
Mayumana: teatro a los saltos
El grupo israelí, fundado en 1996, debuta esta noche en el Gran Rex con su fiesta de humor, música, movimiento y percusión
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El grupo israelí Mayumana -responsable de una ensalada escénica con mucho de movimiento, percusión, danza, energía y humor- estuvo por venir a la Argentina hace cosa de dos años. Era cuestión de horas, tanto que para ese momento los productores del tour invitaron a este cronista a conocer a Mayumana en la misma Tel Aviv, sede del grupo, y luego programaron una pasada por Barcelona para presenciar el show que estaba haciendo capote.
De vuelta de aquel viaje, posible convertibilidad mediante, la cosa comenzó a posponerse por motivos económicos. Luego del colapso de diciembre de 2001, la gira se transformó en el algo imposible. Sin embargo, estos obsesionados por la percusión llegan hoy al escenario del Gran Rex, donde estarán hasta el domingo, ahora de la mano de otra productora.
"Después de haber esperado tanto, esto es todo un logro. Estar en mi casa con Mayumana me pone muy feliz", dice Walter Zaga, el único argentino de un grupo marcado por la diversidad de razas y nacionalidades. Walter y el resto de los integrantes del grupo pasaron por Buenos Aires hace dos semanas por cuestiones promocionales. Entre las entrevistas, la productora les programó una presentación en el programa de Susana Giménez. "Ellos (por el resto del grupo) ni saben quien es Susana, pero yo no lo puedo creer, mi vieja no lo puede creer...". Cómo creerlo si, antes de radicarse en Tel Aviv, Walter fue uno de los bailarines de la diva de los teléfonos.
Luego de aquella frustrada visita a nuestro país, Buenos Aires se convirtió para el grupo en una ciudad emblemática, lejana. Pero muy lejos de la avenida Corrientes, donde hoy prometen copar la calle, el grupo tiene su sede en Tel Aviv. Más específicamente en una casa ubicada en Jaffa, un sitio que se remota a los tiempos del rey Salomón. Actualmente, esa región se ha convertido en una zona cool de la bella Tel Aviv poblada de bares, teatros y la impresionante vista a las playas mediterráneas. Justamente a pocos metros del mar está la casa Mayumana, el búnker del grupo. La casa cuenta con un generoso teatro, sala de ensayo, oficinas y para muchos es el lugar donde viven, donde están, donde se pasan horas investigando qué nuevo ritmo, qué nuevo ruido se puede lograr con lo que se tenga a mano. Un abanico tan amplio que va desde las palmas hasta elementos de desechos urbanos pasando por -sencillamente- todo lo que esté alrededor.
Ritmos en cualquier parte
Apasionados y obsesivos como son, los integrantes de Mayumana son capaces de probar nuevos ritmos en cualquier parte. Como ocurrió cuando en aquel viaje, este cronista se fue a cenar con alguno de ellos a una pizzería ubicada en el centro de Tel Aviv y, luego de comer unas infernales pizzas, se largaron a hacer ruidos y ruiditos con platos, vasos y cualquiera de esos utensilios que pueblan una típica mesa. Esa misma naturalidad llamó la atención del diario Metrópoli, de España, que sostuvo: "La performance de ritmo y movimiento da más bien la apariencia de que se está contemplando a un grupo de buenos amiguetes haciendo percusión con todo lo que encuentran (...), que de un espectáculo milimétricamente estructurado, elaborado y ensayado".
Si bien la casa de Mayumana está en la parte más vieja de Tel Aviv, el grupo se ha convertido en un referente para los jóvenes israelíes. Esos mismos que se acercaron a una función vestidos como si estuvieran en el Love Parade de Berlín. Con el paso de los años, Mayumana se las ingenió para entablar un rico puente con el universo de la música electrónica, las tiendas de diseño alternativo y la enorme cantidad de bares que definen la movida de Tel Aviv. En medio de ese panorama, Mayumana también es un símbolo de la renovación escénica israelí. Algo similar, quizás, a lo que ocurre con el tipo de público que tiene (o tuvo) el grupo De la Guarda las veces que presentó aquí "Villa Villa".
