
Muller: de la rabia a la autocompasión
En diálogo con La Nación , la gran coreógrafa, que regresa a Buenos Aires para participar del Festival Internacional, adelanta la presentación de "2-1=1", espectáculo compuesto por dos obras, "Attic" y"Regards", que se integran al programa de solos que se verá en el Teatro Alvear
1 minuto de lectura'
Desde la primera vez que vino al Teatro San Martín, en 1979, junto a su compañía, The Works, Jennifer Muller fascinó no sólo como extraordinaria intérprete, sino también por la concepción y dinámica de sus coreografías.
Seguramente, ha sido una de las creadoras que más influenciaron en el ámbito nacional de la danza, así como en otros momentos lo hicieron Maurice Béjart yPina Bausch.
Con Muller, hubo un antes y un después cuando aquí se vieron, entre otras, sus obras "Lovers", "Speeds" y "Tub". Primera figura de la compañía de José Limon, uno de los pioneros y pope de la danza moderna de Estados Unidos, Jennifer se desarrolló dentro de los parámetros de su técnica y estilo.
Respecto de Limon, dice:"El me hizo descubrir la libertad. Su técnica une la fluidez, la naturalidad y el arrojo al trabajo en desequilibrio y la calidad del salto".
Y explica que, cuando fundó su propio plantel, en 1974, surgieron con mayor ímpetu sus afanes coreográficos. "Eso sí: no me importa mostrar personajes míticos o extraordinarios, sino los comunes, los que la vida cotidiana me inspira. Además, trabajar con músicos de hoy, como Keith Jarret o Burt Alcántara. No me interesa remitirme al pasado;quiero la vibración, la emotividad de la gente de la actualidad."
En el festival presentará "2-1=1", obra que incluye "Attic" y "Regards".
Jennifer trabaja intensamente en una calurosa Nueva York, no sólo preparando lo que traerá aquí, sino también en otros proyectos.
Hace tiempo que no vemos obras suyas. Sin embargo, están en el repertorio de prestigiosas compañías, como el Neederlands Dans Theater y otras de ese nivel. Ultimamente ha colaborado en originales proyectos con Yoko Ono y con artistas de la talla de Keith Haring y Richard Smith. Para esta creadora no hay fronteras. También hizo coreografías para piezas teatrales, como "Up against it", de Joe Orton, y "Los siete pecados capitales", deBrecht y Weil.
"Deseo que mi lenguaje permanezca involucrado con los cambios del mundo, porque me importan las reflexiones que me provoca la vida en torno de mí. Pero por supuesto que aún creo en la fuente que proporcionan el riesgo y la libertad del movimiento, en la expresión personal y en la emoción y comunicación del cuerpo. Eso sí, trato de que traducirlo lo más claramente posible, porque para llegar a comunicarme no debe haber confusión en mí ni en lo que deseo que perciba el espectador."
La soledad en movimiento
Respecto de las obras que mostrará en el festival, dice:"Son dos solos, uno es de 1991 y el otro, de 1993. Pueden bailarse separadamente o juntos. Son muy particulares, diría, únicos, dentro de lo que es mi repertorio. Son muy personales en el sentido de la combinación del movimiento y la actuación en vivo. El título de "2-1=1" tiene que ver con una suerte de separación, de soledad. El primero, "Attic", es interpretado por una mujer. Traduce su reacción luego de la ruptura de una relación amorosa. Habla del proceso que atraviesa para cicatrizar sus heridas y volver a ser ella misma, en un camino que va de la rabia y el sufrimiento a la autocompasión".
El segundo, "Regards", es bailado por un hombre y se basa en el pensamiento de una persona sin hogar, que está viviendo en la calle. Comienza con una sensación de enojo porque se siente víctima de la sociedad. Luego, esas ideas desaparecen cuando comprende que tiene que superarlas para estar y subsistir en el mundo que le toca.
Hablando de obras favoritas, Jennifer dice que es difícil privilegiar una, porque todas son sus hijos. "Depende de la cantidad de atención que haya puesto y si la obra fue una victoria para mí. Seguramente, "Lovers" y "Beach" fueron especiales, pero he creado lazos con todas mis piezas y las amo por igual."
Por otra parte, Muller dice que en los últimos años asimismo ha trabajado en la aleación de la danza y la palabra. "El verdadero impacto está en la mixtura de ambas cosas. Por otra parte, siempre doy un paso adelante para impulsar mi desarrollo. Un ejemplo es tomar algo que me asuste, que sea un desafío que me exija mayor habilidad para crear y comunicarme. Ahora estoy haciendo unas nuevas piezas para video, lo que significa abrir otra puerta en mi trabajo."
Esto tiene que ver con hurgar en otros caminos para continuar hacia adelante. Sobre todo ahora, que arribamos al próximo milenio.
"Respecto de esto, tengo dos opiniones. Por un lado, espero que el cambio sea importante para la mentalidad del mundo. Me da la impresión de que vamos a transformar e iluminar las cosas que tienen que modificarse universalmente. Lo otro es que no se hará de la noche a la mañana; será un largo proceso."
El desafío del futuro
Otra cuestión es qué pasará con la danza a partir del 2000.
"Va a tener que enfrentar grandes desafíos, porque no creo que pueda simplemente existir si no se dan algunos cambios. Corremos el peligro de perder nuestra audiencia, porque hay otras cosas que llaman la atención de la actual sociedad. La televisión, los videos, la computación, Internet, están alejando a la gente de las representaciones en vivo sobre un escenario."
Una de sus ideas es armar situaciones en las que la gente no espera ver danza. "Llevarla adonde la gente está, como shoppings u otros lugares que no son específicamente teatros. Igualmente, tengo la ilusión de que la danza recupere a ese público y que éste recobre el hábito de ver arte sobre un escenario. Será un desafío tanto para nosotros como para los desacostumbrados espectadores De todos modos, bailarines y creadores ha habido siempre, y esto no va a desaparecer."
1
2Se reprograma MasterChef: por el debut de Gran Hermano, el reality de cocina cambia de horario
3Salvador, el thriller español de Netflix de 8 episodios que es un boom internacional y que está entre lo más visto de la plataforma
- 4
En fotos: de la gran noche de Guillermo Francella al apoyo incondicional de sus hijos Yoyi y Nicolás



