
Lieder de Schubert, según Alberto Pironti
Musicólogo: desde hoy, en el Museo Nacional de Bellas Artes presentará registros de Dietrich Fischer-Dieskau, Elizabeth Schwarzkopf y Janet Baker.
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En homenaje a Franz Schubert, con motivo de los doscientos años de su natalicio, el Instituto Italiano de Cultura, el Museo Nacional de Bellas Artes y la Fundación Coliseum han organizado un ciclo de cuatro conferencias a cargo del musicólogo italiano Alberto Pironti, que se llevará a cabo a partir de hoy, a las 19, en el Auditorium del Museo Nacional de Bellas Artes, Avenida del Libertador y Pueyrredón, con entrada gratuita.
El doctor Pironti es un distinguido profesor de historia de la música en numerosas universidades de Italia, del Conservatorio Santa Cecilia, de Roma, además de redactor musicólogo en el Instituto de la Enciclopedia Italiana, ex director del Centro Rossiniano de Estudios, de Pesaro, crítico musical y director de numerosas publicaciones dedicadas a la música, colaborador de la última edición del Grove´s Dictionary of Music and Musicians y autor de numerosas obras de interés general, como el volumen "El clavicémbalo bien templado de Bach".
Gracias a la buena iniciativa que cuenta con el aporte de la empresa Supercemento, que tiene entre sus directivos a Julián Astolfoni, consuetudinario amante de la música, en cada reunión se hará un análisis histórico, estético y musical de los lieder más representativos del compositor austríaco, con ejemplos sonoros.
Un encuentro con el distinguido visitante, que llega a Buenos Aires por primera vez, permitió valorar su erudición y sus cualidades personales.
-¿Cómo será el desarrollo de sus charlas sobre Schubert y el lied?
-Espero que sean muy amenas, sin tecnicismos ni acartonamiento. Un poco de conceptos de interés y luego el protagonismo de Dietrich Fischer-Dieskau, con el pianista Gerard Moore, para las obras que deben ser dichas por la voz masculina, y la soprano Elizabeth Schwarzkopf y la mezzo Janet Baker, para las dedicadas a la voz femenina, lógicamente por medio del sonido grabado.
-¿Cree usted que estas fechas contribuyen al conocimiento de los músicos?
-Sin la menor duda. Cada conmemoración, ya sea por el nacimiento, la muerte o cualquier otra circunstancia de la vida de un creador, provoca una especie de fulgor benéfico porque se estudian, se analizan y se difunden aspectos poco conocidos e incluso mucha música oculta y esto es muy bueno. Además, los mismos intérpretes, sean instrumentistas, cantantes o directores de orquesta, se ven en la necesidad de penetrar con mayor hondura en el estilo, en el contexto, en la atmósfera de cada obra, como en realidad debería ser siempre.
-Se habla con frecuencia de Schubert como el autor exquisito de limpia melodía con admirable uso de las repeticiones, de la música delicada e íntima, ¿es así?
-Sí, se dice todo eso, pero además su personalidad y su grandeza abarcan mucho más. Es un maestro del dolor, de la muerte, de la cordialidad y la amabilidad, pero en su música y en la atmósfera de su obra predominan dos conceptos; viajero, como vagabundo romántico, libre e idealista, y nostalgia, con su pizca de desolación y soledad.
Después, la charla transcurrió por diversos caminos, cada uno más fascinante que el otro.
-¿Qué piensa usted de la crítica musical?
-No es buena cuando es desmesurada. Claro que es un asunto subjetivo y todo depende de la sensatez, la honestidad y el equilibrio de cada crítico. De todos modos, me parece importante, hoy en día, apuntar a la formación del público, no tanto diciendo me gustó o no me gustó, sino brindando una guía, una orientación, aportando una posibilidad de comprensión de la música que se ha escuchado, de tal modo que despierte el interés para nuevas audiciones. Se debe propender a fijar los límites para no desnaturalizar el estilo. Ahora es cierto que para muchos la crítica buena es sólo aquella elogiosa -y Pironti deja escuchar una risa contagiosa.
La muerte de Tchaikovsky
La charla fue muy extensa y se pasó de un tema a otro de modo cada vez más interesante, incluyendo aspectos de la historia biográfica de grandes compositores, tal el caso de Tchaikovsky y su trágica muerte.
"Todos han escrito que el músico ruso bebió agua y se contagió la epidemia de cólera, cuando lo cierto fue que en una reunión del más alto nivel del gobierno del zar de Rusia, convocada por su secretario general, con la presencia del propio Tchaikovsky, abogados y personalidades diversas, se determinó que debía morir para ocultar aspectos considerados inconvenientes de su vida privada, merecedores de una pena de diez años de Siberia. En esa reunión se sugirió la muerte por suicidio con veneno. Fue una condena a muerte. Y lo más extraordinario fue que a su entierro concurrió el zar, y aquel secretario general dijo palabras hermosas para despedirlo con todos los honores. Un caso impresionante."
Temas apasionantes
Después se habló de la "Enciclopedia italiana", monumento incomparable de la cultura mundial, de Johannn Sebastian Bach, del nazismo y del fascismo con sus complejas consecuencias, de la última guerra mundial, de Rossini y su relación con el empresario Barbaia, y la idea de reconstruir el teatro San Carlo con una casa de juegos y el cinco por ciento de la recaudación, en época del rey de las Dos Sicilias, y de que hoy el gobierno italiano no sabe cuándo va a poder reconstruir La Fenice.
Al hablar nuevamente de Schubert, Alberto Pironti proclama su profunda admiración, como quedará documentado en su charla de hoy, y el 22, 25 y 29 del actual.





