Leyrado y el desafío de ser Cyrano
Junto a Inés Estévez protagoniza "Cyrano de Bergerac", en el Avenida, con puesta de Norma Aleandro.
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Un señor seductor. Puede ser Don Juan Tenorio o pasar graciosamente a meterse en la piel de Héctor Panigassi. Para Juan Leyrado, con éxito o sin él, la actuación es un juego, disfruta con él. Por esta misma razón puede estar encarnando a Cyrano de Bergerac, ese hombre pegado a una gran nariz, poeta, provocador, espadachín, con una gran sensibilidad y amante de su oficio, ya sea que la ejerza con la pluma o con la espada.
Para Leyrado es casi lo mismo. Es un actor, ya sea en la pantalla o sobre el escenario. "Me gusta hacer teatro y no es sólo para trabajar -afirma casi con asombro-. Me gusta vestirme, maquillarme, toda esa ceremonia que antecede a la representación."
Formado en sus años juveniles en el teatro independiente, supo capitalizar las enseñanzas de aquellos alquimistas de otros tiempos que transformaban mágicamente la materia en fantasía.
"Afortunadamente pude transitar el Payró, los sótanos, meterme con la cuarta pared, con Brecht. Es algo que llevo en el corazón. Paralelamente, soy de una generación donde el sueño del espadachín se nos frustra cuando vemos que nos es muy difícil producir o ser llamados para una obra de esa naturaleza, porque insume una cantidad importante de gastos. Vi una sola vez la película de Depardieu y recuerdo el extraordinario trabajo de Ernesto Bianco, pero por sobre todo recuerdo mis juegos, mis eternos juegos de actuación frente al espejo del ropero grande del living de mi casa; recuerdo mis peleas con mis fantasmas en la calle o en la plaza con otras espadas, de madera, de palo de escoba."
Sonríe al recordar a aquel muchachito que soñaba sin sospechar, en aquel entonces, que un día una espada iba a tomar la forma de su mano. "Cuando leí Cyrano me enganché con la poesía, con la vigencia de estos personajes. ¡Qué lindo ser portador de mensajes tan lejanos y a la vez tan cercanos!"
Esta admiración tiene que ver con sus sueños, con el deseo de hacer que esta vez se concreta en esta versión que se estrenará el martes en el teatro Avenida. "No sé quien tuvo la primera idea de hacerla. No sé si fue cuando terminé de leer una edición especial que me regalaron unas amigas o cuando salí de ver la película con Depardieu. Lo que recuerdo es que un día me encontré yendo a ver a Lino Patalano para proponerle esta obra. El me había propuesto otras cosas, pero sin dudar tomó el proyecto y le dio la energía necesaria para concretarlo. Si no fue idea de Patalano, lo tomo como idea de él, porque lo respeto mucho como profesional y como ser humano. Estas cosas no son idea de uno solo, sino de la unión de las ideas de todos. Tuve la suerte de que mi sueño y mi deseo se unieran con el de todos los demás."
Ese sueño hecho realidad, que tiene nombre y apellido, "Cyrano de Bergerac", es para el actor un manantial que incógnitas que debe desentrañar para llegar al corazón del personaje.
"Hay un placer oculto en Cyrano. Si no tuviera la nariz grande, no sería famoso y no podría disfrutar tanto el dolor. Creo que él tiene una mirada de sí mismo mucho más voluminosa que su nariz. Esa mezcla de tortuosidad y de no correspondencia, y por otro lado la necesidad de pacificación y de ser correspondido obedecen a una época, al culto de un sufrimiento que visto desde esa perspectiva, la de culto, hace potencializar más el deseo y el amor."
En su mente se produce un enfrentamiento entre este Cyrano, producto de la pluma de Edmond Rostand, y el otro, el verdadero, el que vivió en el siglo XVII y también fue un autor y escritor.