Al igual que los creadores de ese montaje (que es una sensación en Tokio) el grupo israelí se ha convertido en una de las criaturas mimadas de la escena europea. Claramente, por ejemplo, en Madrid la rompen . Es más, en Holanda inauguraron una casa Mayumana y en estos momentos hay otro elenco del grupo que está haciendo funciones en Europa mientras su "clon" anda de gira por América del Sur.
¿Los Stomp israelíes?
Lejos de la repercusión que tienen en el Viejo Continente, puede ocurrir que los espectadores locales ni sepan pronunciar Mayumana (se acentúa en la "u" y el nombre está inspirado en la palabra hebrea "meyumanut", que significa destreza). Hasta puede suceder que en Buenos Aires aquí, como en varias ciudades del mundo, se los relacione con Stomp, el grupo británico/norteamericano que hace años pasó por aquí. ¿No están hartos de esa comparación. "No -se ríe Boaz Berman, uno de los fundadores de Stomp-. Los hemos visto, ellos presenciaron nuestro espectáculo y nos respetamos mucho. Pero hacemos cosas distintas...". Tampoco está cansado de pertenecer al grupo que dio a luz en 1996. "Mayumana es mi lugar, todo lo que hago lo pongo en el grupo. Mayumana es mi casa. En definitiva hago lo mismo que hacía antes, pero ahora lo hago de una manera profesional. Por eso, ¿cómo voy a estar cansado de todo esto?", dice. Y la vida de Boaz se las trae: estudió música, percusión afroamericana, lucha tailandesa y hasta participó de competiciones como surfista. Y quizá, como le faltaban nuevos desafíos, creó el grupo junto a Eylon Nuphar, una simpática joven nacida en Nueva York y con un currículum tan ecléctico como su coequiper.
Desde el comienzo, la diversidad es una de las marcas de Mayumana. Una diversidad que contempla a gente de todas latitudes y razas como, en una publicidad de Benetton. "Como los actores van cambiando, la energía del show también se va modificando. Diría que es un espectáculo vivo, por eso la gente viene a verlo varias veces", apunta Boaz. "Diría que es la misma receta, pero con distintos ingredientes, con otro sabor, con otro humor", agrega Walter.
¿Acaso el grupo es una especie de kibbutz con aspiraciones artísticas? "Puede ser, hay algo de eso. De hecho, somos una especie de comunidad", respondía Eylon en una de las oficinas de la casa vestida con mil colores. Eso sí, la cosa política les pasa a mucha distancia y apenas se asoman la convulsionada realidad israelí, dicen, gracias a la tele. "Estamos más abiertos a los ritmos y las culturas del mundo que a los problemas de nuestra sociedad", precisa Walter. Como sostuvo el diario El País, de España, "Mayumana es una lección de amor y pasión por la vitalidad, por la expresión en libertad de acuerdo con unos códigos muy precisos y dentro de una estética que va del high-tech al dance furioso". El ritmo, la energía, la vitalidad que prometen hacer estallar hoy en el Gran Rex. En relación a eso, vale una aclaración: si después de haber visto el espectáculo, usted va en el colectivo o camina haciendo movimiento con los pies o con las manos, no se asuste ni se sienta ridículo. Es el efecto contagioso de Mayumana.
Mayumanía
- Funciones: hoy y mañana, a las 21.30; viernes, a las 22, y el sábado y domingo, a las 18.30 y 21.30. En el teatro Gran Rex (Corrientes 857).
- Localidades: de 15 a 50 pesos.
- El show: 10 artistas en escena, 12 escenas y 90 minutos de duración.
- Las giras: desde su fundación, el grupo pasó por las ciudades más importantes del mundo y el espectáculo ya fue visto por más de un millón de espectadores. En estos momentos, otro elenco está en gira por Europa. A Buenos Aires llegaron 24 integrantes del grupo que luego de su presentación aquí partirán rumbo a Brasil.
- La casa Mayumana: está ubicada en Jaffa, Tel Aviv. Para su mantenimiento, el grupo no recibe subsidio por parte del Estado o de empresas privadas. Es el único grupo israelí que cumplió el sueño de la casa propia. Allí presentan su espectáculo y convocan a maestros internacionales para seminarios o talleres.
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