Los recursos de Lespert
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Pocas veces en el espectáculo hay tanta coincidencia entre el público y la crítica especializada. Curiosamente, esta vez, al término del II Festival Internacional de Cine Independiente, se ha formado una pareja entre el jurado y el público, que eligió como mejor película a la francesa "Recursos Humanos", del debutante Laurent Cantent. Egresado de la Idhec (una de las mejores escuelas de cine de Francia), con algunos cortometrajes realizados y un episodio de la serie "El 2000 visto por...", Laurent Cantent, de 39 años, ya había ganado con "Recursos Humanos" el premio de los Nuevos Directores en el Festival de San Sebastián de 1999. Y la película, de bajo presupuesto, fue bien recibida por la crítica y el público franceses. Es que en tiempos de globalización, las problemáticas sociales y laborales también se comparten.
Frank (Jalil Lespert), un joven estudiante de administración de empresas, vuelve a su pueblo a trabajar en el Departamento de Recursos Humanos de la misma fábrica donde su padre es operario hace ya 30 años. En medio del enfrentamiento entre la dirección de la empresa y los sindicatos por la reducción de la jornada laboral a 35 horas, Frank, ingenuo, cree que puede desbloquear las negociaciones en beneficio de todos. Pero resulta que es utilizado para una reestructuración que incluye el despido de 12 empleados, incluido su padre. La película ya fue comprada por un distribuidor local y probablemente en los próximos meses se estrene en el país.
Las 35 horas tan temidas
Quien recibió ambos premios anteayer, en una sala del Abasto, fue uno de sus protagonistas, el actor Jalil Lespert, de 23 años, ex estudiante de Derecho, quien a mitad de camino entre la corrección francesa y la exaltación dijo a La Nación : "Es un privilegio recibir estos dos premios. Lo llamé a Laurent, que se quedó en París escribiendo la que será su segunda película, y estaba realmente emocionado".
Jalil contó que, cuando este film (producido por la cadena de TV ARTE) se estrenó en Francia, la sorpresa fue encontrar que no sólo se mencionaba a esta película en las secciones de espectáculos, sino también en artículos de suplementos económicos y políticos referidos a la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales. "La ley se votó en Francia y en estos momentos en las grandes empresas la gente no trabaja más de esas horas -explica Jalil-. Y en el año 2002 las pequeñas empresas deberán también adherirse. A la vez que esperanzas, estas modificaciones crean frustraciones. Y se suman amenazas de huelgas, porque la aplicación no se hace de manera simple."
Actores no profesionales
La película se filmó en una industria que fabrica autopartes para Renault, en la región de Normandía, a dos horas en auto de París. "En esa región que está en el límite del campo y la ciudad se concentra el más alto índice de desempleo de Francia, el 60 por ciento", contó Jalil.
Durante las proyecciones del film que se realizaron en su país, el actor estaba sorprendido por la repercusión en el público. "Esta es la historia de mi hijo", "es mi la historia de mi padre", "es mi historia", le decían. De todos modos, como vocero del director ausente aclaró que "la primera preocupación de Laurent no fue hacer específicamente una película de contenido social. No es como Bertrand Tavernier, por ejemplo, que hace películas en donde toma una posición y defiende una opinión. Laurent Cantent utilizó el tema, que mira muy de cerca la realidad francesa, como trasfondo de la relación entre padre e hijo, para señalar las dificultades de esa relación".
"El padre quiere ver triunfar a su hijo, que se encuentra ante un ascenso social que no ha vivido jamás. Y como ha hecho muchos sacrificios para que Frank llegue ahí, no quiere que su hijo, por defenderlo, se enfrente a la patronal y pierda todo lo que consiguió", agregó. Pero el hijo no se siente bien del lado de los patrones. Situado en el medio de dos mundos, no encuentra su lugar. Y se siente muy perturbado al ver que su padre acepta todas las injusticias sociales sólo para protegerlo.
