
Las voces interiores de Ingrid
La protagonista de esta película argentina procura un trueque con sus personajes
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Sensible, enérgica, susurrante, Ingrid Rubio, actriz española con buena carrera en su tierra, busca en el cine argentino un puesto que ya le es propio. Protagonista de "El faro", reciente estreno de Eduardo Mignogna, se quedó unos días en Buenos Aires para contarles a la prensa y a sus nuevos amigos la experiencia de haber interpretado a Meme, un ser imaginario, pero... tan reconocible.
"Soy catalana, nací en Barcelona y soy española. Me llamo Ingrid Rubio", la joven actriz habla de sí misma en sensual tono biográfico, mientras aclara que le duele un poco la garganta. "¡Esta humedad!", exclama sin abandonar el tono bajo.
Ingrid es nueva en el oficio y le cuesta poco seguir presentándose. "Lo primero fue una serie de televisión en la que estuve nueve meses en pantalla, al mediodía. El representante del actor que trabaja conmigo en Taxi me vio en la TV catalana y me recomendó a Carlos Saura. Saura no encontraba la protagonista. Me llamó al canal, nos reunimos en un bar, me mostró el guión y lo leí. Al día siguiente, me dio dos escenas para el casting, que se hizo en Madrid."
A Ingrid Rubio no le preocupan las razones por las que Saura la tuvo en cuenta. "No sé qué vio en mí para esa chica de Taxi." Seguramente, el realizador habrá procurado ingresar en el espíritu de la actriz. "Sí, pero no. Saura te deja mucha libertad. A la hora de expresarte te marca el camino por donde él quiere que vayas y te deja muy libre."
Hay que suponer que otros realizadores, con diferente método, le sirven para establecer la comparación. "Quizá sucede que con otros hablamos más las cosas. Por ejemplo, con Eduardo Mignogna. Nunca había tenido un trabajo previo tan elaborado como el de El faro, en el sentido de crear un pasado para el personaje que, a lo mejor, nunca se va a ver, pero que él y yo conocemos."
Con acento porteño
El habla de Ingrid se ha llenado de modismos porteños y de formas del decir cotidiano de la ciudad. "Estuve aquí, en Buenos Aires, un mes preparando la renguera y el aporteñamiento del acento, conociendo a mis hermanitas de ficción y al elenco, creando visualmente a Meme, gracias al vestuario, al maquillaje, a la luz. Con las hermanitas de Meme trabajamos en forma mezclada. Me iba con ellas a almorzar y a que me sintieran amiga, porque a los niños no se les puede mentir ni engañar. Menos a una niña de 9 años, como Jime, y a otra de 15, como Flor -se refiere a Jimena Barón y a Florencia Bertotti, las dos edades de su hermanita en el elenco de El faro-. Con los niños no puedes hacerte la cordial, o lo eres o no lo eres. Llegamos a querernos."
Hay, además, una evidente conjunción entre Mignogna, el director, e Ingrid, su Meme. ¿Quién habrá llegado a quién? "Eduardo vino a mí -es la inmediata respuesta-. La película es argentina y no estoy sólo porque tiene una parte de coproducción española: Eduardo había pensado que el personaje era extranjero, mexicano o español. Decidió que Meme sería española y los coproductores le hablaron de mí."
Con Ingrid enfrente, se podría llegar más a fondo en el espíritu de Meme. Ella cree que sólo es posible un intercambio."Tanto en el caso de Meme en El faro como en el de Paz en Taxi y la chica de Más que amor, frenesí, creo que es un trueque. Yo le doy cosas a Meme y Meme me da cosas a mí. Con el director, la maquilladora y la gente de vestuario también vamos creando a Meme. Meme me da algo muy físico pero muy interior. Meme tiene una cicatriz y yo no, tiene un pasado que yo no tengo. Meme no puede bailar o saltar como cualquier otra chica. Me da una melancolía interna, un complejo, una inferioridad a la hora de mirar el mundo, porque ella se siente diferente; de hecho es diferente porque es renga, aunque exteriormente exprese todo el rato lo opuesto. Lo que Ingrid le da a Meme es la normalidad de reírse de todo eso.
"Me costó abandonarla... De todos mis personajes, Meme me va a quedar siempre aquí -Ingrid se toca el pecho, debajo de la garganta-, porque es una vivencia que nadie va a poder quitarme. Ingrid también aprendió de Meme a ver algunas cosas desde su peculiar visión. Quizá Meme también aprendió de Ingrid, yo qué sé."
Después de "El faro", Rubio hizo un papel en "Malicia", de Imanol Uribe. "No tiene nada que ver con Meme. Siempre intento lo opuesto a lo que hice antes, si me llaman."
