Estos son los mejores discos de fin de milenio, según el criterio de los periodistas de Rolling Stone.
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A Perfect Circle
Mer de Noms Virgin
Si se lo juzga según los parámetros del siglo xxi, A Perfect Circle el grupo paralelo que tiene Maynard James Keenan, cantante de Tool, con el guitarrista Billy Howerdel puede definirse como metal antiguo, como un latido gótico que pasa por alto el parloteo engreído del rap metal y regresa a la elegante angustia de la era de Pornography, de The Cure, y a las canciones psicodélicas y celestiales de Led Zeppelin. No queda claro cuál es exactamente la esencia de los soliloquios de Keenan acerca del castigo eterno y la redención, ya que su bestial lamento está expresado de tal manera que parece que hablara en lenguas. El énfasis recae, más bien, en el carácter de esa angustia: la siniestra armonía de la guitarra de Howerdel, la espeluznante naturalidad con que "Magdalens" comienza como una pena de amor y evoluciona hasta convertirse en un sacudón macabro. La oscuridad de Mer de Noms es refrescante.
Adolfo Abalos
El piano de Adolfo Abalos
En el origen, los estilos populares forjaron su matriz a partir de la espontaneidad de intérpretes anónimos. Cada ritmo construyó su propio reloj biológico a partir de la cadencia interna y singular de quienes creaban patrones sin saberlo. Hoy, mientras legiones de músicos intentan apropiarse de los secretos intrínsecos del folklore argentino como quien copia la imagen de un espejo, Adolfo Abalos no se detiene en preguntas tontas. A los 86 años, en su debut solista, su piano amplifica el latido del paisaje con el solo toque de sus manos en el teclado. Y su sabiduría de patriarca transforma este disco en el inasible manual que muchos pianistas andaban necesitando.
Adicta
Shh blabla discos
La cruza es rara y efectiva: un maestro del sampling y la electrónica Rudi, de Audioperú; un guitarrista que toca su instrumento tan suave como profundamente Fabio, ex Los Brujos y un cantante virtuoso, sensible y carismático Toto, ex Increíbles Ciudadanos Vivientes. Las melodías son casi de bailanta, mientras los arreglos orquestales resultan casi clásicos. Los ritmos suenan bien electrónicos, pero los climas creados sobrecogen por su calidez. Las letras son intimistas, de cosas que pasan entre vos y yo, nunca demasiado cursis, y siempre oníricas. Y aunque las sensaciones trasmitidas suelen ser depresivas, la actitud frente a los problemas es positiva. Pop sensual. Una de las revelaciones del año.
Badly Drawn Boy
The Hour of Bewilderbeast
Twisted Nerve/XL/Sum Records
Badly Drawn Boy es el alias de un manchesteriano llamado Damon Gough que en los últimos meses se ha convertido en pieza clave entre los nuevos cantautores británicos. Hace un par de años, bdb fundó su propio sello grabador, Twisted Nerve, donde editó una serie de eps que fueron consolidando su imagen de trovador contemporáneo. En The Hour of Bewilderbeast, baladas y fragmentos folk se unen a pasajes de extracción jazzística y suaves viñetas pop; el resultado es una obra variada y consistente. Chelos, arpas, pianos, guitarras slides, Würlitzers y una amplia gama de efectos y sampleos agregan sus matices a la voz de Gough, quien le saca el mayor partido posible a un registro limitado pero rico en expresividad. Con sus letras melancólicas y melodías delicadamente ensambladas, The Hour of Bewilderbeast en una obra consumada de introspección y refle-xión.
Erykah Badu
Mamas Gun
Motown/Universal
Erykah Badu siempre ha sido considerada algo así como una tradicionalista, pero en Mamas Gun su primer álbum en estudio desde Badulem, su debut multiplatino de 1997 la cantante acepta tomar riesgos de la misma manera que lo hicieron Stevie Wonder o Nina Simone cuando estaban en su mejor momento artístico. Con la ayuda de los productores Kedar Massenburg y James Poyser, aquí Badu quiebra los convencionalismos del rock, el rb, el hip-hop, el blues y el jazz. El funky "Penitentiary Philosophy" es un lamento social y psicodélico, con un guiño a Sly Stone y P-Funk. "In Love With You" es una balada clásica a cargo de Badu y Stephen Marley; el bajo y la guitarra acústica se dan un beso profundo, mientras la voz etérea de Badu se mezcla con el registro papel de lija de Marley, rasposo pero vulnerablemente exquisito. Esta desnudez emocional es la esencia de Mamas Gun. Con este álbum, Badu recogió el guante de sus pares en el campo del neo-soul: Lauryn Hill, Angie Stone, Macy Gray y Jill Scott, y llevó su arte a un nivel más elevado todavía.
