
Nuevo libro, nuevo álbum y nuevo musical de Ray Davies, el líder de los Kinks.
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La sidra de manzana no tiene alcohol, ¿no?", pregunta Ray Davies al mozo en un café de Manhattan, con una mueca en su cara curtida. "¿No? Bien." Con el vaso en la mano, vestido de manera informal, este hombre de 55 años y miembro del Rock & Roll Hall of Fame pasa inadvertido entre la concurrencia; se sienta en el fondo. Y comienza a explicar por qué el personaje de Lester Mulligan, el rocker arruinado que es el corazón de su nuevo libro de cuentos: Waterloo Sunset, no debe ser confundido con el mismo Davies.
"Mulligan podría haber sido una de miles de personas que conozco", insiste Davies, aunque no suena demasiado convincente. A través de los cuentos –dolorosos, pero frecuentemente cómicos–, las similitudes entre Davies, líder de los Kinks, y su protagonista son demasiadas. Al igual que la de Davies, la de Mulligan es una historia de algunos éxitos, más fracasos y muchos anuncios de regresos que quedaron en la nada y rompieron los corazones de sus fans.
Más allá de las altas y bajas de su carrera con los Kinks y su rivalidad de larga data con su hermano Dave –cofundador de la banda–, Ray está experimentando un renacimiento tardío. Escribe la segunda parte de su "biografía no autorizada" de 1995, X-Ray, que retoma la saga de los Kinks allí donde terminó el primer volumen: a comienzos de los 70. También está trabajando en su primer álbum solista de estudio con nuevos temas, además de redondear dos producciones teatrales: Come Dancing (un musical acerca de la vida de su familia luego de la II Guerra Mundial, que se estrenará este año) y una adaptación para el off-Broadway de su unipersonal Storyteller, que originalmente apareció por televisión. En cuanto a su álbum solista, Davies explica que tiene cuarenta temas listos para elegir; espera editar el material a fines de este año. Fiel a su estilo, sólo adelanta que se tratará de "un tipo diferente de música", lejos de su trabajo con los Kinks.
De todas maneras, uno piensa que él no estaría del todo en desacuerdo con rearmar su banda… si fuera capaz de retomar el contacto con su hermano. "Todavía está en vigencia nuestro contrato con emi para grabar un disco más de los Kinks. ¿Quién sabe? Hubo una reunión en Londres hace poco, y le dije a mi abogado: «Realmente extraño la banda. Es que ahora no tengo con quién enojarme…»".




