Andy Fletcher en las bandejas
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Esta noche, en el Club Ciudad de Buenos Aires, ya habrán pasado Massive Attack, Rinocerose y una larga lista de bandas y DJ que componen el cartel del Festival Bue (Buenos Aires Urbano Electrónico), pero cuando Andy Fletcher suba a hacer lo suyo en la madrugada del domingo, un puñado de fanáticos de Depeche Mode lo estará esperando.
Nunca tuvo el protagonismo ni el encanto de Dave Gahan y Martin Gore y tampoco se ha interesado demasiado en la composición. Por eso, cuando sus compañeros decidieron que había llegado el momento de tomarse un descanso de la banda para crear en solitario, Andy optó por darse un par de gustos. Creó su propio sello, Toast Hawaii, y retomó un viejo vicio: el de pasar discos.
"Me di cuenta de que la mejor manera de producir algunas canciones era a través de un sello -explica Fletcher, del otro lado de la línea telefónica-. Era necesario para salir a ver nuevos grupos y ficharlos, y es lo más divertido que encontré para hacer." Al fin de cuentas, él es el encargado de llevar las finanzas de Depeche Mode, así que algo de números debe de conocer.
Tras fichar a Client, el dúo femenino que componen Kate Holmes y Sarah Blackwood, el Depeche más silencioso se dedicó a viajar por el mundo con las cantantes inglesas. "Me gustó el hecho de que fueran mujeres, porque toda mi vida trabajé con hombres. Además, hacen muy buenas canciones de rock. Las conocí en la gira de Depeche de Exciter. Ellas integraban un grupo que se llamaba Technique. Me mostraron unos demos y me interesé enseguida en lo que estaban haciendo por fuera de esa banda. Suenan muy actuales, pero con el legado de lo que se gestó en Inglaterra a comienzos de los años 80. Ahora están trabajando en su segundo disco."
De cada lugar que visitó, el tecladista guarda un recuerdo; de Alemania salió el nombre para su escudería. "Toast Hawaii es un sandwich alemán que tiene jamón, queso, ananá... Es delicioso. Lo descubrí con Depeche en los 80, cuando grabamos en unos estudios de Berlín."
El descanso y los proyectos paralelos parecen estar llegando a su fin para los miembros de DM. Tras su participación en el BUE, Fletcher regresará a Inglaterra. Allí esperará el momento en el que Gore y Gahan lo citen para grabar un nuevo disco, el sucesor de Exciter (2001). "Por eso trato de ir lentamente con el sello. Creció bastante y queremos editar a más bandas, pero sé que no me quedará tiempo libre cuando vuelva a trabajar con Depeche. Ya escuché algunas de las canciones que Martin está componiendo y en dos o tres meses nos vamos a juntar a grabar. Luego volveremos a salir de gira, así que tendré que suspender mis otros proyectos."
Entre esos otros proyectos se encuentra su faceta de DJ, la misma que solía desplegar en Basildon, Essex (Inglaterra), en la década del 70. "Allí no había mucho para hacer -recuerda-, más que jugar al fútbol y reunirse a escuchar música." Y de ahí a armar un grupo había un solo paso. Primero conoció a Vince Clarke (Erasure) en una organización de jóvenes cristianos y luego, en el colegio, a Martin Gore. Influido por The Cure, con Clarke formó No Romance In China ("¡Vince intentaba cantar como Robert Smith!"), hasta que Gore se unió con ellos. El resto de la historia es más que conocido: incorporaron a Gahan; Clarke los dejó, y a fines de los 70 nació Depeche Mode. Fanático de la música disco y del electro de los 80, Fletcher no suele privarse de nada en sus DJ set. En una noche cualquiera puede reunir a New Order, The Charlatans y DM con Donna Summer, Madonna y sus gustos más recientes: sus protegidas de Client y Scissor Sisters. "Básicamente lo mío es electro clásico. Eso sí: trato de plantear un relato; primero intento mostrar de dónde venimos nosotros y luego hago lo mismo con las bandas nuevas. Cada vez es más difícil separar a los grupos por estilos, pero sigue siendo necesario ver las influencias y cómo cada uno llegó a un desarrollo personal."
Aunque reconoce que siempre le gustó pasar discos y que esa era una de las tareas en su adolescencia, dos años atrás su hobby adquirió otra dimensión. "Cuando paramos con Depeche y me empezaron a invitar para pasar música, supe que la cosa iba en serio. Por suerte, la música que me gusta pasar volvió a ser popular en Europa. Tengo mi propio club en Londres, así que cuando no estoy de viaje, tengo donde ir."
Por estos días cuesta no cruzarse con Massive Attack en cualquier charla con la música como tema central. Está claro que la escasez de visitas internacionales convirtieron a la banda de trip hop en una de las visitas del año, pero en Buenos Aires más de uno espera con ansias la madrugada del domingo para compartir con los curiosos que pasen por la carpa Hide Stage esas viejas canciones inoxidables. Como al punk rock, a Depeche Mode más de una vez le han vaticinado su muerte, pero ellos han sabido mantenerse en la ruta.