Christian Basso
Profanía
Buena Beat/dbn
Está claro que a Basso le gustan los planos retro, pero su acción se relaciona más con guiños irónicos: en su música, la inclusión de ritmos e instrumentos fuera de foco es un gesto tan promiscuo y provocador como la música de Nino Rota en el film El baile. Por este caleidoscopio pasa un órgano Hammond cabalgando un spaghetti western, voces de soprano entretejidas con escalas indias, y un vals sacudido con sintetizadores. El género de citas no es nuevo, pero Profanía es un disco imaginativo. Un posmoderno favorito del 2000.
Bersuit Vergarabat
Hijos del culo
Surco/Universal
Ni su corte de difusión (la pachanguera y demagógica "La bolsa"), ni su título (el por demás gráfico Hijos del culo) hablan del quinto disco de Bersuit tanto como "El gordo motoneta", "El viejo de arriba", "Veneno de humanidad", "Caroncha" o "Desconexión sideral", excelentes muestras del universo desaforado y sensible de los Vergarabat. Además de sus ingredientes clásicos (polirritmia, queja amarga, alegría asquerosa), esta vez la coctelera de Bersuit (y de Santaolalla, productor y gurú) incorporó melodías y letras fantásticas, tan cerca de sus orígenes como del exitoso Libertinaje. En el podio de los mejores discos argentinos del año 2000, Hijos del culo tiene un lugar asegurado.
Francisco Bochatón
Píntame los labios
Indice Virgen
Píntame los labios confirma a Francisco Bochatón como un destacado cantautor platense. Cierta filiación localista del ex Peligrosos Gorriones trae a la memoria a Virus (pop argentino por excelencia), y hace pensar que el agua de La Plata debe tener algún mineral que califica para componer melodías. Todo esto surge tras escuchar el ep: seis tracks que Francisco hace fluir con la misma naturalidad y placer que emana una brisa otoñal. Reverberan ecos de los Pixies, la vulnerabilidad de Donovan... pero las canciones habitan su propio espacio, intimista. Con este disco, Bochatón pinta sus labios, su aldea, y el mundo de la canción.
Buitres
10 años
Bizarro Records
Los Buitres se convirtieron en la última leyenda del rock uruguayo después de realizar una intensa gira que los tuvo atareados durante todo el 2000. Contra viento y marea, hicieron que la crisis no se sintiera y sorprendieron a los escépticos cuando, el mismo fin de semana en que en Montevideo tocaban Manu Chao y Lou Reed, llenaron el Teatro de Verano. 10 años fue grabado en vivo en octubre de 1999, en el inicio del tour Rantifusa, y resultó el disco uruguayo de rock más vendido del año. Allí están desde el clásico "La plegaria del cuchillo", hasta el himno "Todos borrachos"; desde el lunfardo de "Minusa la suerte", hasta el recuerdo punkie de "La pluma eléctrica". La vibración es similar a la de cualquier disco en vivo de los Ramones: la máquina de rockear no se detiene ni para tomar un trago, ni para respirar entre canción y canción. Es rock en estado puro.
Andrés Calamaro
El salmón
Warner
¿Cómo no va a ser El salmón uno de los discos del año? Se destaca, de por sí, por su forma desproporcionada. Cinco discos con 103 canciones. Una barbaridad. Pero por encima del gesto está el producto, un álbum lo-fi interminable, que puede resultar una tortura si se lo escucha de corrido, pero que contiene joyas de todos los Calamaros que hemos conocido a lo largo de los últimos veinte años: el gracioso, el tontuelo, el jinglero, el poeta de salón, el compositor inspirado, el caprichoso, el romático, la bestia pop, el borrachín, el drogón, el tanguero, el gitano... El salmón no sorprende a quien conoce, por ejemplo, aquellas grabaciones encontradas que Calamaro desempolvó a mediados de los 90; él compone mucho y graba todo, desde siempre. Esta vez, en lugar de seleccionar lo mejor y dejar lo inacabado para consumo de los fans (¿acaso no hay por lo menos dos grandes discos entre tanta verborragia?), el hombre del bate decidió mostrar todo. Lo que ves es lo que hay. Y lo que hay es un monstruo en carne viva. Insoportable y genial.
