
Ya sabes que Chino Moreno es una de las voces más Agudas, Sufridas y Enigmáticas de la nueva ola Metálica.
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Ya sabes que Chino Moreno es una de las voces más agudas, sufridas y enigmáticas de la nueva ola metálica. En los discos, canta de una manera que derrocha tristeza y te despierta ganas de ir a abrazarlo. En vivo, esas sensaciones se potencian. Con los pantalones que se le caen y una remera andrajosa, te cuesta no seguirlo con la mirada. Tampoco cuesta tanto: camina como un homeless, deambulando por el escenario en busca de algún bálsamo a sus lamentos. Los paisajes sonoros que genera el grupo que lo respalda ayudan a que la escena sea conmovedora; los Deftones, la cruza más exacta de Radiohead y Korn, si en las grabaciones te seducen, en vivo te asesinan. Y lo hacen con la delicadeza de un artesano. Con pasajes suaves y melodiosos te despojan de toda sensación de peligro, pero en cuanto la guitarra grave de Stephen Carpenter irrumpe a puro overdrive en una fracción de segundo, tu cabeza queda rodando por el piso. Por suerte, en la noche de cierre en Río el sonido fue casi perfecto; hasta se escuchaban los acertados aportes de Frank Delgado en las bandejas. Y la decapitación fue masiva.
El set list fue una cuidada selección de canciones de los tres discos de la banda Con "My Own Summer (Shove It)", la segunda en la lista, ya tenían buena parte del público en su bolsillo. Los temas nuevos –"Korea", "Feiticeira" y "Change" – suenan tan poderosos como en estudio. Pero en vivo, comparados con los anteriores, muestran cómo Deftones fue evolucionando a base de composiciones de ritmos intricados y estribillos poco complacientes.
La sorpresa la trajo un cover. A pesar de que ya la habían tocado en vivo y circula por Internet en mp3, la versión metálica de "Say It Ain’t So", de Weezer, fue un baldazo refrescante. Para el final llegó la pregunta obvia: "Hey, Brasil, ¿les gusta Soulfly?" y arremetieron con "Head Up", el tema que grabaron junto a Max Cavalera. Los temibles alaridos de Chi Cheng fueron un digno reemplazo a la garganta del ex Sepultura. En Buenos Aires, el 24, se pudo dar el gusto de meterse entre la gente –en el Brasil no lo dejaron– y el público le respondió con un "¡Olé, olé, Def-tón, Def-tón!".
Ya se sabía lo conmovedor y fuerte que Deftones suena en los discos. Pero parecía imposible que en vivo resultara todavía más contudente. Deberíamos haberlo sospechado.
hot&rio
um mundo melhor
a) Hubo una carpa (que funcionó durante los siete días de show, entre las 13 y las 18) con aire acondicionado, sillas y televisores. Albergó debates, charlas y etcéteras, con invitados con mucho para dar, como el escritor de best-séllers de autoayuda Paulo Coelho, chabón grosso. b) El cinco (¡5!) por ciento de lo recaudado en todo Rock in Rio III fue destinado a obras de caridad. ¿No será mucho? c) El primer día, antes de que todo empezara, la Cidade do Rock se quedó muda, en un intento por pensar cómo lograr un mundo mejor. Tres minutos de silencio... para el rock que está muerto, eah, eah, eaheé.
etnicos Por la Tienda Raíces pasaron 23 grupos y solistas de 18 países distintos. Instrumentos raros, ritmos sincopados, algún bostezo, todo muy pintoresco aunque, en ocasiones, la intención de mezclar folklore y pop daba resultados entre demagógicos y patéticos. Algunos de los más atractivos: los marroquíes Les Tyours Gnaoua; el francés Thierry Robin; las finlandesas Värttinä (especie de Spice Girls rarísimas); los senegaleses Touré Touré.
carlinhos Brown
Le tocó subir al escenario Mundo el mismo día de los Guns y la pasó mal. No pudo terminar su show porque el público, ansioso por el regreso de Axl, lo echó revoleándole insultos y cientos de garrafas (botellitas) de agua mineral. El percusionista optó por retirarse, no sin antes reprochar a la audiencia su escaso nivel de tolerancia. "Rock es amor y paz. No a la violencia", dijo Brown, pero nadie lo escuchó.
