
Annie Lennox: vuelve la gran voz del pop de los 80
De gira por Europa, la ex integrante del dúo Eurythmics habla de "Bare", su nuevo disco solista, aún inédito
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LONDRES (The New York Times).- Otra separación, otro álbum. Annie Lennox está en Londres, como parte de la primera gran gira de su carrera solista y un anticipo de "Bare", el primer álbum con nuevas canciones desde "Diva", de 1993.
"Bare", que saldrá a la venta el 10 de junio, es un retorno de la artista de 48 años a su primera vocación, la de hacedora de canciones suaves, reflexivas y a la vez furiosas sobre traiciones íntimas. "¿Cuándo estarás satisfecho?", canta en una de las baladas. "No hasta que llegue el tiempo de lastimarse."
Annie Lennox luce meticulosamente informal para la entrevista, frente a un café con medialunas, en un bistró cercano a su casa, al norte de Londres. Tiene puesto un suéter gris tejido con una capa oscura que deja ver sólo un mechón de su pelo casi rapado. Junto a su reloj tiene una pulsera de Jamaica con cuentas rojas, negras y doradas, recuerdo de un viaje en el que se encontró con la madre de Bob Marley. Tiene un leve y aterciopelado acento escocés -creció en Aberdeen, Escocia- y sus ojos brillan cuando piensa cada pregunta.
"En algunos momentos, miro hacia atrás, pienso en todas las canciones y poesías que he escrito y veo que todas se reducen a una misma cosa. Da un poco de miedo", dice.
En 1980, como la mitad de Eurythmics, que completaba Dave Stewart, Lennox cantaba sobre el amor como un laberinto de alegrías y decepciones, dulces sueños y desencuentros, oponiendo su seductora voz a los fríos y desapasionados sonidos sintetizados. Esa no fue su primera banda; en 1970, también con Stewart, había formado un grupo de pop-rock llamado The Tourists. Pero sus primeras canciones las escribió para Eurythmics.
"Buscábamos algo que tuviera un sonido esencial, bien identificable -agrega-. Teníamos un base que venía del soul negro norteamericano y del blues. Una verdadera columna vertebral rítmica. A eso le añadíamos climas, un poco de alienación europea y otro de angustia urbana. Y sobre todo eso, una voz dulce, triste y bella."
Luego de siete discos y una década de giras, Eurythmics se disolvió. "Diva" fue editado luego de la separación de la banda -en un momento en que Lennox y Stewart no hubieran soportado estar en la misma habitación- y el álbum está repleto de canciones sobre cuestionamientos y recriminaciones. Con esta combinación de catarsis y consuelo, vendió siete millones de copias alrededor del mundo.
Lennox no ha estado silenciosa desde "Diva", a pesar de que en lugar de salir de gira eligió dedicarse a criar a sus dos hijas, ahora de 10 y 12 años, con su marido, el cineasta Uri Fruchtmann. En 1995 editó un álbum de canciones ajenas, "Medusa", que le dio otro éxito, "No More "I Love You"s". Cuatro años después se reunió con Stewart para el álbum "Peace" y una gira como Eurythmics. En 2000, Lennox y Fruchtmann anunciaron su divorcio. En 2001, ella comenzó a trabajar en "Bare", un proceso que le llevó más de un año.
"Sé la pena por la que ha pasado -dice Stephen Lipson, su productor desde hace largo tiempo-. Hubo momentos durante la grabación en que ella cantaba algunas cosas y la habitación se cargaba de aires funestos."
La música de "Bare" desdeña los ritmos más comunes del pop actual. Sus canciones lentas recuerdan a las de Smokey Robinson y a los standards del pop. "Loneliness" resuena a U2, mientras que "Honesty" es una proeza contrapuntística: tras la flotante voz de Lennox un coro la cuestiona sobre guitarras distorsionadas y furiosas. El sonido del álbum es suave, amortiguado por capas de teclados, con la voz de Lennox demorada sobre sus melodías. En "The Saddest Song", un fondobajo la acompaña mientras canturrea "I need you", se detiene por un momento y prosigue con un "not". En su voz hay serenidad y pena.
Las letras transmiten desolación y cólera. En "Twisted", se pregunta "¿cómo pude creer en aquello cuando nada era verdad?", mientras que "Bitter Pill" habla del "sabor de la rabia y la angustia quemándome por dentro". En "Erased" promete olvidar a su ex: "Nada pasó entre vos y yo. Nada. Y si me ves caminando por la calle ni siquiera te voy a reconocer".
Lennox no quiere describir las canciones como directamente autobiográficas. "Erased", dice, es más sobre lo perecedero que sobre venganza. Y sobre el álbum en su totalidad dice: "No es sobre lo que alguien me hizo. Más bien es un debate o discusión conmigo misma sobre temas fundamentales, existenciales. Sobre cómo funciona uno en el mundo. Qué cosas son importantes, qué cosas se valoran, cómo salir de los pensamientos negativos, cómo funcionar bien.
"Es realidad y ficción -agrega-. Tal vez comienzo con algo real, una experiencia o algo que quiero decir. Luego, la métrica o la rima me abren un abanico de palabras. Una línea es personal, la siguiente inventada. Ese punto digo que es universal. Mientras se pueda lograr un sentido metafórico, simbólico, está bien, y no importa si es realidad o ficción."
Recientemente, con la colaboración de su amigo Alan Martin, pintor y diseñador, ha estado tomando fotos, autorretratos, con una cámara digital. Una de ellas podría ser la tapa del álbum.
"Raramente sabemos de antemano lo que vamos a hacer -dice sobre la fotografía-. Va saliendo a medida que lo hacemos. Es como hacer la comida. Parecemos dos pequeños niños hablando en una extraña lengua sobre simbolismo, metáfora, líneas, composiciones, colores, texturas, espacios, contrastes, emociones, referencias, lo que sea."
Tal vez no es muy diferente de escribir canciones. "Quiero decir, todo es sobre mí. Yo, y más yo, y algo más de yo. Y un poquito más de mí", dice riendo.
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