
"Mi alma necesitaba el silencio"
El cantante portorriqueño, que vino a promocionar su nuevo disco "Almas del silencio", habló con LA NACION sobre la fama y los riesgos de no saber decir que no
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Dice que no le gustan los hoteles, pero que ama viajar. Dice que necesita serenidad, pero adonde va crea revuelo. Hace música, pero aprecia el silencio. Cualquier persona con estas características podría ser llamada contradictoria, pero si se trata de Ricky Martin, la contradicción se vuelve lógica, tal vez porque al cantante portoriqueño le sobra carisma. Algo que volvió a demostrar anteayer en su visita relámpago a Buenos Aires. "Estamos haciendo el trabajo de dos días en uno", dice Martin antes de comenzar la entrevista con LA NACION. Ese trabajo en este caso implicó que anteayer el cantante visitara una radio por la mañana, grabara su participación de anoche en el programa de Susana Giménez, cantara tres canciones en "VideoMatch" y partiera raudo hacia Santiago de Chile para hacer algo parecido del otro lado de la cordillera. Tanto ajetreo tiene un nombre: "Almas del silencio", el nuevo disco con el que vuelve a grabar en castellano después de cinco años.
-Parece extraño que un cantante hable de silencio.
-¿Sí? Mi música nace del silencio y especialmente esta música, que surgió en un momento muy espiritual en mi vida, donde intenté encontrar algún tipo de serenidad después de la furia, la adrenalina de hace dos años atrás, de lo que era mi vida. Y me di cuenta de que para crear música...
Martin sonríe y calla con cara de buda. Un buda que hace suspirar a millones de mujeres alrededor del mundo. Apenas unos segundos de silencio para explicar lo que quiere decir y continúa. "De ahí nace el primer ritmo, mi alma necesitaba el silencio. Porque en esa época yo estaba en una habitación y necesitaba prender el televisor, la radio. Tenía que estar rodeado de gente. Me gusta la compañía, pero es bueno estar un poquito sólo. Aunque sin irse al extremo de aislarse."
-¿Por qué decidiste volver a grabar en castellano?
-Mi disco en inglés estaba casi listo y un día me desperté y dije: "¿Qué me pasa?, ¿estoy loco? Voy a grabar en castellano". La compañía disquera, mis representantes, todo el mundo pensó que me había vuelto loco. Me decían que había que lanzar un disco ya y yo les decía que iban a tener que esperar porque yo no podía lanzar un disco en inglés en este momento de mi carrera, por varias razones. Por la razón romántica y por la razón técnica. La técnica es que hacía cinco años que no lanzaba un disco en español y la romántica es que tenía la necesidad de volver a casa.
Con más de cuarenta millones de discos vendidos en su carrera -en la Argentina acaba de llegar al millón de copias-, Martin cuenta que cuando dijo "basta" en la compañía temblaron, pero aceptaron su decisión. Con una ayudita de sus amigos.
"Me dijeron: "Es que no tenemos tiempo de escribir un disco ahora". Y yo les contesté:"Yo tengo muchos amigos y sé que mientras estoy hablando con Alejandro Sanz él está escribiendo una canción, Ricardo Arjona hace lo mismo y mientras tanto hablo con Juanes y puedo conversar con Emilio Estefan para crear algo positivo".Y así fue. Dos millones de copias vendidas como está la industria hoy es algo que no pasa", explica el cantante, que parece tener todo el tiempo del mundo para charlar, aunque tiempo es una de las pocas cosas que no le sobran. Habla de las discográficas y de un tema sobre el que ha reflexionado mucho: la piratería.
-¿Qué opinás de esa ley que aplican en los Estados Unidos por la que demandan a la gente que baja música por Internet?
-Honestamente, creo que es un crimen. Cuando tú agarras algo que no es tuyo, eso es robar. Es un tema complicado, pero yo estoy de este lado. Por causa de la piratería el desempleo ha subido, porque la industria musical es muy grande, y que una compañía disquera despida a 10.000 empleados es una locura. Con la piratería, uno, como compositor, se siente un poquito violado.
-Perdés el control sobre tu trabajo.
