Adiós a Peggy Lee, la dama del jazz

Con su voz sensual, fue figura durante 50 años; estuvo casada con un argentino
Con su voz sensual, fue figura durante 50 años; estuvo casada con un argentino
Marcelo Stiletano
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23 de enero de 2002  

LOS ANGELES (AP).- Peggy Lee, la cantante de voz sensual que con "Fever" y muchos otros éxitos se convirtió en una leyenda del jazz y del pop, murió anteayer tras sufrir un ataque al corazón en su casa de Bel Air, dijo su hija Nicki Lee Foster. Tenía 81 años.

* * *

"Yo nunca me consideré una cantante de jazz. Lo único que me interesaba era la interpretación", confesó Peggy Lee en 1998, cuando había reemplazado las actuaciones por los homenajes y estaba mucho más atenta a sus recurrentes problemas de salud que a la organización de giras o nuevos registros discográficos.

A pesar de los propios reparos, se había ganado en medio siglo de brillante carrera un lugar preferencial entre las grandes estrellas femeninas del jazz y más de una vez fue comparada con Billie Holiday, Bessie Smith y Ella Fitzgerald. Entre ellas, Lee sobresalió gracias a una voz que se convirtió con el tiempo en la quintaesencia de la sensualidad.

De las 600 canciones que grabó, celebradas durante varias generaciones, "Fever" es el símbolo de las cualidades de Lee, que lograba en escena el equilibrio perfecto entre su voluptuosidad vocal, el toque brillante de su rubia cabellera y los delicados rasgos de una elegantísima figura.

Al revés de otras celebridades, Lee jamás ocultó su auténtica edad y la verdad sobre su áspera infancia, transcurrida en la dura geografía de Dakota del Norte (había nacido en Jamestown, el 26 de mayo de 1920, como Norma Delores Egstrom) y marcada por los maltratos de su madrastra. "A la larga -reconoció años más tarde-, la experiencia fue positiva, porque me enseñó a ser independiente."

Creció en un hogar humilde (su padre era trabajador manual y, ocasionalmente, ferroviario) y a los 14 años confesó haber encontrado su vocación cuando empezó a cantar en reuniones locales, cobrando 50 centavos por función. Cuatro años después, tras una actuación en la radio de Fargo (la ciudad de Dakota del Norte reconocida mucho tiempo después gracias a la película del mismo nombre de los hermanos Coen), el director de programación le sugirió adoptar el nombre artístico de Peggy Lee. Poco después comenzó la vida itinerante de la futura estrella, que dejó su hogar con apenas 18 dólares en el bolsillo para abrirse camino como camarera y cantante de clubes nocturnos entre Hollywood y Chicago.

Fue en esta última ciudad, en 1941, donde fue descubierta por Benny Goodman, que la contrató para su orquesta y le entregó (con "Why don´t you right") el primer paso hacia la notoriedad. En esos años sufrió el primero de sus varios desengaños amorosos, al disolverse rápidamente su matrimonio con el guitarrista de la orquesta, Dave Barbour, unión de la que nació su hija Nicki.

Peggy Lee se casó tres veces más, la última de ellas con el bongosero argentino Jack del Río, músico que trabajó largamente junto a Xavier Cugat y Lalo Schifrin. La boda fue celebrada en 1964 en Las Vegas y concluyó en divorcio un año después.

El cine y los premios

Los avatares afectivos, lejos de amilanar el carácter de Lee, la fortalecieron en medio de una carrera que no cesaba de darle actuaciones a sala llena, un disco exitoso detrás del otro, renombre internacional y hasta una fugaz carrera en el cine (actuó en una remake de "El cantor de jazz", por ejemplo) que le dio a la cantante una nominación al Oscar en 1955 por su trabajo como actriz de reparto en "La taberna del mal", antes de interrumpirse abruptamente. "Mis agentes decidieron que podían ganar más dinero conmigo si continuaba haciendo giras en vez de hacer películas", dijo irónicamente mucho después.

También en 1955 participó en las ilustraciones musicales de "La dama y el vagabundo", el clásico animado de Disney, film que 36 años después concluyó en una resonante demanda judicial de Lee, que reclamaba parte de las ganancias de las ventas del film en videocassette. El juicio terminó cuando un tribunal de California falló en favor de la cantante y obligó a Disney a pagarle 2.300.000 dólares.

Ganadora de un Grammy (en 1969, por "Is that all there is?"), protagonista de un musical sobre su vida que fue levantado en Broadway tras apenas 14 funciones, reconocida por propios y extraños más allá de las modas, Peggy Lee pasó los últimos años entre reconocimientos de todo tipo y múltiples problemas de salud. Hoy ya es recuerdo, inmortalizada por las palabras de Duke Ellington: "Si yo soy el Duque, Peggy es la reina".

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