Rob Thomas y su banda dan los toques finales a su segundo álbum.
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Que harías despues de vender 10 millones de discos, tocar en más de 600 shows en un lapso de treinta y seis meses y componer con Carlos Santana un tema que ganó el Grammy a la Mejor Canción del Año? Retirarte a una casa flotante en un lago y escribir más canciones, por supuesto. Al menos eso es lo que hizo Rob Thomas con su banda, Matchbox Twenty, a mediados del año pasado. "Nos matábamos", recuerda Thomas acerca de la gira que siguió a la edición de su primer álbum,Yourself or Someone Like You. "Lo único que queríamos era que ese disco saliera a la calle. Y enseguida fue como decir: «Por Dios, parece que estaremos lejos de casa por un buen rato…»."
Después de un descanso de nueve meses, Thomas se reunió con Matt Serletic, quien había producido el debut de Matchbox Twenty y es considerado un sexto integrante de la banda. Ambos se mudaron a una cabaña y se juntaron con el resto de la banda para ensayar; en agosto entraron en estudios y grabaron su segundo álbum, Mad Season by Matchbox Twenty, cuya edición está programada para el 23 de mayo.
"En nuestro primer disco sentíamos: «Bueno, son canciones de Rob, lo único que tenemos que hacer es tocarlas»", admite el baterista Paul Doucette. El guitarrista Adam Gaynor afirma que esta vez se sintieron más libres de intervenir en las melodías de Thomas: "los diamantes en bruto", como los llama. "El va al baño y caga buenas canciones", dice Gaynor. Thomas se ríe y contesta: "Es un problema con mi alimentación".
Desde temas luminosos como "Black and White People" –que recuerda vagamente a los Beatles, cuya influencia admite la banda– hasta la balada "Last Beautiful Girl" y el primer corte del álbum, "Bent", Mad Season no se aparta de Yourself or Someone Like You pero levanta la apuesta. Esta vez, para componer, Thomas recurrió al piano en lugar de a la guitarra, cosa que –asegura– ayudó a evitar redundancias con respecto a las canciones de Yourself…
A pesar de los aplausos que Thomas recibió por "Smooth", y a pesar de que lo haya llamado Bernie Taupin (el colaborador de Elton John) para que lo ayude a componer un tema, el cantante no se sienta a contar discos de platino antes de que salgan de la fábrica. Es consciente de que vender otra vez 10 millones de copias es una posibilidad muy lejana, y eso lo hace sentirse liberado: "En realidad, no puedo ir más allá. Ahora bien, éste es un buen lugar para estar. No es necesario estar en la cima. Siempre y cuando ya me encuentre allí."