Ira y utraje a
rigor Definidos como "dos sobrevivientes del rock brasileño de los 80", Ira y Ultraje a Rigor compartieron el escenario Mundo de la tercera jornada de Rock in Rio. Rockeros, y con los bolsillos llenos de hits locales, resultaron el remedio ideal para cambiar el clima hostil que generó el samba africano muy poco hard de Carlinhos Brown. Ultraje a Rigor se despidió con sutilezas de propia cosecha como "Filho da puta", y mostrando el culo al mejor estilo Bersuit.
¼animals! Hubo épocas en que el público, a la hora de manifestar su descontento para con un artista, lo abucheaba, lo silbaba o le gritaba "¡Tronco!". Tiempo después, tomates, huevos y naranjas voladoras tuvieron su momento de gloria haciendo impacto en instrumentos y humanidades poco festejados por la audiencia. Los festivales son, se sabe, escenarios propicios para el quilombo: el que va a ver el número principal suele impacientarse con los soportes. Pero lo que les sucedió a los Cabezones, como teloneros de la jornada de Iron Maiden, superó cualquier cálculo: un público absolutamente descerebrado arrancó de cuajo el material plástico de alta resistencia que cubría el césped de Vélez y arrojó las placas –de un metro cuadrado cada una– al escenario, mientras la banda estaba tocando. En una suerte de cover de Catupecu ("Y lo que quiero es que pises sin el cubrecampos"), la justificación de la turbamulta fue: "Los Cabezones no son muy metaleros". Ma sí, tragáte un riel de ferrocarril.
ausencias ¿Por qué no partiparon de Rock in Rio III algunas de las bandas más importes del Brasil, como Raimundos, Skank y Paralamas? Porque el cachet que les ofrecían no les resultaba interesante, y porque, en el caso de subir al escenario Mundo, no hubieran podido probar sonido. Los únicos artistas que pudieron hacer su sound check fueron Milton y Gil, en quienes recayó la responsabilidad de abrir el festival.
liam En Río, el menor de los Gallagher no habló con casi nadie, pero tomó sol en la pileta del Rio Palace Hotel junto a su hermano y sus otros tres compañeros, y hasta se animó a darse una vuelta por las playas de Copacabana. Pero parece que el agua estaba fría. "Sólo quise mojarme un poco los pies. Me gusta este país. Brasil es cool", dijo, y repetía: "¡Rock and roll! ¡Rock and roll!". Ugh.
tienda Brasil I
Dos ex Titãs se destacaron en el escenario dedicado a los músicos locales. El primer día, Arnaldo Antunes, con su traje espacial y con su perfomance con carteles luminosos electrónicos tipo infotrans y poesía concreta, convocó una buena cantidad de jóvenes de remeras rockeras y porro encendido. El cierre de la segunda noche, y casi al mismo tiempo que Beck, estuvo en manos de Nando Reis, quien obtuvo mejor
respuesta que Bequi y su traje de Elvis Presley de Saturno.
argentina en vivo 2
El ciclo sigue todo el verano. El 4 de febrero, en Buenos Aires, tocan Daniel Melero, El Otro Yo, los 7 Delfines, Francisco Bochatón, Leo García, Sergio Pángaro, Suarez y María Gabriela Epumer. El 10, los Fabulosos Cadillacs en Villa Carlos Paz, en
Córdoba. El 15, Luis Alberto Spinetta y Gustavo Cerati comparten escenario en San Rafael, Mendoza. El 18 tocan los Pericos en San Juan, y el 24 baila Julio Bocca en Santiago del Estero. El cierre será con Mercedes Sosa en Santa Catalina, provincia de Jujuy.
tienda brasil ii
Con su mezcla de rap, música electrónica y ritmos regionales del Brasil, Nação Zumbi hizo hervir la carpa azul y verde. Chico Science se murió, pero la banda sigue viva con su mangue beat.
