
Murió Niní Gambier
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En Niní Gambier, que falleció ayer, a los 83 años, como consecuencia de una larga enfermedad, se amalgamaban su pasión por la escena, su facilidad para provocar tanto la risa como la lágrima a través de sus más diversos personajes y un inigualable sentido del humor que fue el signo distintivo de su larga y prolífica existencia.
Había nacido en Buenos Aires el 19 de marzo de 19l6, y a los cuatro años comenzó a integrar el cuerpo de baile del Teatro Colón, en el que se desempeñó durante algún tiempo. "Sin embargo -solía recordar-, me di cuenta de que en mi país la danza no tenía ningún campo, y que las figuras se eternizaban en sus puestos."
Inquieta, de bella figura y sugestiva sonrisa, Niní Gambier habló con Antonio Cunill Cabanellas, por ese entonces director del Teatro Nacional de Comedia, que vio en esa muchacha desenfadada y simpática a una promisoria actriz. La incorporó al elenco de la obra "Locos de verano", de Gregorio de Laferrére, donde debía encarnar a una pizpireta chiquilina de doce años, y así comenzó una trayectoria artística que no se detendría hasta poco antes de su muerte.
Siempre de la mano de Cunill Cabanellas compuso una enorme cantidad de tipos, casi todos cómicos, hasta que a mediados de la década del cuarenta realizó una extensa gira por América latina con la compañía encabezada por Paulina Singerman.
Ella, siempre lo afirmaba, había nacido para el escenario. En él se ponía en la piel de tipos grotescos, tragicómicos o decididamente pícaros. Sin embargo, el cine no quiso desperdiciar su imagen y en 1937 el realizador Manuel Romero le dio su primera oportunidad en la pantalla con "Los muchachos de antes no usaban gomina". Pero sería en su inmediato papel para "La fuga", dirigida por Luis Saslavsky, donde Niní Gambier pudo demostrar una fuerza dramática desconocida hasta entonces.
Arte y política
Hacia principios de los años cincuenta la actriz se casó con el diplomático Juan Pedro Vignale, e impulsada por desavenencias políticas se radicó en Venezuela hasta la caída del gobierno de Perón.
Atrás quedaban sus inolvidables interpretaciones teatrales y su paso por la pantalla grande a través de títulos tan recordados como "Así es la vida", "24 horas en libertad", "Pájaro sin nido", "Fortín Alto", "Hay que casar a Ernesto", "Canción de cuna" y "Volver a vivir".
De regreso en Buenos Aires, la actriz no había sido olvidada y fue convocada por los elencos de teatro oficiales. Así, integró el reparto de "Vecinos y parientes", de Julio Ardiles Gray; "Los silencios de Pedro Vargas", de Ernesto L. Castro; "La casa de Ula", de Mirko Buchin; "Tovarich", junto a Mirtha Legrand y dirección de Rodolfo Graziano, y, por sobre todo, su patética composición para "Mustafá", de Armando Discépolo, con la dirección de Omar Grasso.
La televisión también le dio algunas oportunidades de lucir su auténtica vis cómica y retornó al cine en "Los herederos"; en "Sur", donde integró una conmovedora pareja con Ulises Dumont, y en "Un muro de silencio", dirigida por Lita Stantic, en 1992, que constituyó el último trabajo de su larga carrera artística, en la que no sólo había merecido aplausos del público y de la crítica, sino el entrañable cariño de sus compañeros de trabajo, que la consideraban una de las últimas divas de la escena argentina.
Los restos de Niní Gambier recibirán sepultura hoy, a las 10, en la Chacarita.






