
Los actores que escaparon de la maldición del niño estrella
En The Shannara Chronicles que acaba de estrenarse en Syfy, aparece Ivana Baquero, aquella nena que en 2006 protagonizó El laberinto del fauno
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Al ver el primer episodio de The Shannara Chronicles, la nueva serie de Syfy basada en la serie de novelas de Terry Brooks, alguno creerá reconocer a una de sus protagonistas sin saber exactamente de dónde. En la historia sobre un mundo posapocalíptico en el que la magia reemplaza a la tecnología y los elfos cuidan lo que queda del planeta, uno de los personajes principales es Eretria, una sensual y habilidosa ladrona que formará parte del grupo encargado de descubrir el poder de las piedras élficas.

Según se puede leer en los créditos de la ficción estrenada ayer (repite hoy, a las 14.10), Eretria es interpretada por Ivana Baquero, que en 2006, allá lejos y hace tiempo, fue Ofelia, la niña protagonista de la brillante El laberinto del fauno.
En aquella época la catalana tenía 11 años y su audición impresionó tanto al director Guillermo del Toro que modificó su guión, que imaginaba a Ofelia como una niña de 8, para acomodarse a su pequeña estrella. El riesgo valió la pena, porque no sólo la película fue un éxito de taquilla y crítica, sino que además Baquero ganó un Premio Goya a la mejor actriz nueva. Y ahora está de vuelta en pantalla como adulta, desmintiendo todos los prejuicios que existen sobre la suerte de los actores infantiles cuando los años empiezan a acumularse en su calendario.
Es cierto que la imagen usual suele ser la de Lindsay Lohan y Macaulay Culkin, tan exitosos y prometedores talentos de chicos que derivaron en adultos con serios problemas de adicciones y carreras inexistentes. Sin embargo, hay unas cuantas estrellas infantiles que lograron superar la maldición que puede ser crecer en Hollywood y lo demuestran en el universo de las series.
Anna Chlumsky. La bonita y dulce nena de Mi primer beso empezó a trabajar de muy joven. Demasiado dirían algunos al mirar un currículum que comienza a los 10 meses con compromisos de modelaje varios. Así, cuando le llegó su primer protagónico, a los 10 años, ya era toda una veterana de las cámaras. Y tal vez fuera el prematuro comienzo el que la hizo tomarse un largo descanso de la actuación durante sus años universitarios y hacer un regreso triunfal ahora de adulta -con nominación a los Emmy incluida- como la ambiciosa y despiadada mano derecha de la presidenta Meyer (Julia Louis-Dreyfus) en Veep, serie de HBO.
Timothy Hutton. A los 21 años ganó un Oscar por interpretar al adolescente devastado luego de la muerte de su hermano mayor en Gente como uno, el primer film dirigido por Robert Redford. Semejante reconocimiento a una edad tan temprana y un aspecto que lo hacía parecer mucho más joven de lo que en realidad era complicaron su transición a papeles de adulto y su carrera nunca consiguió alcanzar las alturas del comienzo. Sin embargo, ya en la madurez encontró su lugar en series como Leverage y la intensa American Crime.
Tyler Posey. Muchas de las críticas de Sueño de amor, comedia romántica protagonizada por Jennifer Lopez y Ralph Fiennes en 2002, mencionaban la falta de química entre los actores. Una acertada observación que hacía del modernizado cuento de la Cenicienta una película bastante mediocre. Sin embargo, todos destacaban la simpatía del chico que interpretaba al hijo de Lopez, un petiso de 11 años llamado Tyler Posey. Ese chico que nueve años después reapareció en la televisión como el atlético y musculoso muchacho lobo de la serie Teen Wolf.
Madeline Zima. Durante seis temporadas fue Grace Sheffield, la pequeña neurótica de La niñera, la exitosa sitcom de Fran Drescher. Tierna y siempre lookeada como la princesita de Park Avenue que interpretaba, Zima nunca dejó de actuar y con los años empezó a interpretar adolescentes que la iban alejando de la imagen original que el público tenía de ella. Claro que como sus proyectos no fueron especialmente populares, para muchos espectadores Zima pasó de ser la dulce Grace de La niñera a la provocativa Mia en Californication.
Un impactante recordatorio de que los chicos crecen en un abrir y cerrar de ojos.





