
25 años con el humor musical
Los festeja con el estreno porteño de su nuevo espectáculo-celebración en el Astral
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En su casa figuran desde una guitarra del tamaño de la palma de la mano hasta aquel famoso violín-corneta, listo para interpretar una de esas sinfonías humorísticas que, desde hace 25 años, Hugo Varela tiene acostumbrado a su público. A él le fascina eso de estar recluido en el taller de su hogar con innumerables cosas que, tarde o temprano, terminarán convertidas en instrumento musical.
"25 años poco serios" es el último trabajo de este humorista, músico, luthier, compositor y letrista, que se estrenará el viernes, en el Astral. ¿Cumpleaños? En efecto. Era una buena ocasión para celebrar. "No quería que el festejo de mis 25 años con el humor fuera un espectáculo de balance histórico de mi vida, sino uno nuevo, que tiene varias perlitas que me gustaban de otros shows y que incorporé -explica Varela-. El espectáculo tiene una nota afectiva porque interviene mi hijo Lucas, que trabaja de asistente, stage manager e interviene en un juego que hago con una guitarra. Tocamos algo juntos." Pero no sólo su hijo Lucas es la sorpresa. Hace algunos años, su esposa Rosana Bonetto trabajaba en uno de sus shows con unos extraños muñecos. Era el sketch que más le gustaba. Había que homenajearla. También estará en el espectáculo "25 años poco serios". "Parece una cosa familiar", dice él.
El show arranca con "Bartola, qué vida más triste", el primer tema que cantó cuando se dedicó profesionalmente al humor. Pero también hay muchas canciones e instrumentos nuevos, a lo largo de una hora y media de duración.
Es el mismo espectáculo que estrenó este verano en la costa, con muy buena aceptación de público y que le deparó un Estrella de Mar. "Pero tendrá algunas modificaciones", advierte.
Pero serán sólo seis funciones de un show que produce Chino Carreras, en el que desfilarán muchos de esos particulares instrumentos musicales que propone el humorista. "Esta cosa artesanal va desde chico. Me maravillaba ver en los circos a los hombres-orquesta. Generalmente son payasos que tocan muchos instrumentos, pero en esos casos adosan todos al cuerpo del intérprete. De chico armaba artefactos rarísimos, con cacerolas y cosas de todo tipo. Hice muchos destrozos con eso. Cuando me dediqué el humor, arranqué con un coya-orquesta: un indio del Altiplano que tocaba un artefacto rarísimo, un bombo que se toca con los pies, doce quenas en la cabeza y un charango. El solo sonaba como un grupo del Altiplano. Después, inclusive, había fabricado un aparato para rasgar la guitarra con los pies. El violín-corneta es recordado, pero nunca más lo saqué. También estaban la tabla de planchar, la guitarra gigantesca y una muy chiquita, como la palma de una mano", recuerda.
Músico
No es de conservatorio ni un compositor de piezas difíciles y virtuosas. Pero su amor por la guitarra comenzó desde muy chico. "Vengo más por el lado de la guitarra, después le empecé a faltar el respeto a la mayoría de los instrumentos. Me metí con los violines o con los instrumentos de lengüetas, como el saxo o el clarinete. Por ejemplo: tengo un saxo hecho con una regadera. Después seguí buscando elementos cotidianos y hasta objetos desacreditados en la casa, como chatas o escupideras. Yo les doy dignidad sonora", explica.
Prácticamente no hubo una sola temporada en estos 25 años en que Hugo Varela no haya participado en algún espectáculo. Trabajó junto a grandes cómicos y su balance podría ser más que positivo. Pero no tiene ganas de hacerlo. "Estoy bastante conforme con los logros. Fundamentalmente tiene que ver con haber logrado en un país como la Argentina, con muy buen público para lo humorístico. Nuestra gente está como preparada para recibir todo tipo de variantes dentro del humor. Por mi parte, siento que me he separado de los rubros clásicos desde que arranqué. Agarré por un camino bastante personal que tiene que ver con cosas que había estudiado: mimo y teatro. Entonces, esto me llevó a generar una especie de lenguaje donde incorporás todos esos elementos".
Generalmente hizo unipersonales, pero a principios de 1998 personificó a "Inodoro Pereyra" en la versión teatral que hizo Manuel González Gil del personaje de Roberto Fontanarrosa. A pesar de los prejuicios iniciales, las críticas fueron muy buenas y todo hacía prever que el "descubierto" Hugo Varela no dejaría de hacer teatro de texto. Pero no fue así. El prefería el unipersonal y su impronta. "«Inodoro Pereyra» fue una experiencia lateral bárbara y hermosa. Pero no me daba para quedarme con el personaje porque en general, uno como autor es un artesano, entonces le gusta el oficio de hacer las cosas. A partir de ahí me gusta esto de escribir las cosas, pensar qué ropa me pongo. Puede ser una cosa medio antigua, pero es el estilo que me gusta", asegura.
En "25 años poco serios" combina el humor con la música y revive viejos éxitos con sinnúmero de nuevos instrumentos y canciones. Sobre el escenario despojado en el que sólo se ven varios micrófonos instalados a diferentes alturas, Varela intentará como siempre dominar la escena y "comprarse" al público. "Hay círculos que se van cruzando. Puede que haya un público exclusivo, pero generalmente se cruzan aquellos que se enganchan, aunque también pueden verse algunos chicos o adolescentes. Es mi objetivo: buscar una especie de lenguaje que sea entendible", concluye.
Para agendar
- 25 años poco serios , con Hugo Varela.
Astral , Corrientes 1639 (4374-9964), los viernes y sábados, a las 21, y domingos, a las 20.





