Los caminos de Robert Wyatt

Daniel Amiano
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16 de mayo de 2003  

Hace unas semanas, DirecTV emitió un concierto de David Gilmour. Como era de esperar, aunque en un formato casi acústico, el ex Pink Floyd volvió a demostrar que es uno de esos guitarristas incomparables. Más allá de esa cuestión de "lógica pura", el concierto tenía una sorpresa: en la versión de "Comfortably Numb" (de "The Wall"), aparece la imagen de un hombre de largas canas, en su silla de ruedas, que desde fuera del escenario interpreta la parte relatada del tema. Se trata nada menos que de Robert Wyatt, uno de los nombres fundamentales del rock de aquellos lejanos sesenta que ampliaron los límites de la música popular.

¿Por qué fundamental? Porque siempre estuvo a la vanguardia, desde sus comienzos con Wilde Flowers, la banda que definió lo que más tarde sería reconocido casi como un género: el sonido Canterbury. Los Wilde Flowers experimentaron desde el rock con elementos psicodélicos y del bop entre 1964 y 1967. Nunca grabaron un disco, pero fue la antesala de Soft Machine, el grupo que fundó David Allen (un beatnik amigo de Gregory Corso y de Hill Burroughs, a quien le pidió permiso para bautizar al grupo con el nombre de una de sus novelas, y que luego fundó Gong) con Wyatt, Mike Ratledge y Kevin Ayers.

Baterista y cantante, Wyatt conoció lo más caliente de la escena de aquellos 60 en ebullición: Sofá Machina debutó en un concierto con Pink Floyd. Un año después, en 1968, el grupo realizó una gira como telonero de Jimi Hendrix.

Mezcla de Beatles y Coltrane, el grupo desarrolló un sonido particular y extravagante que con sus dos primeros álbumes compite con lo mejor de su época.

* * *

Wyatt dejó la banda en 1971 y fundó Matching Mole sin perder ese sonido Canterbury, pero dos años después, en un accidente automovilístico, quedó en silla de ruedas y se exilió de los escenarios y la exposición pública. Se dedicó a componer y grabar. Entonces editó uno de los álbumes clave de los 70: "Rock Bottom" (1974). Una extravagancia más que evadía cualquier definición de moda. Seguía a la vanguardia. Tanto, que es uno de los responsables de la existencia de la música ambient. Junto con Brian Eno compuso (y toca el piano) el tema principal de "Música para aeropuertos", el álbum con el cual el ex Roxy Music pasó a ser una celebridad dentro del minimalismo roquero.

Wyatt no editó muchos álbumes (media docena en 30 años) ni fue un artista top ni se lo escuchó por radio, pero su nombre está dentro de ese pequeño círculo de elegidos por los propios músicos. Es de esos que abren caminos que después otros exploran.

Por eso, la invitación de Gilmour resulta un reconocimiento hacia una figura que excede lo que comúnmente se reconoce como fama. Uno de esos personajes que no abundan pero que enriquecen el tiempo que les toca vivir.

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