tom ze Su enérgica actuación en la carpa Brasil deslumbró a los metaleiros. El público que había ido a ver a Iron Maiden y a Sepultura ovacionó al veterano artista brasileño, redescubierto en los últimos años por David Byrne. Tom Zé subió al escenario disfrazado de obrero de la construcción, se despachó con un increíble solo de papel de diario y concluyó su show levantando chispas con una soldadora eléctrica. La gente reclamaba bises y, como no los hubo, comenzó a arrojarles objetos a los técnicos que desarmaban los equipos, al grito de: "Medina filho da puta" en homenaje a Roberto Medina, el organizador del festival.
hot i Casi 50 bandas y solistas nacionales (más algún colado latinoamericano) acompañaron a las estrellas internacionales que pasaron por el Hot Festival del Campo de Polo. Sergio Pángaro amontonó muchos fans en la carpa Lounge; Turf y Babasónicos se destacaron en el escenario 2; y A-Tirador Láser despertó aplausos en el 3. Pol y Andy Chango debutaron; pasó Líbido, de Perú... Excelente sonido para todos los grupos, buena predisposición del público. Fue una buena manera de acercarse a gran parte de la escena indie vernácula.
hot II Whisky, sushi, choripán, tragos, patys, cerveza, jeans, fina ropa de colores, masajes, juegos de kermés (desentonaban un poco), tarot, discos, agua con ventiladores... El Campo de Polo ofreció mucho para comprar, mucho para ver, mucho para oír. Buen clima (salvo la lluvia que espantó a muchos luego de Oasis), buena onda. Nuestro Rock in Cañitas valió la pena.
Que se repita.
precios En Río las gaseosas costaban 2 reales (2 reales = 1 peso argentino) adentro de la Ciudad del Rock, y 1 real afuera. Las botellitas de agua mineral costaban 1 real adentro y afuera. Las cervezas costaban 3 reales adentro de la Cidade, y bajaban a la mitad del lado de afuera. Los sandwiches (pollo, atún, tomate seco, etcétera) costaban 4 reales dentro del festival, y menos de la mitad, afuera. Las remeras oficiales del festival costaban 30 reales en la Cidade do Rock; las truchas, que se vendían afuera, costaban 15.
decepcionRob Halford y su banda llegaron al hotel Copacabana Palace y se encontraron con 300 adolescentes que aullaban histéricas. Por un momento se sintieron felices. Creyeron que era para ellos: los días de gloria del heavy metal habían regresado. Pronto descubrieron la dura realidad: las meninas, de entre 12 y 17 años de edad, en realidad esperaban por Five, sus verdaderos ídolos.
tienda electro Una carpa con luces –negras y de las otras– humo, lásers y capacidad para 4 mil personas albergó a la comunidad dance de la Cidade do Rock. No había sector chill out. Cada día tenía un estilo diferente (trance, hip-hop, techno, drum-n-bass, house) y por las bandejas pasaron algunos nombres ilustres, Westbam, Fabio y muchos djs brasileños desconocidos. A diferencia de las raves argentas, allí la gente parecía más preocupada por bailar que por mostrar su ropa nueva. ¡Shakin’ that ass!
publico La asistencia total durante los siete días de la tercera edición de Rock in Rio fue de 1.235.000 personas. La más grande de los tres organizados hasta ahora. La jornada de mayor convocatoria fue la última (Deftones, Silverchair, Red Hot Chili Peppers), con 250 mil entradas vendidas, y la más pobre fue la del sábado 20 (Dave Matthews, Sheryl Crow, Neil Young) con 125 mil. Todo, según las cifras oficiales proporcionadas por la organización del festival.
mundo El escenario principal, que parecía un enorme erizo de mar luminoso, tenía 40 metros de altura y 88 metros de ancho. En su interior había tres escenarios móviles que le permitían a las bandas armar sus sets mientras tocaban otros.
onu La Organización de las Naciones
Unidas le retiró su auspicio al Rock in Rio.
Según Kofi Anan, secretario general del organismo, se tomó la medida porque, a último momento, los organizadores decidieron no pasar, en la tienda Mundo Melhor, un video que les habían enviado especialmente para su difusión. Lo importante fue que, en las tres pantallas gigantes del escenario Mundo, entre y banda y banda pudieron verse muchas publicidades. ¡Por un auspiciante mejor!






