Los chicos, al poder
Los más pequeños coparon la TV, el cine y, desde hoy, también el teatro infantil: en "La familia Fernandes", del director de "La vuelta manzana", los pibes se transforman en actores.
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El director Hugo Midón se prepara para dar el salto al nuevo milenio con un 1999 que tiene algo de revisión de su pasado y, simultáneamente, para lanzarse de lleno hacia terrenos no investigados. Por un lado, repuso en el Teatro de la Comedia el espectáculo "La vuelta manzana", que estrenó hace 29 años y por el cual pasaron casi todos: desde Alberto Segado hasta Víctor Laplace, además de Mirta Busnelli, Oscar Martínez, Horacio Peña, Mario Pasik, Berugo Carámbula... y siguen los nombres.
Para las vacaciones de invierno inaugurará el auditorio del Abasto con una nueva propuesta infantil. Un mes después, por primera vez, dirigirá una comedia musical que no es de su autoría, "Las hijas de Caruso". En sus manos tendrá la responsabilidad de poner orden a un elenco jugoso:Valeria Lynch, Patricia Sosa y Estela Leiba. Un trío de voces portentosas cuyo libro pertenece a la ex cantante rockera y que, inicialmente, iba a coprotagonizar y dirigir Nacha Guevara.
Si bien es la segunda comedia musical para adultos que tendrá a su cargo (la primera fue "Hotel Oasis"), el género no le es desconocido. "Es el lenguaje que más me permite pensar", asegura. Y mal no le va. En los espectáculos que llevan su firma, tanto grandes como chicos suelen dejar la sala cantando por lo bajo y ensayando un pasito de baile al mejor estilo de "Cantando bajo la lluvia". En definitiva, es lo que ocurría cuando la gente salía de ver "Vivitos y coleando" o "Stan y Oliver".
Director al cuadrado
Pero en medio de la batahola de trabajo, en estos días su energía está puesta en los ensayos de "La familia Fernandes", su nuevo espectáculo que estrena, hoy, en el Complejo La Plaza. Para la puesta a punto debe lidiar con un plantel actoral que no supera los 14 años y que, para colmo de males, viene por partida doble. Porque, para alternar el trabajo, Midón está preparando dos elencos que harán la obra. Visto desde afuera, parece un Midón al cuadrado en medio de un cuadro esquizofrénico. Pero, por más que se queje, está haciendo lo que más le gusta.
La idea de trabajar con los chicos se fue dando de a poco. Buscó un elenco apropiado (algunos vienen de su escuela y otros surgieron de audiciones) y se puso en marcha el mundo de esta familia Fernandes, con "ese", a la portuguesa.
"A los pibes les pasan las mismas cosas que a los adultos:son competitivos, egoístas y celosos. Como hay dos elencos, siempre están pendientes de que no surja ninguna preferencia por alguno", cuenta.
-Supongo que alguna madre ya te habrá preguntado si su hijo va a estar en el debut.
-Claro. Pero las tengo a raya. Con los padres prefiero no tener más relación que la correcta. Lo hago para no embarrar la cancha...
La idea de "La familia Fernandes" nació de una canción que compuso Midón y que llamó "Carlitos sentate". "A los padres siempre les da tranquilidad ver a sus hijos sentados. Parece que así no se van a caer, no van a romper nada, ni van molestar...", asegura Midón sentado a la mesa del bar, como cumpliendo el mandato paterno-materno.
Al típico reto le sumó un recuerdo de la infancia: "Cuando era chico, en mi barrio había un vecino que siempre se sentaba en la puerta de su casa a leer.Era el niño modelo. El resto nos peleábamos, rompíamos vidrios, jugábamos a la pelota... Pero cuando el niño modelo cumplió 14 años se fugó con una mujer casada de la cuadra".
-La pregunta del millón habrá sido qué tenía Carlitos...
-Claro (se ríe). Y, para la obra, aquel Carlitos se transformó en Tweety, un pibe que no se sienta como señal de rebelión. También aparecen cuestiones ligadas con la intimidad de los chicos y cómo los viejos siempre invaden ese espacio.
