra la memoria del cuerpo -agrega Graciela-. Fue monstruoso. Cada vez que mencionan a mi personaje anterior, no puedo evitar la tensión de no responder." "A mí se me van los ojos -agrega Nora-. Y ellas me dicen: No me mires así que me da risa .
"Se establecen otras relaciones y se registran nuevos gestos y miradas", dice Moria. Cada una cuenta sus nuevas experiencias y la charla se transforma en una múltiple conversación, que se ve sobrepasada por la voz de Moria.
"De esta nueva dinámica que tiene la pieza, lo que hace Graciela en este nuevo personaje, dotado de mayor fragilidad, le da una potencia mayor."
"Creo que con este cambio, en el planteo, algunas cosas quedan más claras", señala Moria.
La llegada tardía de Susana Campos al encuentro, justificada por los trámites que debía realizar por la adquisición de un coche nuevo, provoca la algarabía del grupo y se incorpora a la conversación.
"Creo que todos los cambios son positivos. Se pierden algunas cosas, pero se ganan otras. Lo que hay que tratar es de ganar bien. Ahora nos falta encontrar nuevos códigos desde el otro personaje. Pienso que es bueno. Para mí el cambio es positivo cien por ciento. Estaba un poco cansada del personaje de la escritora, no podía concentrarme en hacer cosas nuevas". El cambio me permite ver a mi ex personaje desde otro lugar y comenzar la búsqueda del mío.
"Todavía, ya sea en la cena o tomando café, -interviene Nora- nos encontramos hablando de las cosas nuevas que vamos descubriendo."
Los demás -agrega Susana- se asombran que, después de siete años, sigamos hablando del comportamiento de los personajes. Creo que en un equipo como el nuestro tendríamos que rotar todas." Ahí se entremezclan las sugerencias y las risas al pensar que puedan cambiar los papeles entre Moria y Nora. "Yo me muero si tengo que hacer el personaje de Nora", exclama Moria.
Si los cambios implican una renovación del espectáculo y un estímulo para las actrices, cabe preguntar si esta nueva experiencia puede llevar a otra prolongada temporada de "Brujas".
"Quiere decir que voy a llegar al año 2000 haciendo de bruja. En esta etapa se me recibió un hijo de médico", dice Graciela.
"Yo soy abuela", agrega Nora.
"Y yo tuve un bisnieto", dice Susana."
Y Sofía pasó la mayor parte de su vida en "Brujas", aclara Moria."Díganlo como una bendición", cierra Fernanda.
"Lo maravilloso es que todas estas cosas nos pasaron estando juntas" -reflexiona Nora-.Inconscientemente esos hechos se incorporaron a nuestras relaciones en el escenario.
Convivencia sobre la que cayeron los agoreros que anticipaban peleas entre el elenco femenino.
Una de las magias de "Brujas", además, -enfatiza Moria- es ser un cachetazo para los machistas desde todo punto de vista, porque en esta obra se prescinde del hombre. Se lo bastardea un poquito. Se habla de pavo real, presumido, exhibicionista."
"La primera caída de mandíbula se siente -señala Moria- cuando el personaje de Nora dice que gozaba con Dolores en el depósito. Es muy potente lo que pasa con la gente. Sale plena. La que no sale llorando, sale acongojada, pero todo el mundo necesita verla de nuevo. Creo que es el gran fenómeno de "Brujas".
"Además, está movilizando una parte de nuestro condicionamiento que todas tuvimos -dice Fernanda-. ¿Quién no estuvo en un colegio de monjas? ¿Quién no sospechó de la vida privada católica? Todas. Tocás un punto donde alguien se puede reconocer. ¿Quién no se bañó con otra compañera que miraba los pechos?" "Hay gente que se sintió liberada por lo que vio sobre el escenario", explica Susana. "Creo que ahí está el éxito -explica Moria-, en que no hay prejuicio en lo que se expone".
"Es una obra que habla del amor, por eso gusta -interviene Susana-. Del amor entre compañeras, a los hijos, al matrimonio. Será un amor equivocado, pero amor al fin."
El tema estimula la conversación a coro y ya resulta difícil registrar la opinión de cada una.
La nueva bruja
Ya es hora de que las actrices completen el maquillaje para la toma fotográfica. Es el momento de registrar las impresiones de la actriz que debuta en "Brujas": Fernanda Mistral, lo que no impide la intervención de sus compañeras.