Divididos
Narigón del siglo, yo te dejo perfumado en la esquina para siempre
BMG
Mollo quitó treinta kilos de su barriga y sumó treinta kilos a su alma. El genio de Arnedo y el buen humor de Araujo hicieron el resto. La Aplanadora, en el 2000, trabajó raro: en lugar de alisar, desemparejó el terreno; incorporó músicos indios y cuerdas, paró con el bombo legüero, y Ricardo y Diego dieron a luz (nunca más apropiada la expresión) "Par mil", seguramente uno de los mejores temas del año.
Notables instrumentistas y grandes canciones. "Mezcla rara de angustia y cañita voladora", la poesía de Mollo Arnedo forma ya parte del imaginario de una Buenos Aires de chalchaleros y rolling stones.
Divididos dio cátedra de nuevo. Este narigón tiene muy buen olfato.
James Carter
Layin in the Cut
Chasin the Gypsy
Atlantic
James Carter sopla sus caños saxos barítono, tenor, alto y soprano en lo que parecen ser mundos opuestos: la extraña locomoción del Ornette Coleman eléctrico, en Layin#8230;, y el pre-bop terrenal del guitarrista Django Reinhardt, en Chasin... De hecho, Coleman y el ya fallecido Reinhardt hombres de extraordinaria técnica y actitud rebelde hubiesen sido grandes hermanos de swing, y Carter se centra en esta afinidad entre ambos, con claridad y energía. Su extenso ensayo de saxo en el tema que da título a Layin es sofisticada dinamita, una prolongada explosión de ingenio corajudo, mientras que, en Chasin, el enérgico soplar de Carter le inyecta un toque de descaro de Nueva Orleáns a la elegancia europea de "Nuages (Clouds)" [Nubes]. Cada álbum presenta una banda formidable (que incluye a ex discípulos de Ornette, como el bajista Jamaaladeen Tacuma y el baterista G. Calvin Weston), pero el articulado ataque de Carter es el oro que los une.
Catupecu Machu
Cuentos decapitados
EMI
La fórmula es rara: instrumentación pesada, melodías leves. Catupecu Machu tiene un sonido poderoso, pero no es precisamente un power trío. Tiene canciones frescas, hasta pegadizas, pero no es ni por asomo una banda pop. Este es el segundo disco del grupo, el primero grabado para una multinacional, bien producido y difundido por las fm. Si estabas esperando que apareciera una banda de rock fuerte pero no brutal, capaz de distorsionar à la Nine Inch Nails o de lucirse con un cover perfecto de Depeche Mode, pues bien llegó Catupecu Machu.
Como Cuentos decapitados es un muy buen disco y Catupecu es una banda joven, sólo queda ilusionarse con su enorme futuro.
Coldplay
Parachutes
Parlophone/EMI
¿Qué hace que un grupo hasta ahora desconocido triplique la cantidad de sus fans en poco más de dos meses y que su álbum debut, Parachutes, se dispare al tope del ranking apenas dos semanas después de editado? La respuesta es: Coldplay tocó un nervio sensible en el público inglés. En pequeña escala, logró lo que los Smiths produjeron una década y media antes: una identificación con el cableado emotivo de su audiencia. Después de la gran fiesta hedonista del brit-pop, el campo estaba fértil para una banda que hablase de las cosas de todos los días: de los pequeños triunfos y fracasos de una relación amorosa, del tomar coraje para vencer las frustraciones y del no sumirse en la depresión extrema ante las caídas. Otro gran mérito de Coldplay es el de construir melodías memorables sin esfuerzo aparente. Melodías que parecer quedar flotando, cansinas, en el aire de una tarde de verano.
