
Mandy Patinkin, la otra cara de Homeland
Para el actor, la serie plantea los errores y aciertos que tiene Estados Unidos en su lucha contra el terrorismo
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Más allá de la omnipresente Breaking Bad , la reciente entrega de los Emmy tuvo otro protagonista: Homeland , la serie preferida del presidente Barack Obama (regresa con su tercera temporada mañana, a las 22, por FX), por la que Claire Danes se llevó la estatuilla a la mejor actriz dramática. Mandy Patinkin también estaba nominado, y aunque no se llevó el premio (ganó Bobby Cannavale, de Boardwalk Empire ), fue uno de los más aplaudidos de la velada.
Y sus colegas tenían razones para celebrarlo: el final de la segunda temporada fue escalofriante: Saul Berenson (Patinkin) contempla en silencio junto con Carrie (Danes) el centenar de cuerpos que ha dejado el ataque terrorista a la sede de la CIA. Los nuevos episodios reanudan la acción en medio de la cacería para atrapar a quien creen que es el responsable de esas muertes, el congresista Nicholas Brody (Damien Lewis). Nuevamente, la confianza del espectador es puesta a prueba: la defensa férrea que hace Carrie de Brody, ¿es producto de su lucidez o de su enfermedad? A su jefe y mentor Saul le queda la difícil tarea de encontrar al culpable, respaldar a su mejor agente y colaborar con la puntillosa investigación del Senado que busca hundirlos a ambos.
Temperamental
"Hago lo que mi mujer me dice que haga", suele bromear Patinkin cuando se le pregunta cómo elige sus proyectos. El actor, de 60 años, es uno los artistas más completos de su país. Ganador de premios Tony y Emmy, cantante, bailarín y actor, debutó en Broadway en 1980, a poco de egresar de la prestigiosa Juilliard School of Drama. Allí interpretó al Che Guevara de Evita , personaje por el que recibió su primer Tony. Luego vendría una sucesión larguísima de musicales y obras de texto, como La tempestad , de Shakespeare, mientras el cine le permitía lucir su versatilidad en uno de sus roles más recordados: Avigdor, el objeto de deseo y admiración de Barbra Streisand en su film Yentl .
Patinkin se alejó por un largo tiempo de la pantalla grande cuando logró el protagónico de Chicago Hope, la muy realista serie que transcurría en un hospital y que peleó durante los 90 por los ratings en su país con la más "novelera" ER . El actor pasó muchos meses presenciando cirugías en el quirófano para poder darle a su personaje la mayor verosimilitud. "La energía es un recurso inagotable. Lo aprendí de mi experiencia viendo operaciones, de aquellos momentos en los que vi gente morir. La muerte existe, pero hay algo que ocurre en ese momento y que queda alrededor para siempre: energía", dice el actor, judío devoto, quien además practica la meditación.
Patinkin fue una presencia frecuente en series muy disímiles, como Criminal Minds, Boston Public y Dead Like Me , y además compuso a Quasimodo en el telefilm El jorobado de Notre Dame . También fue el elegido por Paul Auster para darle vida al antihéroe de la adaptación de su novela La música del azar .
Su fama internacional llegaría con Homeland , y con el personaje Saul, el jefe director, amigo y confesor de Carrie. En una entrevista, Patinkin se refirió a aquello que realmente lo asusta de la humanidad ("las raíces de lo que llamamos terrorismo"). Para el actor, Homeland plantea las fallas, errores y aciertos en los que incurre Estados Unidos, un comentario que cayó poco simpático a muchos políticos, y habló sobre aquellos crímenes que se perpetúan en nombre de Dios. "Mi verdadera religión es la teoría de la relatividad."
- Homeland
Con Clare Danes y Mandy Patinkin
Lunes, a las 22, por FX