Contra el diminutivo
A Midón nunca le interesó la actitud aniñada del típico teatro infantil. Tampoco, apelar al diminutivo. Es más: en vez de decir niños prefiere la palabra pibes . Quizá se deba a sus inicios, cuando, en 1967, debutó como actor de la mano de Ariel Bufano. "El ya estaba en otra y mamé esa perspectiva de trabajo", asegura.
Mamó esa línea y la profundizó en espectáculos que cubren la amplia gama de espectadores que van de chicos de 4 a 80 años, como suele promocionarse este tipo de montajes. Muchos de sus éxitos contaron con la actuación de artistas de todo tipo. De Ana María Cores o Roberto Catarineu hasta Divina Gloria, pasando por Favio Posca, Carlos March o Andrea Tenuta.
"Me gusta hacer un teatro más carente que apuntar a las superproducciones. Algo cercano, comprometido con las emociones, ligado a lo nuestro", sostiene a la hora de definir lo suyo que, en la mayoría de los casos, cuenta con tres aliados:Carlos Ianni, en la música; Doris Petroni, en la coreografía, y Renata Schussheim, encargada del vestuario.
-¿Cómo ves el mundo del espectáculo infantil?
-Bastante bien. Hay cuatro o cinco directores que están haciendo espectáculos de mucha jerarquía al mismo nivel que se ofrece en los teatros franceses subsidiados. Sitios donde hay especialistas, psicopedagogos y en los cuales hay directores estables. Hay buenos directores que zafan del típico teatro basado en la palabra, ligado al tema de la educación y con la intención de enseñar una moraleja.
-Algo de moda en los 80, cuando en la mayoría de las obras intervenía una psicopedagoga.
-Es cierto. Era el lugar donde abundaban las maestras. Pero eso ya pasó. Ahora se sabe que el teatro no tiene que enseñar cosas ni sacar conclusiones sobre el comportamiento del niño. Una vez que ellos saben que no tienen que meter los dedos en el enchufe, ya está. El resto viene solo.
-Suele afirmarse que faltan dramaturgos especialistas en teatro infantil. ¿Es así?
-Sí. Con los dramaturgos que hablé les interesa el teatro infantil, pero no se sienten preparados para abordarlo. Les da miedo. A los actores les sucede lo mismo. Muchos intérpretes de carrera siempre me preguntan cómo actuar frente a los chicos.
-¿Qué les respondés?
-Que actúen igual que con los grandes.Por otra parte, si a una obra para adultos le das una vueltita de tuerca hacés algo infantil. Igual en sentido inverso. Quizá la única diferencia esté en los temas, aunque la mayoría sirve para todos. El tratamiento cambia. Ahí sí tengo en cuenta a los chicos y a que el humor esté presente.
Definiciones de un director
Carlitos Balá: "¿Quién es? Creo que representa a un tipo de comicidad barata, sin encanto".
María Elena Walsh: "Para cuando era pibe, ella significó todo un camino, una apertura en la canción infantil. Apelando al uso de un tono más irreverente, más conectado con el mundo de los pibes y sin la pretensión educativa, se convirtió en todo un referente. Al mismo tiempo, siempre agregó una cuota de humor que tiene buena llegada en los pibes".
Pipo Pescador :"Es un caso más complejo. Siempre le critiqué que no haya hecho lo que está haciendo ahora:juntarse con gente, como Claudio Hochman, para que lo dirija. Le reprocho que no haya cambiado su imagen, que se haya quedado. Con el paso del tiempo, la estructura mental de su personaje no se ha modificado. Hace siempre lo mismo".
Xuxa: "Es una bellísima mujer con mucho encanto, con una enorme magia. Pero, en realidad, no le encuentro otro valor".
"Magazine For Fai": "La propuesta me parece muy interesante, pero se agota muy rápidamente".
Las Trillizas de Oro :"Un fenómeno mundial. ¿Dónde vas a encontrar otras trillizas que hagan lo que hacen? Son un fenómeno en sí mismo".
"South Park": "No me gusta. Hay una idea comercial de hacer algo que rompa algunas estructuras, pero es comercial y hasta traicionero. Casi todo lo que viene de Estados Unidos me genera mucha desconfianza. Todo lo que hacen debe ser un negocio".