DAngelo
Voodoo
Virgin
El guiso que prepara este chico soul se cocina a fuego lento. El álbum está lleno de ritmos brillantes y deconstruidos y de palabras susurradas y casi indescifrables; en el tiempo que te lleva terminar de absorberVoodoo, bien podrías haber contado a mano los famosos votos de Florida. El álbum tiene un par de picos inolvidables: por ejemplo, cuando DAngelo se junta con dj Premier para condenar al materialismo en "Devils Pie"; cuando honra a Prince en el chispeante "Untitled (How Does It Feel)", o cuando suma a Method Man y Redman en la machacante aunque sutil "Left and Right". Pero, en general, la onda del álbum es una largazapada. Por encima de la ondulante "The Line", DAngelo admite: "Sé que todos están observándome/ la presión se siente". Cocinar en olla de presión nunca pareció tan sencillo.
Jorge Drexler
Virgin/Emi
Fue necesario que el uruguayo Jorge Drexler se radicara en España y fuera apadrinado por Joaquín Sabina para que su obra trascendiera en el Río de la Plata. En Frontera su cuarto álbum, el primero editado en la Argentina, además de elementos clásicos de folk, candombe, milonga, rock y bossa, Drexler incorpora toques de electrónica sabiamente colocados, cortesía de Carlos Casacuberta y Juan Campodónico (ex Peyote Asesino), coproductores del álbum junto al propio Drexler. Y con voz pequeña, imagen de antihéroe, letras de corte intimista y melodías por las que más de un consagrado vendería su alma, Drexler construye canciones que son como obras de arte en miniatura, redondas y perfectas.
El Otro Yo
Contagiándose la energía del otro
Besotico
El 2000 fue un gran año para la banda de los mamelucos. El salto a la popularidad llegó con Abrecaminos, el disco que le puso elegancia pop a la furia pospunk de siempre. Quienes conocen al grupo sólo por sus cds, se pierden lo mejor: El Otro Yo llega a su máximo esplendor arriba del escenario. Contagiándose es un álbum en vivo que refleja a la perfección lo que sucede cuando los hermanos Cristian y María Fernanda Aldana, Ezequiel Araujo y Ray Fajardo comparten su música con la gente. Esa adrenalina y ese contagioso deseo de arremeter con todo son, acaso, los rasgos que distinguen a las mejores bandas de rock.
Everclear
Songs From an American Movie, Vol. One: Learning How to Smile
Capitol
Estos son tiempos de confusión para los rockeros adultos, pero una de las cosas por las que uno puede amar a Art Alexakis, de Everclear, es que el tipo nunca suena avergonzado de ser demasiado maduro o experimentado como para tomarse sus problemas demasiado en serio. Lo que se toma muy en serio en Learning How to Smile es el sonido de la risa de su pequeña hija, y es esto lo que torna tan poderosas estas canciones. "Wonderful" es un relato comprensivo y urticante de un divorcio, visto desde la perspectiva de un niño, mientras que la alegre "am Radio" traza una oda asombrosamente anacrónica del mundo de los fans del pop, basada en el riff de "Mr. Big Stuff". El ritmo, propio de álbum conceptual, es una molestia. En lugar de haber editado la continuación (Vol.2 Time for a Bad Attitude) tres meses más tarde, Art debió haberse librado de los rellenos y editado un único cd con el mejor material de los dos discos. De todos modos, con reminiscencias de Leonard Cohen y Otis Redding en sus letras, Alexakis relata lo bueno y lo malo de ser un padre, un esposo, un hijo o, simplemente, un boludo.
Fatboy Slim
Halfway Between the Gutter and the Stars
Skint/Astralwerks
Para Norman Cook, alias Fatboy Slim, ya no alcanza con ser divertido y nada más. Después de conseguir que los rockeros escucharan música dance gracias a su revolucionario "Rockafeller Skank" (1998), ahora quiere que todo el mundo viva una exaltación espiritual. Sigue generando algunas canciones con ritmo irresistible por ejemplo, "Ya Mama" mientras se aventura en el rock, el house, la música bailable y el funk, e incluso inventa híbridos como el goth trance, utilizando un sombrío sample de la voz de Jim Morrison en "Bird of Prey". Pero el disco se basa en dos temas compuestos por Cook y Macy Gray: "Lovelife" es un funk pantanoso y húmedo, tan terrenal como lo permite la música electrónica, mientras que "Demons" resulta una bendición, con un piano estilo gospel y unos platillitos Hare Krishna. Fiel al título de la placa [A mitad de camino entre el barro y las estrellas], Cook hace equilibrio entre el hedonismo y las altas aspiraciones. Halfway... mezcla temas para mover el coolo con canciones cargadas de gospel como "Drop the Hate", predicando por una hermandad que no termine cuando se acabe la fiesta.