-Claro; además, las ventas son un termómetro para ver cómo la gente acepta tu arte, y uno vive de eso. A mí me encanta la aceptación, y el artista que te diga que no, mira, creo que te está mintiendo.
A pesar de que Ricky Martin parece muy sereno, calmado y ecuánime, lo que se genera a su alrededor, y gracias a él, está lejos de serlo. Ahora promociona su disco en castellano, pero en marzo de 2004 le tocará cambiar de idioma para hacer lo mismo por su trabajo en inglés. Más adelante, unirá los dos trabajos en una gira que seguramente lo llevará a dar la vuelta al mundo, una vez más. Como antes del descanso.
"Me hizo mucho bien parar. Ver lo que había logrado en estos años de carrera. Salir de la foto. Mirarla y decir: "Esto me gusta y esto no"", dice el cantante y cuando habla de la foto se refiere a la rickymanía que estalló dos años atrás, cuando no había canal de TV, revista o diario en el planeta que no tuviera alguna imagen suya.
"Nos tomamos las cosas en serio", dice respecto de esa época de sobreexposición. Y continúa: "Nos negábamos a usar una palabra tan sexy como es la palabra no. Dijimos: "Adelante, es el momento". Aparte, a mí dame un micrófono y yo canto".
-En ese momento se habló del boom latino en los Estados Unidos y de vos como su representante.
-Con mucha humildad te digo que he llegado adonde llegué porque estoy preparado. Mucha gente me pregunta cuál es mi sueño, y la verdad es que yo ya no quiero soñar más, yo quiero que mi vida sea real. No quiero ser soberbio, pero hemos hecho historia, y hay gente a la que le gusta y otra a la que no, pero mira: he podido llevar mi cultura y mi idioma a todos lados. Y como dicen por ahí, lo bailadito nadie me lo quita.
El baile del que habla Martin no sólo implica su conocido movimiento de caderas. Ese baile incluye una carrera que lo cruzó en un estudio con Madonna, que lo colocó en el mismo escenario con Elton John y Sting, de los que aprendió, dice, mucho, pero sobre todo que unirse es mejor que estar separados y competir.
"Cuando me enfoco en la competencia pierdo. Yo tengo mis inseguridades, pero seguro que ésa no es una de ellas. Yo me concentro en lo mío y trabajo. "Almas del silencio" es una prueba de ello. Ahí estamos juntos Ricardo Arjona, Juanes, Alejandro Sanz, Emilio Estefan y yo, personas que quieren hacer música no importa con quién. Cuando nace la música es un despertar espiritual tan magnífico que yo quiero ver eso todos los días de mi vida."
Espíritu errante y caritativo
"Tengo casa en Nueva York, en Miami, y en Los Angeles. Es que ya no me gustan los hoteles. Y si puedo invertir mis ganancias nada mejor que los bienes raíces. Soy errante; es más fuerte que yo", dice Martin. Y como para probar que no miente cuenta que hasta que llegue el descanso por las fiestas pasará por Miami, apenas un fin de semana; luego rumbeará hacia Los Angeles, donde se quedará quince días, y después de vuelta a Miami, donde terminará de grabar el disco en inglés. Claro que cuando pase por Los Angeles no será sólo por la música. Además de reunirse con potenciales nuevos representantes, tendrá reuniones con amigos que quieren ayudarlo con su fundación. Se trata de una iniciativa que él sostiene ( www.rickymartinfoundation.com ) y que se llama People for Children (Gente por los Chicos). "Nuestra misión es educar a la gente sobre el problema más grande que tiene la sociedad: la explotación sexual de los niños. Hay cuarenta millones de niños, solamente en América latina, obligados a prostituirse", explica el cantante, que se involucró en el tema después de un viaje a la India. "Allí trabajé con una fundación y junto a ellos pude rescatar a tres niñas de la calle. Y el cambio que vi fue fantástico. Entonces empecé a educarme para saber qué hubiera pasado con ellas si se quedaban en la calle y automáticamente surgió el tema del abuso. Yo estoy hablando de esto para que la gente sepa que hay esperanzas y que podemos eliminar este problema."



