"Me encanta entrar donde no se debe"
Olga Wornat
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Cuando está muy cansada sale a caminar por San Telmo a recorrer casas de antigüedades. "En realidad, San Telmo es una gran casa de antigüedades que la gente confunde con un barrio", ríe la escritora y periodista Olga Wornat, autora de libros controvertidos como Menem, la vida privada; Nuestra santa madre. La historia de la Iglesia Católica argentina; La jefa; Crónicas malditas y, ahora, Reina Cristina, sobre la senadora Cristina Fernández de Kirchner. Y no sólo eso: Wornat cubrió la invasión norteamericana en Panamá, las guerras de América Central, el Líbano y la ex Yugoslavia, los conflictos entre árabes e israelíes, la guerra entre Perú y Ecuador, y la caída de los talibanes en Afganistán.
–¿Cuál de sus libros prefiere?
–Todos son retratos íntimos del poder. Pero Nuestra santa madre es el que demandó mayor esfuerzo. Fueron cuatro años intensos, difíciles, donde tuve que superar temores y aprender que muchas veces hay más información en los silencios que en la palabras.
–¿Cómo fue la investigación?
–En primer lugar es importante aclarar que soy creyente. Pero eso es una cosa; otra muy distinta es escribir algo serio sobre la Iglesia. Y para eso es necesario investigar y manejarse con códigos muy cerrados. Algo difícil para cualquier periodista y más para una mujer, porque la Iglesia, en sus niveles altos, es misógina. Y yo venía con una tarjeta de presentación poco recomendable: el best seller Menem, la vida privada. Los obispos me preguntaban: ¿Por qué ahora nosotros? Lentamente fui despertando confianza y avanzando en mi proyecto. Interrogué a las principales cabezas de la Iglesia, viajé a Roma y tuve la rara experiencia de dialogar, en sus aposentos del Vaticano, con el nuncio monseñor Pío Laghi.
–El libro fue muy discutido.
–Un capítulo que provocó la renuncia del primer arzobispo latinoamericano acusado de abusos sexuales. La renuncia se la pidió el cardenal Joseph Ratzinger (el papa Benedicto XVI), cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
–Hablemos de las mujeres y el poder.
–Traté ese tema en dos libros, La jefa y Reina Cristina. Pero son dos personajes muy distintos en dos países con realidades diferentes. Marta Sahagún de Fox (La jefa) es la mujer del presidente Vicente Fox, la primera dama de México, un país particularmente machista. No es una mujer con brillo propio, sino una oportunista astuta que ve una posibilidad y la aprovecha para encaramarse en el poder. Cristina Fernández es distinta, una abogada con experiencia parlamentaria en un país donde la mujer está mucho más considerada. Pero tampoco aquí las cosas son tan simples.
–¿Por qué?
–Cristina es peronista, y en el peronismo históricamente hubo mujeres que descollaron con valores propios; el caso más conocido es el de Eva Perón. El problema es que el justicialismo masculiniza a sus mujeres. Las cambia, no las acepta como son. En tanto, el radicalismo es tremendamente misógino. A Florentina Gómez Miranda la aceptan porque no les queda otro remedio. Durante años hicieron todo lo posible para desanimarla, postergarla, pero Florentina se salió con la suya. Hay un caso más reciente, el de Margarita Stolbizer, una figura nueva que posiblemente hubiera representado mejor a su partido en las últimas elecciones en la provincia de Buenos Aires, pero no la dejaron. Hubo militantes que llegaron a primeras figuras, como Elisa Carrió, pero antes tuvieron que irse del partido.
–¿Cómo llegó al periodismo?
–Es que me encantan las aventuras. Me encanta entrar donde no se debe. Nací en Misiones, a los 16 años dejé mi casa y me fui a La Plata porque mi padre quería que estudiara Abogacía. No duró mucho, dejé la Universidad y traté de salvar el mundo. Terminé viviendo en la clandestinidad, escondida en un rancho. Por entonces creía que las cosas eran blancas o negras. Con el tiempo aprendí que la realidad está formada de claroscuros.





