Una gran Orfeo. Si bien la mezzosoprano austríaca Elisabeth Kulman (foto derecha) brilló el último sábado en el Festival de Salzburgo en el rol de Orfeo, la gran estrella de la noche fue el director musical Riccardo Muti. La ópera Orfeo ed Euridice , de Gluck -que contó también con la régie de Dieter Dorn-, es uno de los puntos más altos de este prestigioso encuentro anual, sobre todo por la presencia del director napolitano. "La verdad es que Muti -quien estuvo colosal al frente de la Filarmónica de Viena- se ha convertido en la estrella mediática del festival. Figura como el mejor director de orquesta en la encuesta anual de la revista Festspiele , por encima de Abbado y Thielemann", resaltaron los medios locales.
Lulú, otra atracción. SALZBURGO (AFP).- La soprano francesa Patricia Petibon (foto abajo) demuestra en Salzburgo su dominio de la siempre temible Lulú, aunque la puesta en escena de la búlgara Vera Nemirova no la ayude a componer su personaje. El Festival de Salzburgo ofrece hasta el 17 del actual la segunda ópera de Alban Berg. Aquí, la soprano ligera, joven cuadragenaria, parece de primeras menos radiante, y su voz de formato moderado, un poco perdida, pero su canto no está desprovisto de seducción y tutea con facilidad el agudo estratosférico, por no decir histérico, que requiere la partitura. Bien secundada vocalmente (por el doctor Schön lleno de autoridad del barítono Michael Volle y la Geschwitz distinguida de la mezzo Tanja Ariane Baumgartner), Patricia Petibon se reencuentra confiada con el director de orquesta de sus primeros pasos como Lulú, el alemán Marc Albrecht. Albrecht ofrece una batuta precisa, capaz de dirigir a la Filarmónica de Viena en una música -y es vienesa- que tampoco es exactamente su especialidad, y al mismo tiempo realzar con moderación la belleza de sus pupitres (sobre todo las cuerdas). Este Berg, que responde a una sintaxis dodecafónica rigurosa, no carece de sensualidad.
¿Piano de Mozart?. BERLIN (AFP).- Un piano puesto en venta en Alemania podría haber sido utilizado por Wolfgang Amadeus Mozart y valer millones de euros, indicó ayer la radiotelevisión SWR. Un fabricante de pianos de Baden-Baden, Martin Becker, compró el instrumento a mediados de los años 80 a un anticuario de Estrasburgo y posteriormente, al ser puesto en venta, un especialista en historia de la música estimó que ese piano podía ser el mismo que se veía en un cuadro en el que también figuraba el compositor austríaco Josef Haydn. Para el especialista, se podría "tratar de un instrumento que se intenta encontrar desde hace tiempo", ya que "Mozart toco en él durante su estadía en Estrasburgo", agregó la SWR.