Cyrano según Leyrado
"El Cyrano verdadero fue uno de los primeros autores de ciencia ficción -explica-. Cuando Coquelin (famoso actor francés de fines del siglo XIX) le pide a Rostand una obra para protagonizar, éste toma al personaje verdadero y le agrega lo teatral. Nos enfrentamos a una realidad concreta adornada con la necesidad de un autor por la exacerbación de lo teatral." En realidad, Leyrado trata de explicar que lo que Rostand hizo fue achicar un poco esa franja entre la realidad y la ficción para hacer al personaje más ideal, pero también más cercano y humano.
"Es el Cyrano que quiero mostrar: el de aquí y ahora. Tiene una nariz muy grande, es cierto, pero puede ser igual al jorobado, al del pie grande, al pelado, al barrigón o a la chica que tiene que adelgazar. Es maravilloso ver cómo se aferra a ese error de la naturaleza, para montarse a ese defecto y espadear , para enfrentarse a una sociedad que todavía sigue necesitando modelos estéticamente lindos."
Inconscientemente Cyrano es un gran seductor, como lo es también Don Juan o Juan Leyrado, pero en este trabajo el actor sabe que tiene que jugar con la seducción pero también con la represión de los sentimientos.
"Es cierto -confiesa- Es mucho más fácil representar a un seductor, pero en este caso hay que serlo pero ocultando los sentimientos. Es un personaje que, como todos, necesita del juego de los actores: entender, profundizar la obra hasta morirse y después salir a la plaza a jugar. No hay nada intelectual que no pueda servir para interpretar lo afectivo. Esto me pasa con la vida y la actuación. El intelecto tiene que estar al servicio de lo afectivo, de lo sensible del ser humano. Este es el espíritu con que encaro la vida y la profesión."
No puede encarar un tema sin que salga esa chispita de humor que primero le enciende los ojos y después le dibuja la sonrisa. "Yo no puedo vivir sin humor y me gusta la gente con humor. Cyrano lo tenía, aunque era muy delicado." Y Leyrado aprovecha para poner de manifiesto su espíritu galante y caballeresco cuando se acerca Inés Estévez, la coprotagonista, para sumarse a la charla con La Nación . Ella, la "vulnerable", es la responsable de darle vida a Roxana, una joven amada por dos hombres. "Roxana es la menos vulnerable -aclara-. Por el contrario, es la más consciente de sus actos y hay momentos en que la veo casi como la madre de los hombres de su vida. Es una heroína atípica. No es la dama lánguida y melancólica que pintaba la dramaturgia de la época. Es una chica atípica para su época, alguien que toma las riendas de su propio destino y toma decisiones drásticas sin dudar".
Ella ama a Christian gracias a la poesía de Cyrano. Y los dos confabulan para transformar la belleza de uno y el alma de otro en un solo amor.
"Yo me casaría con vos si fueras mi prima -dice Leyrado con picardía, para luego agregar-. Como en todas las relaciones, las cosas no son claras, y en cuanto se aclaran parece que se oscurecieran. En todo caso, Christian es un emergente necesario para continuar la pasión de Cyrano."
"Transitar un texto clásico junto a un actor como Juan -comenta Estévez-, que fue quien me convocó, y meterme en la piel de un personaje tan lejano y tan ajeno es apasionante. Porque en estas latitudes no tenemos historia que pueda equipararse a las de esta época. La historia es tan remota que me parece maravilloso sumergirme en una fantasía con todas las letras."
Hacedores
Esta versión de "Cyrano de Bergerac", de Edmond Rostand, está adaptada por Jean-Claude Carriére y J. P. Rappeneau. El elenco está integrado por Juan Leyrado, Inés Estévez, Iván González, Eduardo Blanco, Facundo Ramírez, Roberto Casale, Carlos de Urquiza y Alejandro Lodi. La traducción, puesta en escena y dispositivo escenográfico son de Marcelo Vernengo Lezica, y la dirección pertenece a Norma Aleandro.