Green Day
Warning
Reprise
Los albores del punk tenían más que ver con la música que con los pelos parados, y ése es el legado crucial que heredó Green Day. Tras editar dos discos de aclimatación, por fin el terceto igualó la lluvia ininterrumpida de canciones rotundas que habíamos escuchado en Dookie. Se pueden atribuir a la madurez las armonías vocales de "Castaway" y el acordeón con aire polca de "Misery", pero en realidad son excusas para que el trío pueda hacer gala de sus estupendas melodías. Los Green Day están dispuestos a mostrar sus debilidades, lo cual los distingue de sus descendientes mainstream, pero Warning es un álbum increíblemente apasionado. A pesar de que los tempos se aquietan y los arreglos adoptan un astuto estilo pop, estos tiernos hooligans todavía suenan como si estuviesen pogueando.
PJ Harvey
Stories From the City, Stories From the Sea
Island
"No puedo creer que la vida sea tan compleja/ si lo único que quiero es quedarme aquí sentada y mirar cómo te desvestís." Estos versos de "This Is Love" definen el disco más optimista y directo que Polly Jean Harvey editó hasta ahora: Stories From the City, Stories From the Sea. Con su magnífica voz de diva rencorosa, Harvey declara, desfallece, ronronea y susurra, pero esta vez no exorciza tantos demonios como antes. "Big Exit", el primer tema, es un enlace con su pasado tumultuoso, pero incluso cuando las guitarras retumban como baterías asesinas, la cantante encuentra reposo en los brazos de su amado y se pasa el resto del álbum sintiéndose feliz por eso. Lejos quedaron las imágenes descabelladas, la ostentosa teatralidad y la experimentación avant-rock de sus trabajos recientes, ahora reemplazadas por unos escasos telones instrumentales y una modesta promesa de "aceptar cada día como venga". Es una afirmación sorprendentemente plácida por venir de una cantante que reconoce que en algún momento su "segundo nombre fue exceso". Pero en la espiritual "Beautiful Feeling", en "You Said Something" y en un dúo desesperado con Thom Yorke de Radiohead en "This Mess Were In", Harvey demuestra que no le hace falta contorsionarse ni gritar para darnos escalofríos.
Jay-Z The Dynasty Roc la Familia (2000-)
Roc-A-Fella/Def Jam
En su quinto lp, al sinvergüenza de Jay-Z se lo nota más fresco que una lechuga, aunque lo aquejen o bien embrollos legales o bien adversarios que lo fastidian. "Simplemente me caliento y me levanto el cuello como Fonz [personaje de la serie Los días felices], rapea Jay-Z. En The Dynasty..., derrama los mejores elogios y las amenazas más sublimes del año, acompañado por una cortina sonora de oberturas cinematográficas, funk callejero y una grandeza sin igual que se propone incitar a las multitudes y presionar a los padres. "This Cant Be Life" refleja cómo era su vida antes de pasarse del crack al rap: aquí Jay se enfrenta con dealers asesinos y con autoridades agresivas, y también con la culpa que siente y con una madre que no para de llorar. "Esperá: lo que viene es peor", confiesa. "La mamá del bebé rompió bolsa./ El bebé salió muerto, pero igual tengo que seguir adelante." En este disco, Jay aparece más humano que nunca. ¿Qué más se puede pedir? .
Jirafa Ardiendo Siesta
Barriga
En la poblada escena independiente chilena, Jirafa Ardiendo es uno de los pocos grupos con la imaginación suficiente como para escribir melodías de belleza instantánea y no sosegarse en un solo estilo: un rasgo de identidad y otro de inquietud, igual de saludables. Es rock de guitarras, pero va desde arrestos de noise y retazos de psicodelia hasta canciones de melancolía e infinita tristeza, como prueba de que la cacareada libertad que permite la gestión independiente no es sólo un lugar común. Tal como en su debut homónimo, de 1998, Jirafa Ardiendo sigue siendo un hallazgo.