"No me gusta estereotipar nada. Soy una mina normal y corriente, a la que le gusta hacer lo que a todos los jóvenes: ir a bailar, acostarme tarde, si puedo; tomar un café con una amiga o con un amigo o con varios, escuchar música. En mi vida todo es música: me levanto y me acuesto con música." Ingrid habla sin esforzarse.
Para cualquier actor joven que reflexione sobre lo que hace, verse en la pantalla enorme del cine es una experiencia no habitual. "Yo no soy yo cuando estoy en la pantalla. Es mi personaje, salido del trueque. Yo hago lo que siento. Me ponen unas pautas: "Meme se siente mal cuando se van todos a un teatro y la dejan sola con la tos..." Tengo que sentirlo: como nunca pasé por eso, me lo invento. Para ello está el director, para ayudarme a inventar. No me gusta verme en la pantalla. Sólo una vez o dos y basta. No soy obsesiva. Si la segunda vez no me gusta, digo: "Jo, tía, qué cara que has puesto", porque no siempre está todo bien. A lo hecho, pecho. A lo mejor vuelvo a ver esa actuación un día, con mis nietos."
Dos actrices jóvenes para un solo personaje
Jimena Barón y Florencia Bertotti tienen 9 y 15 años, y son las dos caras del personaje de Aneta, la hermanita menor de la película "El faro". En diferentes edades y distintos momentos de la película de Mignogna, las jóvenes actrices hicieron atravesar al personaje por los matices del dolor ante la pérdida de sus padres, abriéndose paso por la vida con una dosis de ternura y también algo de humor.
En la entrevista con La Nación se las ve hermanadas de tal manera como no se las ha visto en la película, obviamente por haber interpretado al mismo personaje. Entonces se abrazan, se consultan, hacen bromas, juegan. "Es que durante tres meses, antes de empezar el rodaje, estuvimos trabajando el personaje con una profesora de teatro, Nora Mozeinco, para apoyar el parecido físico con gestos que nos identificaran. Todo esto para que el salto de una edad a la otra no fuera tan brusco", explicó Florencia Bertotti, la mayor.
Jugando a la diva, la más pequeña, Jimena, pide responder: "También trabajamos con Ingrid Rubio,porque como hermanas teníamos que tenernos confianza. Y más éstas, que están solas en el mundo. Por eso tenía que parecer natural. Y no que si le tocás un pelo, la otra te dice: "¡Ay, nena!"." Cuando asistieron al estreno de "El faro" también aprendieron algo sobre el métier. "Había muchísimas cámaras y periodistas. Cuando entramos todos corrieron detrás de las que trabajan en "Las chicas de enfrente". Pero, bueno, sí me entrevistaron después. Se confundieron mi nombre, me preguntaron qué había hecho antes y sobre la película", explicó Jimena, a la vez que interpretaba la situación rodeada de flashes imaginarios.
Florencia Bertotti asegura que en su vida habrá "un antes y un después de esta película. Aprendí muchísimo. Yo empecé a estudiar teatro cuando estaba en quinto grado. En TV trabajé en Dulce Ana, Modelos y en De corazón. Y debuté en cine para una película de los estudiantes de la Universidad del Cine, Mala época." Jimena cuenta que sigue sus clases de teatro y que ya rechazó trabajar en "Chiquititas" y en "Cebollitas". "No me gustan. Para mí están sobreactuados. Fui una vez al canal y todos los camarines tenían un cartelito, cada una tiene su cajita con sus vestiditos y van caminando como robots a maquillaje. Después, en lugar de decir "¿quién es?, dicen "¿quién seráaa?" con las manitos en la cara."
La misma experiencia
Las dos son hijas de padres separados y pasaron por la experiencia de estar sentadas frente a una psicóloga "que te pregunta el porqué de tu problema", dice Florencia. "Mi mamá es ama de casa y mi papá trabaja en la televisión, en dirección de arte", cuenta Jimena. "Mamá es docente y papá joyero. Ahora hace mucho que no lo veo. Me llama para las festividades", agrega Florencia. "Sí, sí -se apresura Jimena- a mí me dice: "Hola, feliz cumpleaños; Hola, feliz Navidad; Hola, feliz Pascua". Ponelo eso."
Las dos ya comparten representante. Jimena contó que parte del dinero que ganó por la película se lo dio a su mamá, y con el resto se compró una computadora. Florencia ahorra para poder comprarse "algún día" un auto y un departamento.
Piensan seguir siendo actrices. Florencia dice que le "sale de adentro", y Jimena usa palabras de su abuela: "Nací con pasta". Proyectos tienen. Una corre a preguntarle a su mamá si puede decirlo. Y la otra sólo dice que tuvo entrevistas en Pol-Ka.
Florencia ya dio su primer beso ante cámaras. Jimena dice que "ni loca" se desnudaría ante cámaras. Pero baila como una mujer adulta, salta, gesticula y se va de la mano de su mamá.
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