
A jugar, mi amor; vamos a jugar, mi amor
El ex Fun People presentará su última placa el próximo sábado, en el estadio cubierto Malvinas Argentinas
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Carlos Rodríguez, el hombre-niño de espíritu rocker que sigue negándose a crecer y que desde hace una década juega a llamarse Boom Boom Kid, vive en el barrio de Once, a metros, no más, de la confitería La Perla. "Me siento muy cómodo acá; es un barrio con historia, pero eso no quiere decir que no me haga mis tiempos para escaparme a Campana, donde ensayo. No hay semana que no camine descalzo sobre el pasto", dice con orgullo.
BBK acaba de editar un nuevo álbum, y con esa excusa se presentará el sábado en el estadio cubierto Malvinas Argentinas, para el que probablemente sea su concierto más grande en el país desde que abandonó definitivamente el proyecto Fun People e inició su carrera solista. "Puedo parecer un cabeza dura, pero me gusta tocar en lugares pequeños. Ahora se da que tocamos en un lugar más grande porque en los últimos conciertos quedó gente afuera. Por eso, de un tiempo a esta parte empecé a tocar en algunos festivales, para entrenar esa situación. Ahora puedo meterme en el mar gigante y surfear las olas sin tener miedo."
Una vez más, BBK encontró el concepto del álbum detrás de un juego. El CD se llama Frisbee y viene inserto en un frisbee real, diseñado especialmente para la ocasión, y a través de sus letras invita a dejar por un instante el trabajo, la ciudad, apartarse del televisor y salir a jugar al aire libre. ¿Suerte de "salgan al sol, idiotas" para la nueva generación o ingenuidad al palo?
"El disco persigue cierta idea de cortar, de poner una piedrita en el engranaje y salir a jugar al frisbee , pero antes que nada es un capricho más hecho realidad. Una razón para salir de mi casa y ser feliz. Para eso hago un disco, un fanzine o lo que sea. Esa es mi receta; te la paso y, si te sirve, mató -dice BBK-. En todas las cosas que hago, mi idea siempre es la misma: la búsqueda de la libertad."
<b><i> Frisbee, </i> de Boom Boom Kid </b>
Canción animal
Este neohippie de raíces punk que alguna vez utilizó sus canciones para expresarse a favor del aborto, que hizo su ingreso en la escena local como adalid de la independencia artística y que alguna vez colaboró fervientemente en la divulgación de los beneficios de ser vegetariano, asegura de manera principista ser un músico vago y haragán. "No me gusta ensayar porque no busco la perfección. Persigo el animal que hay en mí."
De allí que el tema que cierra los 80 minutos de música comprimidos en Frisbee , "Y no me trates mal", funcione por estos días como manifiesto cantado: "...y hace cuánto que vos no sos de verdad y hace cuánto que vos no sos vos, y hace cuánto que no te parás a mirar el sol o no escribes una carta de amor, o hace cuánto que no haces el amor o no te vestís de color; hace cuánto que no hablás sin mentirte o hace cuánto que no abrazás a un amigo y le dices cuánto te quiero cuánto te amo cuánto te extraño o hace cuánto que no acariciás a un perro o a un gato, o mejor no dormís todo el día como un gato, o hace cuánto que no abrazás a un árbol o caminás todo descalzo sobre el pasto y no te marchás bien lejos de este sitio viejo pasado de moda duro escueto ya en una pompa de jabón de esas que hacés vos cuando te bañás o de esas que hacen tus amigos con los chicles y liberarte de tu cuerpo antes de que se enfríe el niño, y dejame invitarte y que te lleve lejos de toda corrección, lejos, muy lejos del patrón, pero muy cerca de tí, muy cerca de vos muy lejos de este país pero muy cerca del sol" [sic].
-El tema tiene cierta intención que lo emparenta con "De nada sirve", de Moris...
-Totalmente. Lo grabé así, de una, por eso hay equivocaciones, ¿viste? Pero quedó así porque cuando terminé sentí esa sensación de "ya está... largué todo, loco". Fue la última canción que grabé del disco y, de hecho, hasta hoy no pude volver a grabar nada. En cierto punto me sentí realizado. Era todo lo que tenía para decir. Por eso también lo veo como un homenaje a Miguel Abuelo, a Moris, a esos juglares y cantores de antes que salían con sus guitarras a la calle a decir lo que pensaban.
Para agendar
Boom Boom Kid presentará su último álbum, Frisbee.
Estadio cubierto Malvinas Argentinas , Gutenberg 350. El próximo sábado, a las 20. Entradas anticipadas (con el CD incluido), $ 45.

