
1985, cuando el rock cambió para siempre
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1985 fue el año cero para la profesionalización del rock argentino. El año en el que el rock se institucionalizó y puso la piedra fundacional para la definitiva masificación del género, combinando lo comercial con lo artístico y el espíritu independiente con las leyes del marketing, llevando su música de pequeños locales a estadios de fútbol y de ignotas radios alternativas a cortinas de programas de televisión en horario central. Los músicos pusieron sus canciones y los empresarios su visión de rayos láser para los negocios. Y juntos fueron estrellas de rock.
Signo de los tiempos, en 1985 comenzó a transmitir FM Buenos Aires/Rock & Pop, abrió sus puertas Cemento y se publicó el primer suplemento de un diario dedicado exclusivamente a los jóvenes -el Sí, de Clarín -; bandas como Soda Stereo, Virus y GIT editaron los discos que los catapultaron a la cima - Nada personal , Locura y el álbum negro, respectivamente-, convirtiendo al rock argentino en un fenómeno latinoamericano con etiqueta for export . Al mismo tiempo, el grupo Miguel Mateos/Zas editaba Rockas vivas , el álbum que, con 300.000 copias vendidas, marcó un récord absoluto para el género, que sólo se superaría siete años después, con la salida de El amor después del amor , de Fito Páez.
Sin la promoción que comenzaba a pesar en el pensamiento y desarrollo de la industria discográfica, ese mismo año Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota lograron finalmente editar su álbum debut, Gulp!
La banda que años más tarde se transformaría en la más convocante del país y se erguiría como referente del rock de estadios agotó por entonces los seis mil discos y casetes fabricados de manera artesanal -en el caso de los vinilos, con tapas serigrafiadas una por una- y marcaron un nuevo hito en la historia de la independencia rockera.
Mientras tanto, una nueva camada de bandas daba sus primeros pasos en escena, buscando ritmos y sonoridades apenas explorados por estas tierras, como el ska, el reggae, el punk, la new wave y el surf rock: Los Fabulosos Cadillacs, Los Auténticos Decadentes, Los Pericos, Don Cornelio y La Zona, Todos Tus Muertos, Los Súper Ratones y Fricción, entre otros, se formaron en aquel año con la originalidad como estandarte para diferenciarse de las figuras ya consagradas del rock local.
De la fiesta a la agonía
Los festivales sponsoreados también plantaron su semilla en 1985, con aquel primer festival Rock & Pop, que en tres jornadas reunió a "los" artistas locales del momento -Charly, Zas, Virus, Soda Stereo, La Torre, Fito Páez, Juan Carlos Baglietto, Los Abuelos de la Nada, GIT y Sumo- y a figuras internacionales como INXS -a punto de treparse a lo más alto de la cúpula, donde las estrellas revientan por el éxito- y Nina Hagen, entre otros, con cierta apuesta por la calidad sonora y estética de los conciertos.
Hoy, veinticinco años después, mientras Cemento se convierte en un estacionamiento y la FM Rock & Pop celebra su aniversario en manos del ex banquero y empresario emblema de la era menemista Raúl Moneta, el rock del país llena estadios aquí, allá y en todas partes, las bandas con protagonismo entonces vuelven al ruedo con marketineras "giras reunión" y las compañías discográficas buscan en Internet el secreto para una nueva reactivación del negocio que les permita, al menos, otro cuarto de siglo como el que acaba de terminar.
Pero, está claro, el rock ya no es el mismo. Un ciclo histórico se ha cerrado en torno de lo que toda una generación considera cultura rock en la Argentina; el mismo que dio sus primeros pasos en 1985 con ingenuas alianzas por conveniencia y que, en rigor, cerró poco antes de cumplir 20 años, aquella noche del 30 de diciembre de 2004, en la oscuridad de Cromagnon.



