
Mary Tyler Moore: una comediante inspiradora
La actriz y bailarina brilló en la pantalla chica en El show de Dick Van Dyke y luego en su propio programa, donde inspiró a varias generaciones de mujeres y revolucionó la televisión norteamericana con su estilo de humor y compromiso social y político
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Sin ella la mayoría de las mujeres profesionales, fuertes, independientes, a veces algo neuróticas y siempre muy graciosas que vemos en las comedias televisivas no existirían. O al menos no serían todo lo interesantes que son sino fuera por los dos personajes fundacionales que interpretó Mary Tyler Moore en la era moderna de las sitcoms.
Ayer, a los 80 años, falleció esta talentosa actriz que inspiró a sus contemporáneos y a los futuros pesos pesados de la pantalla chica gracias a sus interpretaciones en El show de Dick Van Dyke y The Mary Tyler Moore Show. En el primer programa, estrenado en 1961, Moore interpretaba a la esposa del creativo publicitario a cargo de Van Dyke, un papel al que había llegado después de años de pequeñas participaciones en otros ciclos televisivos que solían destacar más su estilizado físico de bailarina que su talento para la comedia.

Sin embargo, el legendario Carl Reiner supo reconocer en la joven actriz la compañera ideal para la ficción que creó para Van Dyke, otro habilidoso comediante con pasado de bailarín. De aquel programa que fue un fenómeno global en los tiempos en los que el mundo era enorme y la cultura popular norteamericana apenas empezaba a entender su valor de exportación más allá del cine, muchos todavía recuerdan que la amorosa pareja que formaban Rob y Laura Petrie dormía en camas separadas, una convención que los censores mantuvieron en pantalla aunque fuera de ella los años sesenta marcaban la pauta de los cambios sociales. Que, más allá de las cuestiones de alcoba, influyeron en la creación de Laura como un personaje inteligente, capaz y mucho más que la opaca ama de casa que podría haber sido si no hubiera tenido a Reiner escribiéndola y a Moore interpretándola.
Ese papel le valió a la actriz los dos primeros Emmy de los siete que conseguiría en su carrera. Cuando El show de Dick Van Dyke finalizó en 1966, Moore aprovechó su popularidad para intentar lanzar su carrera en cine, un nuevo camino que no le resultó demasiado satisfactorio. Luego probó suerte también en Broadway en la versión musical de Desayuno en Tiffany, la novela de Truman Capote que Audrey Hepburn había protagonizado en cine.
Pero lo cierto es que todo conspiró para que Moore regresara a la TV con su propio programa.
En 1970 se estrenó The Mary Tyler Moore Show,un programa que inauguró una época y un tipo de protagonista como la televisión no había visto nunca antes. Una mujer soltera, Mary Richards (Moore), de más de treinta años que lejos de estar desesperada por casarse o encontrar novio después de separarse de su prometido, se dedicaba a crecer en su trabajo rodeada de los personajes más excéntricos y divertidos que los guionistas James L. Brooks y Allan Burns pudieron imaginar. A pesar de los titubeos de los ejecutivos de la cadena CBS que rechazaron la idea original de los creadores de que su personaje principal fuera una treintañera divorciada, la modernidad de Mary fue evidente durante las siete temporadas que el programa estuvo en el aire y no sólo le reportó tres Emmy a Moore como mejor actriz sino que el ciclo también se coronó tres veces consecutivas como mejor comedia.
Claro que más allá de los galardones la actriz y su programa (ella lo protagonizaba y producía junto a su segundo marido Grant Tinker, fallecido el pasado noviembre), es considerado uno de los ciclos más influyentes de la historia de la TV norteamericana gracias a que fue uno de los primeros en poner en pantalla en prime time y en el punto más alto de su éxito temas como la igualdad de pago para las mujeres, el divorcio, la infidelidad, la homosexualidad, el sexo premarital y la infertilidad. Y hasta se animó a mostrar como su personaje principal, Mary, luchaba contra una adicción a las pastillas para dormir.
Nacida el 29 de diciembre de 1936 en Brooklyn, Moore pasó su infancia en Californa, donde comenzó su carrera como modelo y bailarina en ciclos televisivos.
Luego del final de su exitosa comedia televisiva a la actriz le costó mucho tiempo y esfuerzo que el público dejara de identificarla con la adorable Mary Richards que conocía y amaba en la TV.
Uno de sus intentos más exitosos por distanciarse de su famoso personaje resultó de su interpretación en la película Gente como uno, el debut de Robert Redford como director, en el que Moore interpretaba a la distante madre que penaba la muerte de uno de sus hijos mientras que no lograba empatizar con el que le quedaba vivo. Por ese trabajo fue nominada al Oscar y pudo, por fin, mostrar su rango interpretativo en una plataforma casi tan grande como la que había tenido en la TV.
De todos modos, en sus últimos años, especialmente después de recibir en 2012 un premio a la trayectoria de parte del sindicato de actores, Moore se reconcilió con su icónico personaje y hasta participó de las varias reuniones en las que se homenajearon a sus programas.
Una forma de aceptar el impacto que ejerció en las protagonistas de comedia como las conocemos ahora. Hasta Tina Fey, creadora y protagonista de 30 Rock, aseguró siempre que para escribir el programa y a su protagonista -otra soltera de treinta y pico dedicada a su trabajo-, se había inspirado mirando viejos episodios de The Mary Tyler Moore Show.






