Maximiliano Guerra: entre el cielo y la tierra
A 10 años de su consagración internacional, el bailarín admite que "el monstruo mayor por superar ha sido siempre el miedo"
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Hace diez años, Maximiliano Guerra todavía no era el Maxi público. Ese fue para él, como persona y como bailarín, un año crucial, de esos que marcan un antes y un después.
Acaba de bajar del avión que lo trajo de Chile y está sentado frente a una mesa, en su estudio de Buenos Aires. Está vestido completamente de negro, una barba incipiente recubre su mentón y fuma con placer un cigarrillo mientras recuerda lo que fue el principio.
"El 88 fue un año de grandes triunfos en lo personal y lo profesional -dice, y hace el recuento-. Lo primero que pasó fue que con Sandra decidimos casarnos. Lo segundo, cuando nos fuimos de gira con el Ballet de Los Angeles. Lo tercero, que me decidí a competir en Varna y empecé a preparme.
"En medio de la competición -en la que tenía el número 88, casualmente-, nos casamos. Unos días antes de hacerlo, compramos nuestro primer departamento. Ya casado, viviendo en el nuevo departamento, recibí un llamado de Londres para ir a firmar un contrato como primer bailarín al London Festival Ballet. Gané en Varna la Medalla de Oro. Volvimos a la Argentina y a los pocos meses nos fuimos a vivir a la casa nueva, en Londres.
"En 1988 también fue mi primera gira por Rusia, fui por primera vez a Cuba y, a los dos meses de haber estado allá, Sandra hizo una audición para el London Festival Ballet y entró. Fue un año muy fuerte."
Sobran motivos para que este "chico de Almagro" festeje un décimo aniversario. Y lo hará bailando junto con Cecilia Kerche y la Compañía de Danza Cisne Negro, en una gira nacional que comenzará el 20 de julio y culmirá el 17 de agosto, con un programa por demás ecléctico, que combinará lo clásico con lo popular.
Reflexiones
El imaginario colectivo -y ciertas creencias esotéricas- consideran los cambios de década como momentos para la reflexión. Sobre todo si el sujeto acaba de pasar la treintena.
Maxi acaba de cumplir 31 años. El ciclo se repite casi con precisión en su carrera.
"Cuando miro hacia atrás, sobre todo, me siento entero -sugiere con el cuerpo inclinado hacia atrás, apoyado en el respaldo de la silla, mientras se pasa una mano por el pecho-. Me siento orgulloso. He cosechado, en todos los aspectos de mi vida, cosas muy hermosas. (Piensa.) Para mí siempre son más importantes las cosas que vivo como persona que lo que me pasa en el escenario.
"Por eso puntualizo: hace 10 años que estoy con Sandra, hace cuatro que tenemos una hijita, Micaela, que es maravillosa y que colmó nuestras vidas de alegría. Creo que es eso lo que me dio fuerza para seguir trabajando y siendo honesto, verdadero, conmigo mismo. Y seguir siendo Maximiliano Guerra, que se crió en Almagro, y un pedazo de la Argentina que viaja por el mundo."
Guerra nació bajo el signo de Tauro. Tal vez sea eso lo que lo hace inflexible y perseverante en su conducta. Considera la honestidad como el pilar fundamental en la vida un ser humano. "Ser honesto es lo único que te permite tener una apreciación justa de los errores y de los aciertos. Ojo, no hablo de la jactancia, de hablar a uno mismo y decir lo brillante que uno es, porque eso sería engrupirse. Uno puede decir soy bueno , pero no debería dejar de intentar ser mejor. Mucha gente tiene un talento especial para algo. No todo el mundo lo descubre. Yo tuve la suerte de descubrirlo a tiempo. Tuve la suerte de tener una familia que me apoyó y que me enseñó, sobre todas las cosas, a tener una conducta ética y a ser, justamente, honesto conmigo mismo."
Disciplina
"La disciplina es imprescindible -sentencia Maxi-. No es sólo una condición sine qua non para la danza. Lo es también, a mi modo de ver, para la vida. Es la única manera de no desgajarse en el camino. Hay que jugar un poco con lo que te pasa realmente, escuchando al corazón.