B. B. King y Eric Clapton
Riding With the King
Duck/Reprise/Warner Bros
Estos dos guitarristas se conocen desde hace más de treinta años, pero hasta ahora nunca habían grabado un álbum juntos; el mutuo afecto y la diversión habitan cada tema de Riding With the King, un trabajo que hicieron por placer. Clapton, maestro por derecho propio, es aquí el alumno: contiene sus explosivos impulsos con destreza, de modo que sus ejecuciones resulten más compatibles con las de su legendario ídolo. En consecuencia, descubre manantiales de lirismo muy poco explorados en su estilo, al tiempo que le arranca fuego e ideas nuevas a King. Cuando los dos guitarristas se enlazan en el blues lento y profundo "When My Heart Beats Like a Hammer" o en "Three OClock Blues", son únicamente las diferencias de tono (el de King, redondo y puro; el de Clapton, punzante) las que revelan quién toca qué. Este disco podría haber sido apenas un entretenido lucimiento de grandes, y sin embargo es una ofrenda genuina de dos gigantes que tienen muchísimo que decir.
Limp Bizkit
Chocolate Starfish and the Hot Dog Flavored Water
Flip/Interscope
Vaya uno a saber por qué los iracundos novatos del rock roll nunca logran aprender de los errores de sus mayores: Fred Durst, de Limp Bizkit, cae como un chorlito en las mismas trampas que hicieron de Axl Rose, Henry Rollins y tantos otros unos machos caricaturescos y balbuceantes que se lo pasan compadeciéndose de sí mismos.
Por eso, quizá no sea muy buena idea apostar todas las fichas a que Durst será una fuente de sabiduría natural, si bien es muy divertido cuando explora sus dos cuestiones preferidas: el mundo y por qué es una porquería.
A pesar del clima de ópera-rock que genera el larguísimo título de la obra, el grupo también divierte con su estilo metalero estruendoso, lineal y angustiado, que insiste con las guitarras estrepitosas. ¿Qué otra banda podría samplear "My Melody", de Eric B. y Rakim, y "Life in the Fast Lane", de los Eagles, en el mismo disco... y conseguir que los dos sonaran tan magníficamente tontos como los mismos Bizkit? Como dirían sus nobles ancestros, los Quiet Riot: "Vengan, sientan el ruido".
Madonna
Music
Maverick/Warner Bros.
Hace dieciocho años, cuando Madona era nada más que la mejor telonera que alguna vez hubiera tenido New Edition, "Everybody" su primer simple, de 1982 entonaba un sencillo mensaje a modo de mantra: "Bailá y cantá, levantáte y hacé lo tuyo". No obstante, desde entonces la cantante ha barajado tantos otros conceptos que Music, por su agresividad básica, al estilo de los Ramones, resulta refrescante: aquí Madonna se limita a hacerte bailar y cantar, levantarte y hacer lo tuyo, durante la hora de música más intensa que se haya editado en el año 2000. Diez temas potentes, ningún lento sentimentaloide, un montón de ingenio, imaginación y deseo: éste es el álbum de Madonna que más se acerca a la música disco desde You Can Dance (1987), que de todas maneras fue un remixado. Gracias al productor y coautor francés Mirwaïs, Music contiene efectos tecno que son incluso más finos que los de Radiohead, pero las canciones en sí son indiscutiblemente impactantes, sobre todo el blues digital de "Nobodys Perfect", "Runaway Lover" y "What It Feels Like for a Girl". Lo mejor de todo es que Madonna olvidó algunas enseñanzas de sus clases de canto, lo cual le permite partirte el corazón mientras su sampler solloza suavemente. A cabalgar, vaquera.
