
Morten Tyldum: "A los escandinavos nos atraen los personajes oscuros"
El director noruego de El código Enigma explica las razones de su "obsesión" por revelar la historia de Alan Turing al mundo
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"Yo estaba trabajando en otra idea cuando me acercaron el guión. En ese momento no tenía en mente hacer una película sobre Alan Turing, pero desde ese instante el proyecto se transformó para mí en una obsesión." En pleno descubrimiento de El código Enigma, pocas horas después de su presentación en el Festival de Toronto (a comienzos de septiembre último), Morten Tyldum comenzaba así una charla mano a mano con LA NACION en uno de los pisos más altos de la torre que el magnate Donald Trump edificó en pleno distrito financiero de la ciudad canadiense.
Tras aquella primera proyección ya comenzaba a hablarse de las posibilidades de la película en la temporada de premios de Hollywood, pero faltaba mucho para las ocho nominaciones al Oscar, una de las cuales corresponde al noruego Tyldum, hoy aspirante al premio a mejor director.
"La vida de Alan Turing es tan rica que no alcanzarían cinco películas completas para contarla -relata-. Había que elegir algún enfoque, por eso decidí encararla como la historia de un outsider. Esta película es el tributo a un hombre diferente, a alguien que pensaba distinto a los demás y como tal nos dejó ideas revolucionarias y transformadoras. Entre las muchas obsesiones de Alan estaban los rompecabezas. Pensé en ellos y creo que la película se les parece mucho."
-Imagino que esa obsesión que fue creciendo en usted mientras avanzaba la producción de la película lo llevó a modificar cosas, a decidir cambios sobre la marcha.
-Muchos cambios. Es una historia con muchos costados insólitos y sorprendentes. A veces me preguntaba dónde estaba lo real y dónde lo ficticio. ¿Acaso hubo alguien capaz de enviarle una carta manuscrita a Churchill para pedirle hacerse cargo de una operación secreta, como descifrar el código nazi de comunicaciones? ¿Era verdad que el servicio secreto británico convocó a especialistas en crucigramas para ayudar a develarlo? Y así otras cosas que parecían no tener sentido, pero fueron totalmente verosímiles.
-¿Cómo hizo para contar la historia de Turing?
-Partimos de piezas sueltas. No hay registros grabados de Turing. Tampoco imágenes o películas. No sabíamos cómo hablaba, cómo se movía. Sólo contábamos con pequeños indicios e impresiones, a veces contradictorios, que trabajosamente pudimos ir engarzando, como las piezas de un rompecabezas.
-La investigación que encara el personaje de Rory Kinnear, el detective que quiere saber más sobre Turing, es su propia investigación.
-Quería hacer una película deliberadamente compleja, con muchas piezas sueltas que luego van uniéndose. Que fuese además respetuosa del personaje y de su tiempo. Y, a su modo, también épica. Como director, creo que cada género y cada argumento se expresa con sus propias palabras, y el maravilloso guión que me tocó se apoya sobre todo en los personajes, un grupo de gente a través de la cual tratamos de entender la guerra. Por eso decidí mezclar las dramatizaciones con imágenes digitales de los bombardeos sobre Londres y el uso de material de archivo.
-¿Cómo encaró el trabajo cotidiano con el elenco?
-Rodamos durante ocho semanas completas. Fueron días largos e increíblemente intensos. Filmamos muy rápido con la ayuda de un gran grupo de actores británicos con la formación clásica, que les permite estar siempre preparados para ensayar o listos para cualquier desafío inesperado.
-¿Fue Benedict Cumberbatch su primera opción para interpretar a Turing?
-Conté con él desde el comienzo. Benedict es un actor maravillosamente intuitivo, que se exige muchísimo y que sabe expresar sentimientos profundos a través de todo el cuerpo. Interpretar a Turing era un gran desafío porque se trata de una figura poderosa y frágil al mismo tiempo. Pocos actores tienen el talento para expresar esa complejidad y moverse en ambos terrenos con la misma destreza. Benedict fue capaz de capturar una cantidad impresionante de detalles sutiles que enriquecieron, sin duda, toda la película.
-¿Por qué cree que lo convocaron para hacer esta película?
-Tal vez porque soy escandinavo y a nosotros nos atraen los personajes oscuros y problemáticos. No buscamos héroes perfectos, porque la perfección nos resulta sospechosa. Como le dije, me obsesioné con la historia. Sentí el deber de hacer la película. Tenía que salir al mundo a revelar la historia de un gran hombre.



