
Los Pericos, en la categoría de clásicos
Bahiano, el líder del grupo, revisa el pasado musical local
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Eran unos simpáticos y coloridos jóvenes que, acompañados por un perico animado como mascota, sorprendieron al público cantando uoio-boiobo-boio y hablando de rituales de bananas. Demasiado alegres para los raros peinados nuevos que deambulaban por la escena rockera en 1987. Demasiado superficiales, una moda que pronto se acabará, les dijeron.
Trece años después, Los Pericos son un clásico de la música made in Argentina. Superaron los prejuicios, cruzaron las fronteras y triunfaron en América latina, tocaron reggae en Jamaica con Rita Marley, viuda de Bob, como madrina espiritual, y, para festejar el concierto número mil, acaban de editar su primer álbum en vivo.
Bajo el orgulloso título de "1000 vivos", Los Pericos registraron todos sus hits, extraídos de dos shows y de los que participaron artistas como el ex Soda Stereo Zeta Bosio, Fito Páez, Los Auténticos Decadentes y Guillermo Bonetto, de Los Cafres. Además, la salida del disco coincide con el primer lanzamiento de su propio sello discográfico, bautizado "Buena Beat".
Desde su búnker/sala de ensayo, ubicado en el barrio de Saavedra, Bahiano, el pelado cantante y líder del grupo, repasa con La Nación los últimos años de trayectoria.
Los difíciles primeros pasos
A los 37 años, el Bahiano se resiste a perder ese halo de joven despistado y un tanto colgado que mantiene desde que se subió por primera vez a un escenario con Los Pericos. Y sometido a recordar cómo la banda enfrentó las desavenencias del éxito temprano, se recuesta, se frota la pelada y, con suma languidez, sostiene: "Con nuestro primer álbum se armó una bola enorme, muy difícil de contener. En aquella época era una banda nueva, que vendía, que era original para lo que pasaba en ese momento, y todos los ojos estaban puestos en Los Pericos. Y no siempre eran afectuosas esas miradas, sino más bien críticas. Además, el hecho de que nadie te conozca y de un día para el otro todo el mundo te salude y te quiera vuelve vulnerable a cualquiera. Uno ahí se da cuenta de que no estaba preparado para eso, que no tenía las defensas adecuadas".
-En aquella época había muchos prejuicios contra la música de Los Pericos.
-Sí, pero eso es algo típico de la Argentina. Nos costó mucho superarlos. Había una ola más rocanrolera, más rivalidad entre el público, como el de Soda Stereo versus el de los Redondos, y cosas así. Pero con el tiempo me di cuenta de que es una costumbre argentina.
-¿Sentís que, en cierta forma, fueron la banda que popularizó el reggae en el país?
-En realidad, el primer reggae argentino que escuché fue uno hecho por Donald (risas). Pero creo que nosotros fuimos los primeros que tuvieron en su repertorio un tema que nombraba a Halei Selassi. Nos sentimos mimetizados con un movimiento, como cualquier banda que descubre algo, y nos pusimos todo el paquete: la indumentaria, el color. Uno trata de ser un clon de lo que realmente le gusta mucho. Pero después se da cuenta de que cada banda tiene su personalidad y su forma de tocar. Y nunca nos interesó ser un clon del reggae jamaiquino. De todas formas, sin querer pecar de vanidoso, pienso que a partir de Los Pericos y Los Fabulosos Cadillacs, que hacían ska y un poco de reggae, muchas bandas se animaron también a ese subgénero.
-¿Por eso se convirtieron en un clásico?
-Puede ser, pero por otra parte, son muy pocas las bandas que están hace tanto tiempo. El tema es que nuestra carrera se hizo a partir del mismo día en que entramos en el circuito, prácticamente. A otras bandas que hacía tiempo que estaban trabajando les costó mucho más. Tal vez el único pecado fue que nuestra música era muy audible y por eso aparecimos tan de golpe.
Con nostalgia
Bahiano también peca de nostálgico y asegura que ahora "las aguas se fueron dividiendo. No es sociable lo que está pasando. Las remeras de las distintas bandas se enfrentan. Hay muchas bandas pero falta una carretera sociable que las comunique". Y por eso, según su visión, la Argentina perdió protagonismo dentro del rock latino. "Ya no tenemos el power de otras épocas. Porque México no tiene la trayectoria que tuvo la Argentina en rock y, de pronto, el rock mexicano invadió todo. Antes éramos la Londres de Latinoamérica, pero ya no."
El cantante está preparando un programa de radio y otro de televisión y sostiene que ésos son sus proyectos solistas. "Tuve varias propuestas para lanzar mi carrera solo, pero yo nací con Pericos. Y si bien todos dependemos de todos, en cierta forma, todos dependen de mí también. Yo tengo un respeto muy grande por mis compañeros de banda. Y hacer algo así sería como no sentirse cómodo con el grupo. Prefiero quedarme con ellos y que Pericos siga por siempre.
-Ya llevan trece años, ¿imaginás Pericos por una década más?
-Si no pasa nada raro, sí. Aunque es cierto que va a ser difícil cantar "El ritual de la banana".
Madurar en los escenarios ajenos
Bahiano tiene una particular manera de clasificar los shows de Los Pericos: "Están los uau y los puaj ". Y casualmente, los puaj coinciden con los primeros y desprolijos años del grupo. "Igual, para los primeros shows ensayábamos mucho más. Ahora es como que nos conocemos mucho arriba de un escenario. Los viajes, otros escenarios y los diferentes públicos nos hicieron madurar."
El orgulloso título del reciente álbum, "1000 vivos", encuentra resonancia en el éxito de la banda en países como Venezuela, Colombia e incluso Brasil, plazas donde Los Pericos son muy convocantes. "Ahí también se ven los pingos. No sólo en tu barrio o en un escenario local. Ahí se juega de visitante, y muchas veces, en otros países latinoamericanos, ser argentino es difícil, independientemente de lo que hagas. Por suerte nuestro pingo es corredor y eso hace a la base de la banda."
Mientras coordinan una nueva gira por América del Sur -"lamentablemente, la Argentina está muy dura para los grupos. La prioridad para la gente hoy en día es la comida. El espectáculo queda en otro plano, no es una necesidad primaria"-, Los Pericos planean entrar en estudios después de junio para grabar el sucesor de "Mystic Love".