Jalil Lespert nació en París y antes de conocer al realizador Laurent Cantent, hace cinco años, nunca había pensado en actuar. "Laurent prefiere trabajar con actores no profesionales. Por eso me dio mi primera oportunidad en el cine en un cortometraje. Pero no pensé que continuaría actuando. Dos años más tarde volvimos a trabajar juntos en un telefilm para la cadena ARTE que no se estrenó en cine. En ese tiempo yo me convertí en profesional. Y hace un año y medio él me llamó para hacer esta película." En un principio, Jalil no había sido elegido para el papel protagónico. "Laurent había estado trabajando con otra persona, un verdadero estudiante de administración de empresas, pero antes del rodaje me dijo que no estaba muy conforme. Fui a hacer unas pruebas, pero él no me veía para ese papel. "No te ves serio". Y me hizo ir tres veces. La primera fui en remera, la segunda en camisa y la tercera, directamente con un traje. Ahí se convenció y yo también me convencí de la seriedad del personaje."
Entre los directores extranjeros que participaron del festival, Jalil Lespert comentaba que "en Francia el Estado les da la plata a los realizadores para hacer películas independientes, que en realidad es lo que nosotros consideramos el cine de autor en contraposición con el cine comercial. Tenemos mucha suerte".
Enrique Piñeyro, orgullo local
De las tres películas argentinas que compitieron en el festival, sólo una, "Esperando al mesías", de Daniel Burman, consiguió una mención que recibió uno de sus actores, Enrique Piñeyro, también coproductor del film.
Entre todas las historias que se entrecruzan en la segunda película de Burman, Piñeyro interpreta a Santamaría, un empleado bancario de toda la vida, un sedentario eterno abandonado casi al mismo tiempo por su mujer y su trabajo. Así se transforma en un homeless que vive a cambio de propina por recuperar documentos de identidad de billeteras robadas. Santamaría se cruzará en el camino con una mujer que le dará amparo, y a la vez con Ariel, un joven judío que anda en busca de su identidad y se interesa por su historia. "Lo más conmovedor del personaje es que no pierde nunca su dignidad. Y es un antihéroe que al final te enternece. Más allá de las tragedias que le ocurren, puede transformar todo en una apertura de puertas y en un mensaje de esperanza", señala el actor, que estudió cuatro años de actuación con Lito Cruz. En realidad, Piñeyro comenzó a actuar profesionalmente hace apenas un año, en un papel en la premiada película "Garage Olimpo", de Marco Bechis. Antes se desempeñó como piloto de LAPA. Pero por discrepancias con la política de seguridad de la empresa, no sólo denunció lo que iba a suceder sino que renunció tres meses antes del accidente de agosto del año último. "Ahora estoy sin trabajo. Como piloto no puedo hacer nada acá. Y no quiero irme del país. Espero poder desarrollarme como actor."
Exponente del nuevo cine checo
Con apenas 30 años y dos largometrajes en su haber, el guionista y realizador checo Sasa Gedeon conquistó al público, el jurado y la crítica del Festival de Buenos Aires con una sorprendente y muy libre exploración de "El idiota", de Dostoievski.
Ya alabado en los festivales de Sundance y San Pablo, Gedeon llegó a Buenos Aires para acompañar las exhibiciones de "El regreso del idiota", en la que un joven ingenuo y sin grandes luces es testigo de una serie de conflictos sentimentales. Su cosecha no fue para nada escasa: el galardón al mejor guión y un premio para las dos actrices de la película (Anna Geislerová y Tatiana Vilhelmová), a las que define "como las figuras jóvenes más importantes que han surgido en mi país en los últimos años".
En busca de nuevos lenguajes
Este egresado de la FAMU, la mítica escuela de cine de su Praga natal de la que surgieron en los últimos 40 años realizadores como Milos Forman o Emir Kusturica, indica que su cine se diferencia de las clásicas búsquedas del cine del Este.
"Mis personajes, mis intenciones estéticas, mis historias no realistas o mi mirada política poco tienen que ver con las marcas del cine checo, que tanto se exportó durante los años 60", indicó Gedeon.
Con respecto a la situación de la industria cinematográfica de su país luego de la caída del bloque soviético, expresó que "en los últimos años se vivió una suerte de resurgimiento, con 15 o 20 películas al año. Además, muchos productores extranjeros vienen a filmar a la República Checa porque es realmente barato, pero los directores independientes debemos trabajar con presupuestos muy bajos para poder filmar de forma autónoma. Mi película costó apenas 600.000 dólares y está considerada una producción muy ambiciosa".






