
Marcelo sostiene a Pereira
Llega un film inspirado en la novela de Tabucchi, con Marcello Mastroianni
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"El señor Pereira me visitó por primera vez en una noche de septiembre de 1992. En aquella época no se llamaba todavía Pereira, no poseía trazos definidos, era una presencia vaga, huidiza y difuminada. Era sólo un personaje en busca de autor. No sé por qué me eligió precisamente a mí para ser narrado".
Así se refiere Antonio Tabucchi -el novelista italiano residente en Portugal- al personaje que dio origen a su aplaudida novela, publicada en 1994. El mismo al que, hace un par de años, le prestó la cara, el cuerpo y la sensibilidad el gran Marcello Mastroianni para la versión cinematográfica que dirigió Roberto Faenza y que ahora llega a las pantallas porteñas presentada por Artistas Argentinos Asociados: "Sostiene Pereira".
Según añade el escritor italiano, comprendió confusamente entonces que aquella vaga aparición era un símbolo y una metáfora. Acaso la transposición fantasmagórica de cierto periodista portugués que él había conocido fugazmente en París, un hombre que había ejercido su oficio en Lisboa, en los tiempos de la dictadura salazarista, y que había logrado hacerle una jugarreta al régimen publicando un feroz artículo en el que denunciaba sus atropellos.
El personaje que vagaba en procura del autor que lo pusiera en palabras necesitaba -puntualiza Tabucchi- "describir una elección, un tormento, una vida". El lo hizo, y con tanta fortuna que obtuvo los premios Campiello, Viareggio-Repaci y Scanno, además de ganarse el reconocimiento de los lectores de diversas lenguas: la versión española de la novela, por ejemplo, ya ha llegado a su décimotercera edición.
Quién es Pereira
Este Pereira cuya declaración recoge prolijamente el autor (de ahí el curioso título del libro, que con esas mismas palabras inicia buena parte de sus capítulos) fue completando sus rasgos en la imaginación de Tabucchi. Es un viudo solitario, bastante desdichado y enfermo del corazón. Trabaja para un pequeño diario de Lisboa de cuyo suplemento cultural es jefe, redactor y auxiliar. Ama la literatura francesa, en especial los autores católicos de entreguerras como Mauriac y Bernanos, tiene un confidente franciscano al que atosiga con sus reflexiones sobre la muerte (y sobre la resurrección de la carne, que se niega a aceptar), y no quiere saber nada de política. Ni siquiera en esos tiempos -su historia transcurre en 1938- en que mientras se endurece la dictadura de Oliveira Salazar en Portugal, la vecina España se despedaza en una terrible Guerra Civil y toda Europa parece a punto del estallido.
Y lo que Pereira sostiene -es decir: lo que expone- son sus experiencias a partir del momento en que descubre en una revista literaria las reflexiones que la idea de la muerte ha suscitado en un flamante graduado en filosofía, y más precisamente, a partir del momento en que traba relación con él.
Por la edad, el muchacho podría haber sido el hijo que no tuvo; también podría haberlo sido por algunos gestos en los que el viejo periodista se reconoce a sí mismo. Pero a Monteiro Rossi -que así se llama el joven que quiere ser su discípulo- no lo obsesiona la muerte como a Pereira, sino la vida. Y tampoco se encierra en el refugio de los viejos libros, sino que se arriesga a la realidad, aunque ésta venga cargada de amenazas y no sean tiempos muy propicios para el ejercicio de la libertad.
De esa relación -y sobre todo de las consecuencias que ésta opera en el espíritu del protagonista- habla "Sostiene Pereira", la novela y el film.
Todo cambia
El director italiano Roberto Faenza -que se inició muy joven en el cine con "Escalation", una farsa estrenada aquí en 1968- quiso hacer hincapié en el tema de la posibilidad del cambio cuando decidió adaptar la novela de Tabucchi.
"Pereira -ha dicho- está en torno de los 65 años y a esa edad los hombres no suelen cambiar de forma de pensar. Pero al entrar en la existencia del personaje una pareja de jóvenes opuestos al régimen comienza para él un período de tremenda confusión. Su espíritu se divide en dos, debatiéndose entre los valores que han regido su vida siempre y los nuevos ideales que conoce a través de los jóvenes."
Ya se ha dicho que el encargado de vivir esa transformación en el cine es el inolvidable Marcello Mastroianni. "Sólo un actor de los grandes como él daba el tipo", explica Faenza, quien no titubea en calificar el desempeño del actor como "una de sus interpretaciones más memorables".
De hecho, esta coproducción ítalo-francesa rodada en Portugal en 1995 fue uno de los últimos trabajos de Mastroianni. Con posterioridad sólo rodó "Tres vidas y una sola muerte", del chileno Raúl Ruiz; "Viaggio ai principi del mondo", del portugués Manoel de Oliveira, y la producción italiana "Io mi ricordo", de Anna María Tato.
En "Sostiene Pereira", donde su protagonismo es absoluto, lo rodea un prestigioso grupo de actores europeos. Los italianos Stefano Dionisi ("Farinelli") y Nicoletta Braschi ("Bajo el peso de la ley"), animan a la pareja juvenil; el francés Daniel Auteuil encarna a un médico con preocupaciones filosóficas y vocación de psicólogo, y la alemana Marthe Keller hace una breve aparición como una mujer judía que Pereira conoce en un tren y cuyas opiniones sobre la responsabilidad de cada uno ante la situación política aportan su granito de arena para la transformación del personaje.
Finalmente, también interviene el más famoso de los actores portugueses, Joaquim de Almeida: es un camarero de bar que tendrá participación importante cuando el viejo periodista conciba el gesto que cambiará su destino.
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