Maci ya cumplió el sueño de Bemberg
1 minuto de lectura'
El primer acercamiento al cine del director de "El impostor", Alejandro Maci, tuvo que ver decididamente con María Luisa Bemberg. De todos modos, la llegada de este joven realizador de 35 años fue un poco atípica: "Yo estudiaba Filosofía en la universidad a la vez que hacía talleres de actuación con Agustín Alezzo. Luego tuve una experiencia pequeñita como actor en el Teatro General San Martín hasta que me enteré del proyecto de Yo, la peor de todas y traté de conseguir una entrevista con Bemberg", cuenta.
Más que el típico "cholulo", a Maci le interesaba Bemberg como autora: "Yo veía en su cine una línea, una idea de Obra, ideas que Ðmás allá de los logrosÐ se reelaboraban y reformaban bajo otros perfiles argumentales en sus diferentes películas".
Así, de aprendiz a meritorio, Maci llegó a ser su segundo asistente de dirección para la película "Yo, la peor de todas" y luego ascendió a asistente para "De eso no se habla".
El heredero
Hace dos años, el cuento que Silvina Ocampo escribió en 1944 llegó en fotocopias a manos de María Luisa Bemberg porque estaba agotado. Fascinada, la directora enseguida vio en esas páginas la historia de su próxima película. Por eso, luego de una primera versión que escribió junto a Ricardo Piglia, comenzó a trabajar con Alejandro Maci lo que fueron las tres versiones cinematográficas de ese libro.
-¿Cómo logró, en tan poco tiempo, convertirse en uno de los herederos de sus trabajos?
-Estuvimos trabajando casi ocho meses. Y cuando se produce el diagnóstico final del cáncer de María Luisa se produjo un "zafarrancho de combate". Sucedió como en "All That Jazz", porque ella pasó por todas las etapas frente al problema de la muerte. De la negación a la furia. De creer que se iba a curar hasta creer que no se iba a curar. Ella sabía que el tiempo se acababa, entonces intensificamos el trabajo. Hasta que un día me citó y me dijo: "Mirá Alejandro, no veo que el tratamiento esté funcionando conmigo. Si mejoro, quiero que sigamos trabajando juntos; si no, quiero que seas vos quien lleve adelante esta película como director.
El 7 de mayo de 1995, María Luisa Bemberg falleció. Así Alejandro Maci, el actor debutante, tomó las riendas que la directora le había dejado.
-Con este legado, Àse sintió en la disyuntiva de hacer la película que ella quería, de convertirse en su portavoz, o de hacer directamente "su" película?
-El mejor homenaje que podía hacerle era tratar el cuento de la manera más acabada a la cual yo podía acceder. No intentando ponerme los ojos que no son míos, por más brillantes que pudieran ser. Y sé que ella hubiera dicho: "Hacé una buena película, que es lo único que vale".
De inmediato, Maci supo que la herencia de esa historia era "una historia de cajas chinas, muy difícil de adaptar. Porque los hallazgos de Silvina Ocampo son literarios y no traducibles a la imagen".
Ante este excelente relato de espejos, y en muchos momentos angustiosos, Maci cuenta que para la película también se replanteó desde "cómo llegaba Juan Medina (Walter Quiroz) a ese lugar, cómo se relacionaba con Sebastián Heredia (Antonio Birabent), cómo se armaba el conflicto entre ambos, cómo irrumpían las dos mujeres en esta historia. Y finalmente, el mundo en el que Sebastián estaba sumergido y en el que Juan se va inmiscuyendo hasta terminar comprometido".
La acción de "El impostor" transcurre en 1935 en el casco de una tradicional estancia argentina. Y la fotografía, a cargo de Ricardo Aronovich -uno de los aciertos de la película de Maci- descubre a una nueva pampa argentina. "ÁYa huelo la pampa, qué bueno estar allá!", le decía Aronovich desde Francia, en donde vive. "Pero yo me quería alejar del costumbrismo y quise fundar una nueva pampa", agrega Maci.
-¿Cómo trabajó con los protagonistas?
-Dada la juventud y entusiasmo de estos chicos nos encerramos dos meses antes de la filmación en el lugar del rodaje para ensayar. Yo les dije que era una obra de cámara, que es casi teatro porque prácticamente están solos en la película. Entonces les pedí que no se preocuparan por conformarme, que se apropiaran de sus personajes.
-¿Hay algún guiño en la película hacia María Luisa Bemberg?
-Sí. En el primer plano de la película hay una foto de ella a los 18 años. Es la escena en que el personaje de Tato Pavlovsky escribe el telegrama que inicia toda la tragedia. No hace al relato, pero además de la dedicatoria, quise ponerla, alguna vez, frente a cámaras.





