
Amparo - Buika: las dos caras del mestizaje español
Favoritas de la escena world music, tocan en la Argentina
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Los sonidos del planeta pueden caber en una canción. Amparo Sánchez y Concha Buika lo demuestran en su arte festivo y visceral, donde predomina la mezcla de ritmos. Una es ahijada artística de Manu Chao y la otra, de Chavela Vargas. Las dos coinciden esta semana en Buenos Aires, como muestra de esa fusión de estilos.
La historia de Buika es similar a la de muchas familias de inmigrantes africanos que llegaron a España. Su padre tuvo que irse de Guinea porque era un perseguido político y se mudaron a un barrio de Mallorca (vecindario de yonkis y gitanos), donde nació la pequeña Concha Buika. A los nueve años su padre las abandonó y su madre crió con alegría a los seis hijos. "Tuve que trabajar de todo en mi vida –dice sin melodrama la cantante–. De niña ponía almohadillas en la Plaza de Toros. Recuerdo las tardes de domingo y el olor a sangre en el aire. También he limpiado en casas y he trabajado en una sex line. Mis compañeras tejían o leían revistas del corazón mientras jadeaban. Con ese trabajo compré mi primera guitarra".
La historia de Buika modeló una personalidad avasallante arriba y debajo del escenario. Su forma de cantar, a puro sentimiento, por flamenco, tango, bolero y jazz, hipnotizó a la propia Chavela Vargas (de la que dice "me hubiera gustado ser su novia") y al productor de sus discos Javier Limón (del que dice "él me excita cuando toma su guitarra"). Con tres discos –Buika (2005), Mi niña Lola (2006) y Niña de fuego (2008)–, la cantante se transformó en la mimada del circuito world music. Ella define su arte: "Lo que hago es sacarme arañazos de adentro, vaciarme de ayeres. Se queda todo afuera, se lo queda el disco, que a él no le pesa na’".
Una interpretación orgásmica; un universo musical ecléctico, donde entran el tango "Nostalgias" o la ranchera "Volver, volver", y las declaraciones sobre su bisexualidad derritieron la objetividad de los críticos. "La influencia más fuerte que me ha regido siempre ha sido mi latido. He tenido un latido mucho más fuerte que el de mis miedos", declara, honesta. Buika no es gitana ni africana, sino una trashumante entre esos mundos. "El flamenco es el recuerdo que tengo del sonido de mi barrio cuando era niña y aprendí a cantar de chiquita. Luego me metí al jazz, que ésa es la escuela de toa la vida. Y mi mamá en casa me ponía todo tipo de música, desde lo clásico hasta lo andino, pasando por lo africano, el rock, el blues... y todo lo bailaba por africano. Es que mi mamá venía de tribus y esa cosa tribal la llevaba a no reconocer las cosas por nacionalidades."
–¿Qué heredaste de lo tribal?
–Sólo las buenas costumbres: el comer, el sexo, la risa, la música.
–¿De allí viene tu fusión?
–Yo soy una consecuencia de lo que siento. No pertenezco a los que viven militando en bandos contrarios. Yo creo que los estilos son los diferentes colores que emplean los pueblos para aprender a vivir y seguir siendo felices; pero todos en el fondo, tanto Lucho Gatica como Miles Davis, intentamos expresar lo mismo.
Una despedida cantada
Luego de 12 años, Amparo Sánchez decidió cortar con la paranoia musical que la llevó a ganarse un lugar como cantante popular, tanto en su España natal como en una escena prolífica en estos asuntos como es la de la isla británica. Con una gira mundial que aterrizará esta noche en Buenos Aires (acompañada por una producción triple que incluye dos CD y un DVD, con conciertos, rarezas, remixes y un documental con la historia de la banda), Amparo se despide de Amparanoia, el combo multirrítmico que creó una década atrás y en el que la fusión de géneros, músicas y espíritus fue su estandarte.
"Fue una necesidad de evolución –intuye Amparo desde su hogar, a punto de embarcarse hacia América del Sur–. Un camino para seguir creciendo como cantante, como compositora. La verdad es que me costó tomar la decisión, no ha sido de un día para el otro, pero supe ver las señales y también tuve la valentía para hacerlo."
Esta mujer de treinta y largos, nacida en Alcalá la Real, hizo de Amparanoia una marca de calidad artística en la convulsionada escena global que lleva el sello de la world music. Sus últimas colaboraciones hablan por sí solas: Calexico, Fermín Muguruza, Lila Downs, Mariem Hassan y Tiken Jah Fakoly. Amiga y compañera de ruta de Manu Chao, Amparo asegura que es tiempo de reflexionar y de despedir esas aguas donde la fiesta musical se imponía sobre las demás cuestiones creativas. "Por muy tristes que fueran los temas, siempre con Amparanoia he intentado buscar ese punto de fusión, de darle un cambio de aire y un sentido positivo, pero sin duda las canciones que más te hacen reflexionar y ponerte a escribir son experiencias no muy buenas, sentimientos que uno necesita compartir. Si reviso mis textos veo que las letras son muy tristes, pero siempre iban acompañadas de esa fusión musical que permitía que entraran la alegría y la fiesta", remarca.
El álbum con el que Amparo le dice adiós a Amparanoia se llama Seguiré caminando (aquí lo acaba de editar el sello del grupo Los Piojos, El Farolito). "En estos doce años han pasado muchas cosas, cargadas de sorpresas, encuentros y descubrimientos. Ha sido una aventura que ahora me ofrece un espacio para seguir proyectando y creciendo. Una aventura nacida de la emoción, de la ilusión, de las ganas de hacerlo y del apoyo de mi equipo de trabajo que confió y creyó en mis canciones."
En la voz de Amparo se deja oír la melancolía del fin, del cierre de un capítulo que atravesó y transformó para siempre su vida. "Mi hijo Sergio está trabajando como tour manager, viajando y coordinando, bien cerca mío. El vio nacer este proyecto, grabó los primeros coros en El poder de Machín, vendió camisetas y discos durante años. El también se está despidiendo. Todo esto hace que los conciertos tengan una carga emocional muy grande."
Dónde verlas y escucharlas
- Amparanoia aterrizará en Buenos Aires con su Bye Bye Tour esta noche, en La Trastienda, Balcarce 460, a partir de las 20.30; pasado mañana, formará parte de la grilla de la primera jornada del festival Pepsi Music, en el estadio de River, junto a una lista a puro reggae con nombres como Los Cafres, Ky-Mani Marley, Cultura Profética y Fidel Nadal, entre otros, y el sábado se presentará en el marco del Quilmes Rock de Córdoba. Mientras que Buika (la Erykah Badu española, como la bautizó la prensa ibérica) viene con su grupo de fusión flamenca para presentar su último disco, Niña de fuego, en el ND/Ateneo (Paraguay 918), el próximo sábado, a las 21.