"Me ayudó el conocimiento personal que tengo de cada una desde hace mucho tiempo. A quien no conocía es a Moria", aclara Fernanda.
"Yo salí de la quinta de Fernanda para parir a mi hijo", destaca Graciela.
"Nora era alumna de mi primer marido", continúa Fernanda. "Con Susana somos amigas. Es decir, me dio confianza desde mi historia personal y la podía usar con ellas. Me costó como todo reemplazo, pero empecé a sentir mucha gratificación casi de inmediato. No tengo totalmente al personaje, pero siento que estoy en un ámbito humanamente amigable y con buenas personas". La salita de los camarines empieza a verse transitada por Susana que busca una base oscura de maquillaje, Moria una ducha, Graciela que se va a retocar el peinado, mientras Nora pregunta en voz alta con qué vestuario van a sacarse la foto.La respuesta fue unánime: "Con batas, de entrecasa."
Un fenómeno que sostienen las mujeres
Cuando en el verano de 1991 se estrenó "Brujas" en Mar del Plata, ése parecía un proyecto destinado a pasar la temporada estival y, con suerte, a tener una breve extensión en algún teatro porteño. Ni qué decir en cuanto a la conformación del elenco, que se fue armando de acuerdo con una suma de casualidades.
Carlos Rottemberg, el productor de ese espectáculo, es un profundo descreído del marketing y un fervoroso adherente a los influjos del azar y de la intuición. Con su método, tan respetable como cualquier otro, mal no le va: por lo menos con "Brujas" todavía sigue contando billetes, algo que también sorprendió al mismísimo Santiago Moncada, autor de esta obra que -salvo en la Argentina- fue un fracaso en todas las plazas teatrales donde se puso en escena.
Este cronista ni se animó a consultarlo, también porque escuchó al empresario decir muchas veces que con los éxitos todo el mundo se siente autorizado a explicarlos después de que se produjeron, pero que no recuerda que antes de un suceso, el que fuere, haya escuchado teorías anticipatorias luego confirmadas por los hechos.
De acuerdo con esa atendible perspectiva, vaya uno a saber cómo les irá a las catalanas de "¡Hombres!", que se estrena el martes en La Plaza. Pero si caemos en el pecado tan bien expresado por Rottemberg, hay que decir que las "Brujas" convocaron (y siguen convocando) a un aluvión de señoras maduras que disfrutan con esta reunión escénica de ex compañeras de colegio que se lanzan dardos envenenados y que se escandalizan al confirmar que una de ellas es lesbiana.
Con un planteo mucho más -¿cómo decirlo?- moderno, "Confesiones de mujeres de 30" fue uno de los grandes éxitos de la temporada pasada y acaba de ser repuesto en el Picadilly. Contingentes femeninos que orillaban esa misma edad fueron los que, mayoritariamente, poblaron todas las funciones de esa sala de la calle Corrientes.
A lo sumo, las chicas arrastraron a algún novio o a algún marido. Las que lo tenían, claro, porque la identificación con las dificultades para entenderse con los hombres -clave de las situaciones estupendamente jugadas por Alejandra Flechner, Virginia Inocenti y Andrea Politti- parecen estar en la base del suceso de taquilla, mucho más que las ramplonerías (modernas, pero ramplonerías al fin) del texto.
En "¡Hombres!"hay actrices haciendo de hombres que representan, en tono humorístico, todos los problemas típicos de su género. Según Belbel, uno de los autores y director del espectáculo, en definitiva se trata de "mujeres que hablan mal de los hombres". Si eso fuera cierto, es muy probable que aquí también se anote el público femenino, tal como ocurrió en España.
También hay contraejemplos en este -como se dice ahora- segmento de elencos y público de divinas: hace pocos años, "Nosotras que nos queremos tanto" empezó matando, pero la afluencia de espectadores (¿o habría que decir espectadoras?) decreció significativamente cuando Betiana Blum, una de las protagonistas, se retiró del elenco.
Por otra parte, fue un fracaso estrepitoso "Extrellas" y este año tuvo una marcha discreta "Flores de acero" que, con muchos cambios en el reparto, está presentándose ahora en la temporada de Mar del Plata.





