Andrés Calamaro es rock
"Estamos llegando a nuevos niveles de verdad y emoción", confiesa el músico, que hoy, y por tres noches, estrenará en el Luna Park On the rock
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Está visto, las convenciones no le sientan bien a Andrés Calamaro. On the rock acaba de salir y la serie de tres shows que hoy inicia con su banda en el Luna Park (con entradas agotadas) supone la presentación en sociedad del nuevo álbum. O algo parecido. "Vamos a tocar cuatro o cinco canciones del disco nuevo. No soy de tocar un disco entero, respeto mucho a los que pueden hacer eso, como Gustavo (Cerati) o Catupecu (Machu), pero para mí es imposible", responde el músico vía cuestionario, una práctica que le sienta bien y que se ha vuelto moneda corriente en los últimos años.
En el documental sobre Miguel Abuelo, Buen día día (de Eduardo Pinto y Sergio Constantino), hay una frase que pinta de cuerpo entero al líder de Los Abuelos de la Nada. Sobre el fin de la primera formación, Abuelo cuenta que Pappo quería volcarse al blues y ese hecho bastó para que él decidiera marcharse. "¿Blues? Yo no puedo hacer blues, si tengo una coctelera de ritmos en la cabeza", le respondió el cantante.
- On the rock es una coctelera de ritmos. Del AC baladista al rockero, pasando por el de los días con Los Rodríguez.
-Pappo tenía razón. Quería tocar blues y fue el que mejor adaptó el blues de Chicago al rock universal de La Paternal. Yo soy un blusista bastante apto también, no soy un poeta fértil de verdad como fue Miguel. La balada y el rock no pertenecen a distintos géneros, la balada es un rock pero más lento y liberado de los doce compases (con séptima) del blues. Yo crecí escuchando rock y era un género de géneros, muy versátil. Tangerine Dream era rock y Jethro Tull también; pop era Andy Warhol. Después escuchamos Tom Jobim, Miles Davis y "Pedro Navaja"; Ornette Coleman, Caetano Veloso y Peter Tosh; Run DMC y Wilson Pickett y trescientas cosas más, pero siempre nos consideramos los rockeros. Los demás se hicieron rockeros gradualmente y hoy cualquiera se cree la policía rockera.
-¿Qué significan para vos las giras? Porque está claro que te sientan bien.
-Es que la gente nos entrega mucho, estamos llegando a nuevos niveles de verdad y emoción. No es sólo aguante y mentón. Lo que estamos conquistando es mucho, verdaderos ochomiles. También estamos tratando de transmitir lo que era el rock cuando la unidad musical era el disco, antes de la radio, la televisión y los reproductores mp3. Sabemos que la gente tiene sus canciones preferidas pero nosotros nos mantenemos firmes en la rock ´ n´ roll attitude. Queremos sensibilidad, emociones, entrega linda. Cuando los astronautas llegan a la Luna están solos; nosotros terminamos con muchos miles de personas totalmente convencidas, emocionadas y con los brazos en alto. Sería complicado no terminar satisfechos si además tocamos y cantamos bien. A veces es casi perfecto y a veces es mejor. Es vivir dos veces.
-En tu web escribiste "mi vocación por el discurso políticamente incorrecto es mi bandera". Eso es lo que se esperaba del rock. ¿No? Ser políticamente incorrecto. Pero hoy la mayoría parece estar más preocupada por otra cosa.
-No sé por qué se preocupan los demás, pero yo no soy un despistado, tengo memoria y estoy bastante informado, soy analítico, además de incorrecto o instintivo. Me gusta ofender cuando corresponde y el pensamiento reaccionario se me atraganta. Tenés razón cuando decís que el rock no está para agradar a la sociedad. Yo tengo 48 años y bastante memoria, nunca fui superficial, puedo rozar la frivolidad sin ser frívolo. Mi rango abarca de [el restaurante] El Bulli a Villa Soldati pasando por todas las estaciones. No me la creo y soy sencillo? y buena gente, pero vivimos en un tiempo intolerante, mal informado, con ligeros tintes racistas y estamos rodeados por antipensamiento reaccionario.
-¿Cuánto cambiaron la lista de temas y la intención de los shows con respecto al año pasado?
-Cambió bastante, la elegimos en la sala de ensayo, es un repertorio de disco, no de ipod. Tocamos varias canciones que no estaban en la lista de diciembre y sumamos algunas canciones de las que hacíamos antes, como "Tuyo siempre" y "Alta suciedad".
-Entre 2004 y 2007 sacaste cinco discos, pasaste de la introspección "camboyana" a la exteriorización y ocupaste ese sitio reservado para pocos en el que un mismo artista es, a la vez, de culto y popular. ¿ On the rock es el comienzo de una nueva etapa, ya lejos del período camboyano?
-No estoy seguro, quizá sea todo lo contrario, podría ser el final del "modelo" de canción de rock, aunque mi nombre siga ligado a mis canciones para "siempre". No creo que vuelva a dedicarle una noche de nueve meses a la grabación de un disco, al menos ahora no. Es probable que vuelva a escribir melodías con letra, pero no voy a vivir buscando mi mejor canción. Me gusta la grabación por la grabación en sí misma, creo que el rock es más que canciones, aunque la rima me parece un arte maravilloso, como diría Bob Dylan.
-¿Cómo fue el proceso de composición del nuevo disco?
-Nunca compuse para este disco, sólo escribí seis canciones para La l engua popular porque era el disco de [con] Cachorro -López- y él me pidió seis canciones y las escribimos juntos en el estudio. Honestidad b rutal lo escribimos en el estudio mientras grabábamos porque fue una disciplina conceptual potencialmente "suicida", y El s almón no se grabó nunca; pero por lo general escribo cuando escribo y después grabo lo mejor que tengo, o lo que quiero grabar. Hay que ser "artista" y estar inspirado también para cantar cada noche, de todas maneras escribí muchas cosas durante los últimos compases de la grabación, en febrero.
-Independientemente de lo que le pase a la gente con las nuevas canciones, vos debés tener tus predilectas. ¿Cuáles son?
-Me gusta "El pasodoble de los amigos ausentes", me pone , me gustan la velocidad y el doble solo de guitarra. También me gusta que la primera frase del disco sea: "Me da la impresión?" ("Barcos"), porque anuncia que el disco no quiere bajar línea pesada.
-La tapa de La lengua popular era impactante, pero, a la vez, era una típica obra de Liniers. ¿Qué intención tenías para la tapa de On the rock ?
-Yo quería llamar a un street artist, a un grafitero, pero Rubén, de Zona de Obras (factoría española de diseño, ilustración y periodismo musical), me convenció con el concepto estatal, con la estética de las empresas argentinas y el logotype setentista, nuestro patrimonio deficitario, aquello que nunca vamos a recuperar. La portada debería recordar a los logotipos de Gas del Estado, Segba? Tiene continuidad con el guiño bolchevique de las gráficas de Obras i ncompletas. El concepto es el cemento, lo que ya no es nuestro, apenas una lanza en miniatura en el costado del capitalismo imperial.
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