
Murió en España el humorista Gila
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(EFE).-El humorista español Miguel Gila, que anduvo por medio mundo con su teléfono a cuestas, falleció hoy en Barcelona a los 82 años, víctima de una enfermedad pulmonar.
El humorista había ingresado el lunes último en una clínica barcelonesa debido a un agravamiento de su enfermedad y murió de una insuficiencia respiratoria.
Gila comenzó su carrera artística como dibujante en la revista humorística "La Codorniz" y, desde entonces, se dedicó por entero a hacer reír, como cuando interrogaba desde su teléfono sin hilos: "¿Está el enemigo?...Que se ponga".
Nacido en Madrid el 12 de marzo de 1919, huérfano de padre, estudió en un colegio religioso pero las dificultades económicas familiares le obligaron a abandonar los estudios a los trece años.
Su primer trabajo fue como pintor de coches. Luego estudió como mecánico de aviación y trabajó en unos talleres de Barcelona donde se montaban aviones. A continuación, fue fresador en una empresa de Madrid.
Tenía 17 años cuando comenzó la Guerra Civil, en 1936. Militante de las Juventudes Socialistas, intervino en la contienda como voluntario.
En Valsequilla (Córdoba, España) fue puesto frente a un pelotón de ejecución y logró salvar la vida. El fusilamiento se produjo al anochecer de un día lluvioso y los integrantes del piquete estaban borrachos, por lo que no le acertaron los disparos. Gila se hizo el muerto y logró sobrevivir.
Poco después, en diciembre de 1938, fue hecho prisionero y, tras pasar por varios penales, quedó en libertad.
Se inició en el periodismo en el diario "Imperio" de Zamora y en Radio Zamora, donde retransmitía partidos de fútbol.
En 1942 inició sus colaboraciones en "La Codorniz", que duraron hasta 1951, primero bajo el seudónimo de "XIII" y más tarde como "Gila".
En 1951 se convirtió en humorista hablado al leer en un teatro de Madrid un monólogo. Al poco tiempo debutó en escenarios de cabaret contando extrañas historias de guerra ("oiga, es la guerra?" -pregunta al teléfono-, está el enemigo?, que se ponga".)
Su humor se popularizó rápidamente en radio y en televisión, contribuyendo a ello la representación que hacía del tipo "español", con el traje negro, camisa roja, la boina y pegado constantemente al teléfono.
Por un comentario en Radio Madrid, en 1956, sobre una noticia según la cual en España no había presos políticos fue suspendido para trabajar durante seis meses y multado con cien mil pesetas.
Por esta época también publicó libros -"La Jaleo, el bizco y los demás", "Un borrico en la guerra" y el autobiográfico "Un poco de nada", y trabajó en una treintena de películas, entre ellas "Sor Angélica", "Mi tío Jacinto" y "Botón de ancla".
Paseó su humor universal por todos los países de América Latina. También se presentó en Francia, Italia y el norte de Africa.
En 1968 se exilió a Buenos Aires, donde fijó su residencia hasta 1985, en que regresó definitivamente a España. También vivió durante este período en Cuba, Chile, México, Uruguay y Paraguay.
Durante esta etapa trabajó en radio, televisión y llegó a formar su propia compañía de teatro, con la que interpretó en México "Yo escogí la libertad" (1972) y en Buenos Aires "Los cuernos de don friolera" (1973) o "La pirueta".
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