Leonardo Favio: el director de los humildes

Como cineasta, se destacó en su forma de retratar la cultura popular; un repaso por su filmografía
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5 de noviembre de 2012  • 18:16

La muerte de Leonardo Favio, hoy a los 74 años, no lo coloca en el firmamento del cine nacional, pues ese lugar ya lo tenía ganado como ícono de la cinematografía argentina gracias a los films que produjo y dirigió desde fines de los 50 a este parte, y a su carrera como actor en la que se registran unos 23 títulos.

Favio fue un cineasta autodidacta. Su iniciación en el cine fue desde su trabajo como actor a las órdenes de directores como Leopoldo Torre Nilsson, Fernando Ayala, Daniel Tinayre, Manuel Antín, José Martínez Suárez, René Mugica y Rubén Cavallotti, entre otros.

Su primer rol como director fue en 1958 cuando filmó el corto El señor Fernández (que dejó inconcluso). En 1960, le siguió otro mediometraje El amigo, en el que narraba en tono de fábula fantástica el drama de un niño lustrabotas en un parque de diversiones que soñaba con poder disfrutar de su niñez de igual modo que el resto de los chicos con padres.

En 1964, filmó el largometraje Crónica de un niño solo , y daría inicio a una carrera que lo colocaría como uno de los directores de culto dentro un movimiento que en los 60, inspirado en Robert Bresson, entre otros, renovó el cine argentino junto a cineastas como Leopoldo Torre Nilsson -quien, de hecho, fue su mentor- y Fernando Ayala.

Crónica de un niño solo

Las imágenes y su foco en las emociones de las personas, más allá de un guión que las exprese en diálogos, fue la marca de Favio. Sus recursos eran muy visuales como la elección del fuera de campo y el desencuadre, la profundidad de campo, el plano secuencia y la minuciosidad pictórica del encuadre.

Sus protagonistas, los humildes

Juan Moreira 1973

En las películas de Favio se destaca el origen humilde de sus personajes, la aspereza y la austeridad de sus vidas. Sus tópicos giran alrededor de la inocencia, los valores y la lucha de las personas para conservar esas cualidades. Sus protagonistas siempre intentan cambiar o superar su condición social, aunque la mayoría de las veces de manera infructuosa.

Así se puede ver en El romance del Aniceto y la Francisca (1966), El dependiente (1969), Juan Moreira (1969), Nazareno Cruz y el lobo (1975), Soñar, soñar (1976).

Nazareno Cruz y el lobo 1975

En 1976, Leonardo Favio, plasmó su ferviente militancia peronista en Soñar, soñar, pero ese mismo año, tras amenazas y prohibiciones, se exilió en México, en donde durante toda la dictadura militar y más, se estableció en México y realizó giras como cantante.

Cuando regresó a la Argentina en 1987, regresó también al cine, aunque se tomó un tiempo. En 1993 volvió a la pantalla grande con Gatica, el Mono, sobre el ascenso y la caída del boxeador José María Gatica.

Gatica, el Mono

En su documental Perón, sinfonía de un sentimiento (1999) desplegó su alma de peronista de la primer hora. Su última película fue Aniceto (2008), en la que su protagonista, Hernán Piquín, realiza un ballet cinematográfico que se erige como una versión musical de su propio filme de 1966 "Este es el romance del Aniceto y la Francisca", basado en el cuento "El cenizo", de su hermano Jorge Zuhair Jury.

El tráiler de Aniceto, su último film

Convocatoria

Sus primeras películas tuvieron gran convocatoria, unas 2.400.000 personas vieron en 1973 el film Juan Moreira; y el récord que aún ninguna película argentina ha superado fue el de Nazareno Cruz y el lobo , con casi cuatro millones de espectadores.

Su filmografía

Aniceto (2007)

Perón, sinfonía del sentimiento (1999)

Gatica, "el mono" (1993)

Soñar, soñar (1976)

Nazareno Cruz y el Lobo (1975)

Juan Moreira (1973)

El dependiente (1969)

Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1966)

Crónica de un niño solo (1964)

El amigo (cortometraje, 1960)

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