"En este sentido, es la disciplina la que te hace vivir con conciencia, con los pies en la tierra. Como dicen los ingleses, "nada está ganado". Ser persona, ser parte de esta gran humanidad -yo no creo en las fronteras sino en un gran país, que es la Tierra-, significa comprometerse con la batalla de cada uno."
-¿Cuál es tu batalla?
-Mi batalla es la de mejorar constantemente. Debo superarme día a día como artista, como persona, como padre, como esposo. Tratar de tener un mensaje para que, al menos la poca gente a la que yo pueda llegar, lo escuche.
-¿Si no fueras una persona pública, sentirías la misma responsabilidad?
-Cuando uno tiene el poder de comunicar -como hacer un reportaje como éste y que un montón de gente lo lea-, tiene que tener la cabeza bien puesta. Cuando uno hace su trabajo es lo mismo; sea lo que fuere que uno haga, detrás de cada trabajo está la propia firma.
Esa firma es el mensaje que cada quien tiene. Yo bailo, y trato de mantener una coherencia en mi vida privada.
Los miedos
"El monstruo más difícil de superar ha sido el miedo -dice Maxi con la vista apuntada hacia el pasado-. Las pruebas más fuertes son los miedos. Miedo a crecer, al fracaso..., al éxito, a no poder manejar las situaciones que acarrea el hecho de ser popular. Es un gran monstruo que muchas veces te frena. Pero en lo profesional, lo más difícil de lograr es plantearte una competencia contra vos mismo y contra el tiempo".
-¿Te has planteado una fecha límite para tu carrera?
-La nuestra es una carrera muy corta, y eso lo tengo metido en la cabeza desde que empecé. Pero tengo clara una cosa: yo soy un bailarín que salta mucho, por lo tanto, una mala caída puede ser el fin de mi carrera. (Chasquea los dedos.) Así, en un segundo, chau, la viste pasar. Cada vez que salgo al escenario pienso: "Esta puede ser la última". Pero no planeo el fin de mi carrera ni ahí. La vida siempre me fue mostrando lo que pasaba, dónde tenía que doblar... Creo que en algún momento me voy a dar cuenta de que es la hora de bajarme del escenario y hacer otra cosa.
-Preferís estar atento a tus propias señales.
-Creo que cuando uno se plantea en qué momento termina lo que está haciendo, en realidad empieza a terminar; es el principio del fin. Uno tiene que prestarles atención a los mensajes. Hay una tranquilidad, una paz, que te la da esto de poder tener los pies en la tierra, aunque por momentos vueles altísimo. Me gusta volar. Pero también me gusta estar acá abajo.
Gira nacional
El programa para la gira nacional de Maximiliano Guerra está integrado por "Bailantas", con música de Gilberto Montero y Adolfo Barbosa y coreografía de Ana María Mondini. "Sabiá", con música de Tom Jobim y Chico Buarque y coreografía de Vasco Wellenkamp. "Adagietto", con música de Gustav Mahler y coreografía de Oscar Araiz. "Gadget", con música de Penderecki y coreografía de Víctor Navarro. "La esmeralda", con música de Pugni y coreografía de Petipa. "Danzas concertantes", con música de Stravinsky y coreografía de Mark Baldwing. Y "Con gloria morir", versión de Charly García del Himno Nacional con coreografía de Araiz y vestuario de Renata Schussheim.
Las fechas son el 21 y 22 de julio, teatro Solís de Montevideo. El 24 de julio, estadio de Tres Arroyos, Tres Arroyos. El 26 de julio, Estadio Deportivo de Tandil, Tandil. El 28 de julio, Estadio Fénix, San Luis. El 30 y 31 de julio, teatro Independencia, Mendoza. El 1º de agosto, teatro Sarmiento, San Juan. El 3 de agosto, Centro Cultural San Martín, Termas de Río Hondo. El 4 de agosto, teatro San Martín, Tucumán. El 5 de agosto, teatro De la Ciudad, Salta. El 7, 8 y 9 de agosto, teatro San Martín, Córdoba. El 11 de agosto, teatro de la Fundación Astengo, Rosario. El 12 de agosto, Teatro Municipal, Santa Fe. Del 14 al 17 de agosto, teatro Broadway, Capital.