Samantha Navarro
Tengo recuperación Universal
"Soy un volcán en reposo/ que espera tan sólo/ que llegue el momento/ de hacer erupción." Apenas un fragmento de "Para amarte" canción crispada en su electricidad rockera chillona alcanza para definir el ambiente de Tengo recuperación, enérgico disco de Samantha Navarro. Producido y apadrinado por el gran Rubén Rada, Tengo recuperación es un manojo de composiciones que hablan de mujeres rotas, de personajes que oscilan entre una rabiosa hincha de Peñarol que toma vino en caja y una ingenua lectora de Galeano que practica yoga. Y guarda más resabios de pj Harvey y Shakira extraña y explosiva mezcla que de la tradición de la canción femenina uruguaya
No Doubt Return of Saturn
Trauma/Interscope
Durante un año en el que las fórmulas ganadoras estuvieron en manos del Top 40 adolescente y del hard rock por partes iguales, la individualidad multicolor que exploraba No Doubt en Return to Saturn no tenía ninguna perspectiva de triunfar (como sí lo había hecho Tragic Kingdom, el disco que los hizo famosos en 1995). Sin embargo, esta nueva placa aportó un power pop absolutamente personal y apetitoso. Con la actitud triunfal de la banda a flor de piel, y con la profunda inseguridad de Gwen Stefani, el disco arremete como una tromba, pero sin apuro.
Los cuatro integrantes, con la ayuda del productor Glen Ballard, saltan del punk furioso a las baladas meditativas, pasando por el glamour de Broadway y la neo new wave. Hay temas hiperrockeros, como "Ex-Girlfriend" y "New", aptos para el pogo, y el poderoso y angustiado "Simple Kind of Life", de Stefani, es la canción en la que estos sobrevivientes del ska revelan una profundidad a la que pocos de sus colegas pudieron acercarse. A veces los artistas más tontos terminan siendo los más sofisticados.
Nuevo Quinteto Real Tangos
Warner
Clásico y moderno, atorrante y distinguido, este Quinteto liderado por el piano y los arreglos de Horacio Salgán repite su sensible infalibilidad musical. La suma de Ubaldo De Lío en guitarra, Néstor Marconi en bandoneón, Oscar Giunta en contrabajo y Hermes Peressini en violín, se convierte en una multiplicación donde los solistas provocan una sinergia milagrosa rebosante de gozo y de buen gusto. Sólo la falta de perspectiva a la que nos somete la contemporaneidad impide que esta formación sea venerada de igual modo que la orquesta de Aníbal Troilo o el quinteto de Astor Piazzolla. Será cuestión de tiempo.
OutKast Stankonia
Laface/Arista
No es por difamar a nadie; ni por echar calumnias ni hacer acusaciones apresuradas, pero... ¿alguna vez tuvieron la impresión de que los de OutKast fuman muchísima marihuana? Y cuando digo "muchísima", digo "muchísima". Si no, escuchen Stankonia; después de diez minutos: ustedes también van a salir a comprar papel de armar. La obra maestra de OutKast es prácticamente un American Beauty (el disco de los Grateful Dead, no la película) con ritmo de hip-hop. Viaja por místicos senderos campestres en busca del sonido fundamental del Sur norteamericano, demorándose sin apuro en el sexo meditativo, la aventura rural y un sentido de comunidad extremadamente anormal. Lo más extraño: cuando Dre y Big Boi hablan de sexo sobre todo en el magnífico tema que cierra el disco, el sonido es sexy en serio. Sexy como Al Green, como Dusty Springfield, como el sexo mismo. Es, sin duda, el hip-hop más erótico y desatado que se haya grabado jamás, y las metidas de pata garrafales como "So Fresh, So Clean" y "We Luv Deez Hoez" hacen su aporte a la sensación de embriaguez.
Pez Frágilinvencible
Azione Artigianale
Pez... cado Rabioso. Ariel Minimal tiene vocecita de nene furioso, un montón de ideas que canta en pocas palabras, y otro montón de melodías urgentes que se van rápido, como escapándose. Tiene, además, un montón de tatuajes, una guitarra eléctrica que estalla y dos compañeros: Fósforo (bajo) y Franco Salvador (batería). Con eso, y sin más aspiraciones que tocar de vez en cuando y grabar discos de bajo presupuesto, Minimal le da vida a Pez, su trío de punk melódico, brillante y de alto vuelo, herencia del Spinetta más eléctrico. Frágilinvencible, el cuarto disco de Pez, es de lo mejor del actual guitarrista de Los Fabulosos Cadillacs, y es a la vez una muestra contundente de que no todo es pose y canciones bobas en la escena indieporteña.
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